11 de diciembre de 2017 16:35 PM
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En la conserva también piensan en el langostino

A partir de la invasión indiscriminada de latas importadas la actividad se redujo más del 40% en los últimos dos años. Sin posibilidades de hacer stock piensan en el crustáceo para el segundo trimestre del año que viene.

“Sean creativos”, le mandaron a decir a los industriales de la conserva de Mar del Plata luego que pidieran, por enésima vez, ser escuchados por las autoridades nacionales de la Secretaría de Comercio para contarles sus pesares.

El mensaje llegó de parte de colaboradores del ministro de la Producción bonaerense, Javier Tizado, quien se reunió con Miguel Braun y dentro de la agenda de temas comunes puso en conocimiento al Secretario de los problemas que enfrenta un sector que en los dos últimos años redujo su producción entre un 40 y un 50%, según las empresas.

Por estos días el sector está todavía ocupado procesando la caballa que siguen aportando las lanchas artesanales. “Junto con el subsidio para los obreros registrados, la posibilidad de subsidiar la tasa de interés para poder comprar pescado son las dos medidas acertadas que se tomaron en estos años”, destaca Alejandro Pennisi, presidente de la Cámara de Industriales del Pescado, ante REVISTA PUERTO.

Las conserveras vienen comprando caballa a razón de 12 pesos por kilo desde hace más de un mes; esperan proseguir hasta fin de año y le dan la posibilidad a la flota artesanal de pescar con tarifa libre.

El valor de la materia prima se encareció a partir de la caída de los desembarques, casi la mitad de los desembarcados el año pasado. Las conserveras han llegado a producir 20 millones de kilos de caballa, pero el precio era sensiblemente inferior y había mucha más demanda. “En el contexto actual nos costaría vender 12 millones de kilos”, dice Pennisi.

Sebastián Greco, de Coopeca, destaca la ayuda del Fideicomiso y la pone como ejemplo de que puede repercutir en incentivar a toda la actividad. “Sin esa ayuda hubiésemos trabajado a la mínima expresión porque estamos desprotegidos. Nos dicen que no ingresaron más latas que el año pasado pero en un contexto recesivo, aunque fueran las mismas, representa una porción mayor de mercado que termina resignando la industria nacional”, asegura el empresario.

El sector solicita que se incluya a los productos de conserva en la lista de “sensibles” de la Secretaria de Comercio y haya que cumplir con las licencias no automáticas. Además de la competencia de importados, las conserveras enfrentan una fuerte carga tributaria y altos costos para financiar la compra de materia prima. “Pensamos en el langostino como posibilidad para los períodos en que no tengamos anchoíta ni caballa”, dice Pennisi, que tuvo una experiencia este año que no resultó favorable.

“Tengo 27 trabajadores registrados, en una planta habilitada y en condiciones para reprocesar langostino. Quisimos hacer la prueba como fasón pero nos volvimos a encontrar con un sindicato (por el SOIP) que traba cualquier posibilidad”, refiere el empresario de Natusur.

En ese sentido remarcó que su idea no era la de ganar dinero sino de generar trabajo para sus recursos humanos. “El gremio permite que se procese en plantas no habilitadas y con obreros no registrados pero impide que sus afiliados puedan mejorar sus ingresos”, lamentó.

En la conserva trabajaban hace dos años alrededor de 800 empleados bajo relación de dependencia y efectivos de temporada. “Ese número debe haber descendido en el mismo nivel que la producción. No se repone la gente que se jubila, no hay horas extras y crece la garantía horaria”, enumera Greco, cuyos obreros sumaron este año 45 días en esa condición.

El salado de anchoíta no representó los volúmenes de otros años. A los industriales les preocupa la falta del recurso en otoño/inverno, como era característico en otras épocas. “Hace tres años que no aparece”, señala Greco.

El fresquero “Rocío del Mar” la buscó durante cinco días a principios de temporada pero no encontró y desarmó. Los otros fresqueros se fueron a langostino. “La calidad no fue buena para conserva pero pudimos hacer algo de salado. Se trabajó”, agrega Pennisi.

Mantener a la gente ocupada parece la premisa que desvela a los industriales en un contexto de absoluta incertidumbre. “Por eso pensamos en el langostino fresco como alternativa. Pero es indispensable sentarse con el sindicato y encontrar coincidencias que nos beneficien a todos”, concluyó el Presidente de la Cámara.

Fuente: Revista Puerto

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