8 de diciembre de 2017 13:00 PM
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Carne: crecimiento más lento que lo esperado ! ! !

• TODAVÍA NOS HALLAMOS MUY LEJOS DEL MILLÓN DE TONELADAS DE LOS 60 Este año los envíos podrían superar las 300.000 toneladas. La ganadería no termina de despegar; altos costos y presión impositiva complican el escenario. Panorama y perspectivas del negocio.

Con mucho esfuerzo, y particular “gradualismo”, se van incrementando las exportaciones argentinas de carne vacuna que finalmente podrían volver a superar este año las 300-310.000 toneladas, después de haber tocado un piso de alrededor de 200.000 t en 2012, mientras que los picos en las últimas décadas se produjeron en 2005 y 2009 con 661.400 t y 771.000 t, respectivamente, aunque considerados como ciclos de “liquidación”, y no de crecimiento genuino.

Los altibajos sufridos por uno de los productos más emblemáticos del país, y reconocido internacionalmente por su calidad y gusto particular, se debieron básicamente a las intervenciones de distintos gobiernos en su mercado, y a la inestabilidad en las reglas económicas que impidieron un desarrollo consistente de la actividad que, más vale, retrocedió durante el Gobierno anterior, hasta perder casi un cuarto del rodeo total, unos 12 millones de cabezas.

La recuperación, sin embargo, está siendo mucho más lenta que lo esperado, ya que a la ganadería le corren las generales de la ley para los sectores productivos, es decir, altos costos y cargas sociales, fuerte presión impositiva, inflación, menor competitividad también por el nivel del dólar -a pesar de los reintegros- y, en este caso, se suma además (o a causa de todo lo anterior), la falta de cantidad suficiente de novillos pesados para destinar al mercado externo, lo que comienza a acotar las posibilidades de colocaciones internacionales.

La sumatoria de lenta recuperación del stock, y también del peso de faena dada la preferencia del mercado interno por los animales mucho más livianos que los que busca la exportación en general, se consignan como los factores determinantes de la estrechez actual.

Así, la carne vacuna, uno de los productos locales que más intervenciones del Estado registró en toda la historia, ya que no hubo Gobierno, ni civil ni militar, que no haya sucumbido a la tentación de “meter mano” en sus precios, incluida la administración anterior, Kirchner, que llegó hasta el extremo del cierre de las exportaciones (marzo de 2006), y aplicó desde “recortes” y “sugerencias de precios”, hasta la “gran barata” paquete de cortes que no podían modificar sus valores al público, sigue sin poder despegar del todo, y aunque con una recuperación relativa, aún está muy lejos de las casi 600.000 toneladas que se exportaban a finales de los 60, o del millón de toneladas que se proyectaban para finales de los 90.

Un dato interesante, a su vez, es la evolución de los precios del producto a nivel internacional y que, mientras en aquel momento (1960) las colocaciones argentinas estaban entre u$s600 y u$s700 la tonelada, ahora se ubican en casi u$s5.000, después de haber superado los u$s6.000 promedio en el 12 -13. Parte de la baja relativa actual para el mercado argentino se debe, además, a que ante la falta de novillos pesados mencionada antes, se están haciendo embarques de vacas, sobre todo para los destinos asiáticos, lo que, naturalmente, cotiza a precios menores que los muy buenos cortes del cuarto trasero de las exportaciones habituales.

Este nivel de valores, a su vez, fue el que permitió que las exportaciones de carne vacuna, a pesar de su caída en volúmenes, pudieran superar los u$s1.000 millones por primera vez en 1995.

Pero aún con estas últimas oscilaciones, el muy fuerte incremento que se fue operando en los valores internacionales habla a las claras de la consolidación permanente que se fue registrando en el mercado mundial, especialmente, a partir del ingreso de las nuevas economías emergentes de Asia que, además, se prevé que mantendrán su tendencia alcista.

Esto y las pocas posibilidades de crecimiento que tiene la ganadería en la mayor parte de los restantes países productores sustentan las muy buenas expectativas locales donde aún queda mucho margen.

De ahí la apuesta de los ganaderos que, con capacidad financiera, siguen reteniendo las hembras en los rodeos. Esto justifica que hoy el porcentaje de hembras en la faena se ubique en 42%, índice considerado de “equilibrio” que, de todos modos, es un nivel 2 puntos más alto que el del año pasado.

Pero, tanto los nuevos rodeos como el aumento del peso de la faena, todavía están “frenados” por la situación financiera que hace muy caros los créditos en pesos, o más convenientes (y seguras), las colocaciones en el sector financiero que en los planteos productivos.

Por eso también el intenso trabajo para lograr un acuerdo de degradación impositiva para los kilos de incremento por sobre el promedio de los últimos años, única forma de relativas corto plazo, para aumentar las exportaciones y, sobre todo, para poder cumplir, al menos, con las cuotas específicas, como la emblemática Hilton que hace más de 10 años que insólitamente, no se completa

Fuente: Ambito Financiero

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