13 de diciembre de 2017 11:08 AM
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Campo: los desafíos que enfrenta el agro argentino para exportar productos con valor agregado

Mejorar la productividad y la logística, además de contar con una adecuada cartera de bienes, son las claves para que la Argentina logre ser el supermercado del mundo

La Argentina tiene 43 millones de habitantes, produce alimentos para 400 millones de personas y podría llegar a alimentar a 800 millones si logra superar ciertos obstáculos. Los desafíos para el despegue del agro fueron el eje de un panel moderado por la periodista Eleonora Cole y en el que participaron Amancio Oneto, director ejecutivo de Alimentos del Grupo Perez Companc; Javier Goñi, CEO de Ledesma; Gonzalo Tanoira, presidente de San Miguel; y Mariano Bosch, CEO de Adecoagro.

Para el ejecutivo del Grupo Perez Companc, la Argentina debe lograr “una serie de productos que tenga sentido exportar más allá de su competitividad y que se puedan exportar como productos argentinos”. Destacó que, para poder competir en alimentos, es necesario que se den dos condiciones: ser productor de bajo costo y tener una diferenciación que sea excusa para poder cobrar los productos a un precio un poco mayor o que, al mismo precio que otros, esos bienes se vendan más. “Este es el trabajo -opinó-. Hay oportunidades muy claras en cinco o seis productos, algunos con mayor agregado de valor y otros menos, pero allí es donde hay que focalizarse y crecer”.

Bosch aclaró lo que, a su juicio, quiere decir el Gobierno cuando habla de ser el supermercado del mundo: “Se refiere al agregado de valor en el interior y es lo que hoy no estamos haciendo. Somos muy eficientes en combinar suelo y clima para producir proteínas vegetales que salen de la tierra. Nos falta superar ineficiencias para poder transformarlas en proteínas animales”, dijo. Esa capacidad de transformar unas proteínas en otras es lo que logrará que el interior se desarrolle, apuntó, y para eso señaló dos claves: la incorporación de tecnología y la apertura de mercados.

Goñi retomó el desafío de agregar valor en origen. “Si queremos que la Argentina crezca sobre su competitividad natural, hay que hacer agroindustria”, comenzó. Ledesma tiene su planta de producción, donde transforma caña de azúcar, en Libertador General San Martín, Jujuy, a 1600 kilómetros de Buenos Aires. Para ejemplificar las trabas de logística, el ejecutivo aportó un dato anecdótico pero contundente: “El tren tarda 23 días en hacer esa distancia. Pero si te fijás en Google Maps, hacerla caminando lleva 13 días”.

“Pasar de una economía granaria a una economía de la biotecnología es el camino, pero antes hay que resolver temas de transporte e impositivos. La reforma que está hoy en discusión es un buen camino, pero en el corto plazo, en nuestras industrias las cargas laborales subirían de un 17% a un 19% y se eliminaría el decreto que permitía compensarlas con el IVA. A las empresas industriales deslocalizadas eso les duplica las cargas laborales en cinco años”, resaltó, y añadió: “El país se tiene que desarrollar a través de las economías regionales porque son las que generan arraigo”.

En ese sentido, destacó el Plan Belgrano y sus esfuerzos para desarrollar el tren. “Es fundamental. Durante años no hubo inversión y las vías están en un muy mal estado”, advirtió. En el mismo sentido, Oneto opinó que en infraestructura “se están dando los pasos en la dirección correcta”, aunque “uno tiene la ansiedad y le gustaría que los cambios fueran de hoy para mañana”.

Bosch también habló de infraestructura, pero en la provincia de Buenos Aires. Celebró los avances en el plan hídrico: “Hace 60 años que no se hacía nada. Estamos en el camino correcto, pero aún nos falta mucho”. También se refirió a otro tipo de infraestructura, la digital. Explicó que hay muchos casos en el interior en los que, a pesar de que hay herramientas de trabajo con Internet de las cosas, no hay conectividad suficiente para utilizarlas.

Tanoira añadió otro tipo de infraestructura, la financiera. “Necesitamos costos de capital accesibles y similares a los del resto del mundo para poder financiar proyectos industriales y dar un salto cualitativo en las economías regionales. Además, el mercado financiero argentino hoy es muy poco profundo”, puntualizó. Explicó que el desafío como citricultores es “poder agregar valor al limón” para venderlo mejor.

“La Argentina produce 1,4 millones de toneladas de limón y consume solamente 50.000: lo demás se tiene que exportar”, resaltó. Otros usos para la fruta incluyen la transformación en jugo y aceite y la producción de pectina, la sustancia que se emplea en alimentación para dar consistencia a la mermelada y a la gelatina, a partir de la cáscara. Aclaró que, aunque en Europa aún hay arancel para ese producto, está prevista la quita progresiva. La Argentina todavía no tiene fábricas para poder producir ese bien, pero es una gran oportunidad de agregado de valor y de generación de puestos de trabajo.

Tanoira añadió que la compañía “confía en el plan de este gobierno” para lograr que la Argentina sea más competitiva y se refirió a la estrategia de inserción internacional de San Miguel: ofrecer, además de limón, palta y uva para poder desarrollar la cadena de distribución en Estados Unidos. “Es muy distinto caer en Walmart con una oferta atractiva de tres productos, se potencian entre sí. Nos pasó con la naranja, que nos hizo exportar mejor nuestros limones a Asia”, dijo.

Oneto resumió la fórmula que llevará a la Argentina al éxito: “Una cartera clara de productos que nos darán el envión, mejorar la productividad y tener paciencia”.

La fórmula de los CEO

Amancio Oneto

“La Argentina debe lograr una serie de productos que tenga sentido exportar más allá de su competitividad”

Javier Goñi

“El país se tiene que desarrollar a través de las economías regionales, porque son las que generan arraigo”

Gonzalo Tanoira

“Necesitamos costos de capital accesibles y similares a los del resto del mundo”

Mariano Bosch

“Nos falta superar ineficiencias para transformar proteínas vegetales en animales”

Fuente: La Nacion

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