8 de diciembre de 2017 02:04 AM
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Carne y granos, las estrellas de la agroindustria 2017

Un reciente informe de coyuntura publicado por el IERAL analizó el estado de las actividades y economías regionales. Como resultado, un balance satisfactorio desde lo productivo para el 2017

Metafóricamente hablando, se podría hablar del ranking dentro de las actividades agroindustriales. El primer puesto es para el sector de los granos y carnes; segundo puesto para la lechería, y tercer puesto para las economías provinciales.

Para los economistas del IERAL, a pesar de los problemas climáticos que
afectaron importantes regiones productivas, el ciclo 2016/17 terminó cerrando con un balance satisfactorio desde lo productivo. “Se alcanzó un volumen de granos récord en el país -cosecha fina y gruesa, 7 cultivos-, con un protagonismo destacado de los cereales”, subrayan.

Pero, en lo que hace a la rentabilidad del negocio, el ciclo 2016/17 resiente sus números respecto de la campaña anterior. De acuerdo a estimaciones del IERAL, la rentabilidad de la actividad en campo alquilado -pagando alquileres de mercado y logrando rindes medios zonales- habría quedado muy cerca o por detrás de la tasa de inflación.

De acuerdo al análisis realizado, sostienen que: “El problema de fondo no tiene tanto que ver con precios internacionales bajos sino con impuestos internos elevados y un precio bajo del dólar en el mercado interno -en poder de compra-“. Al respecto, ejemplifican: La tonelada de soja, a nivel de un productor, ha perdido 13% de su valor en relación al costo de una canasta básica de bienes y servicios en el 2017, y su poder de compra está en los niveles más bajos de los últimos 16 años, con excepción del 2015.

El potencial de las carnes

Al referirse a los bovinos y la carne de vaca, desde el instituto consideran que la cadena ha respondido positivamente a las nuevas políticas aplicadas, ya que por un lado, en 2017 ha ofrecido un muy buen volumen de faena -la mayor desde 2009- y por el otro, la producción de carne está permitiendo una importante expansión del consumo interno y un nivel de exportaciones récord en los últimos 7 años.

La carne bovina alcanzó un nivel de exportación récord en los últimos 7 años.

La carne bovina alcanzó un nivel de exportación récord en los últimos 7 años.

En relación a este último punto, el IERAL arriba a que los envíos al exterior, se encaminan a alcanzar las 200 mil toneladas producto (+32%), volumen que implica (en su equivalente res con hueso) que el 11% de la producción total de carne bovina tendrá destino externo este año.

Un dato que resaltan es que: “La dinámica productiva tiene bases sustentables en el tiempo, en el sentido que se está logrando sin afectar (como sucedió en otro momento) la capacidad futura de provisión de animales y por ende, de carne”.

Por su parte, la producción de carne de cerdo crece al 8,4% interanual,
manteniendo el elevado ritmo de aumento que viene registrando desde hace varios años.

En relación a esta cadena, dos de los problemas que se presentan es que la producción no llega a abastecer toda la demanda interna, encontrándose en el mercado un volumen creciente de importaciones. Se trata de carne congelada proveniente de Brasil. “Si bien, las importaciones no representan una amenaza tan fuerte como lo eran antes, sí son una preocupación para la producción local”, advierte el estudio.

A esto, se agrega la intención de Estados Unidos (negociación en proceso) de ser otro proveedor del mercado interno argentino en el 2018. Sumado a ello, los costos de producción han subido más que los ingresos en el transcurso del año, deteriorando los márgenes de la actividad.

En cuanto al consumo interno, se observa una fuerte expansión en ambas
carnes. Para el caso del cerdo apuntando a los 14 kilos por habitante año, casi el doble de lo que se consumía no hace muchos años atrás -7,4 kilos en 2006-.

Presentan un pobre desempeño exportador.

Presentan un pobre desempeño exportador.

En cuanto a la carne vacuna, el consumo interno per cápita apunta a los 58
kg/hab año, creciendo casi 4% respecto del año pasado.

Los economistas del IERAL advierten que la producción porcina y la carne de cerdo, se encuentran en terreno positivo y con mejores números que durante buena parte del 2016.

La cadena láctea: saliendo de terapia

Tras la profunda crisis sectorial 2015/16, la cadena láctea aún se encuentra
transitado un importante reacomodamiento hacia su interior. El IERAL
aclara: “Los tambos han enfrentado un mejor contexto climático que en
2016, y una mejor relación entre precio de insumos y leche cruda”. Sin
embargo, se estima que la producción volvería a caer en 2017 – entre 0,5% y
2,2%-.

Un salvavidas para el sector fue que el mayor consumo interno de
lácteos per cápita (entre +1,5% y 2,9%), apalancado en el crecimiento de la
economía, habría ayudado a la reducción de stocks excedentes y sería uno de los factores que posibilita cierta recuperación en los precios reales de estos productos -una suba del 5,3% respecto a 2016-. Como dato negativo, el informe indica que las exportaciones continuaron cayendo en 2017 -31%,
en litros de leche equivalente-, y solo absorberían el equivalente al 13,8% de la producción total de leche cruda del país -prácticamente la mitad de lo que
significaban 3 o 4 años atrás-.

Economías regionales buscando un horizonte

Las economías regionales argentinas hace tiempo que enfrentan un camino sinuoso. Las ventas externas de catorce economías regionales que IERAL monitorea, acumulan una caída del 1,2% interanual en los primeros diez meses del año. En tanto, el estudio indica: “En viticultura, maní, cítricos, legumbres y frutas de pepita, los ingresos asociados a las exportaciones caen levemente; en azúcar, frutas de carozo, papa y frutas finas, se contraen en forma significativa; mientras que en olivícola, foresto industria, hortalizas, miel e infusiones, los ingresos crecen respecto al 2016”.

Carencias de infraestructura de transporte, una de las mayores trabas para el desarrollo de las economías regionales.

Carencias de infraestructura de transporte, una de las mayores trabas para el desarrollo de las economías regionales.

En cuanto al volumen, seleccionando los principales 25 productos de
exportación de estas cadenas, el estudio informa que en 18 casos se registran menores envíos y detalla que en este grupo se encuentran los vinos, el maní, la miel, las manzanas, los porotos blancos, las peras, las ciruelas, etc.

El IERAL, analiza los motivos del pobre desempeño exportador de las
economías provinciales. En algunos casos sostienen que puede deberse a
situaciones específicas de cada una: mala cosecha por problemas climáticos, sobre oferta en el mercado externo, desinversión en años anteriores, etc.

A su vez, subrayan: “Hay una cuestión transversal ineludible, que son los
contrapesos claros que aún persisten en el entorno de negocios en que se
desenvuelven las firmas: costos laborales e impuestos elevados, carencias de infraestructura de transporte, tasas de crédito mayores a las que acceden
competidores, problemas de acceso a mercados, etc.

Hacia donde vamos

En términos generales puede decirse que el balance es positivo para las
actividades pampeanas, fundamentalmente granos (desde lo productivo) y
carnes (bovina y porcina). Por el contrario, la situación se presenta más
compleja y desafiante en el caso de las producciones regionales, donde se han evidenciado este año problemas claros para mantener los envíos hacia los mercados externos y más aún para crecer en comercio.

Para el IERAL, el diagnóstico está bastante claro y de hecho el Gobierno está
trabajando para tratar de mejorar varios de estos frentes. Al respecto, los
economistas en el estudio expresan: “Hay una intención clara de bajar la
inflación, un esfuerzo visible por la apertura de nuevos mercados y propuestas concretas ya presentadas para reformar los sistemas tributario y laboral del país; éstas apuntan a bajar cargas patronales, impuestos sobre transacciones, costos “contingentes” asociados a la finalización del vínculo laboral, entre otros objetivos”.

Con una mirada más subjetiva, opinan que: “Se trata de cambios necesarios que deben hacerse efectivos lo más rápidamente posible”. El gran interrogante que se plantean es: ¿Si en un contexto de un tipo de cambio muy apreciado, estos cambios tendrán la potencia suficiente como para bajar costos en dólares y mejorar en forma significativa los resultados económicos y la capacidad de competencia de las economías regionales?

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Fuente: Infobae

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