15 de diciembre de 2017 12:10 PM
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EL CAMPO HABLA . . . . .

… que el clima se ha recalentado en una semana fuertemente política, tanto por la reunión en Buenos Aires de la OMC como por los proyectos de ley que el Ejecutivo mandó al Congreso y que generaron grandes movidas en la calle. En el interior, mientras tanto, fue la seca la que inquietó a los […]

… que el clima se ha recalentado en una semana fuertemente política, tanto por la reunión en Buenos Aires de la OMC como por los proyectos de ley que el Ejecutivo mandó al Congreso y que generaron grandes movidas en la calle. En el interior, mientras tanto, fue la seca la que inquietó a los productores, con escasas lluvias en las mismas zonas que hace unos meses seguían bajo el agua por 3 ciclos consecutivos de excesos hídricos. Ahora, ante el empeoramiento de la rentabilidad agrícola (aumento de costos, suba de gasoil, etc.), y los atrasos en las siembras, las perspectivas se van ensombreciendo para los productores. Por supuesto que buena parte de la dirigencia tuvo que dar el presente en las reuniones oficiales de comercio mundial, aunque también llamó la atención la poca participación empresarial en los equipos de trabajo, y en el B20, brazo empresario que, supuestamente, debía funcionar en paralelo con los ministros, lo que no sucedió. Los aportes fueron pocos y flojos, aunque la decisión del Gobierno local, parece contundente, al menos, en el sentido de avanzar en un renovado acuerdo Unión Europea- Mercosur, convergente a 10 años (el anterior, se planteó hace 20 años atrás), mientras que a nivel mundial el principal conflicto parece centrado entre China, mucho más “liberal”, y los Estados Unidos, más “proteccionista (por irónico que parezca).

… que lo más contundente (como ocurre con mucha frecuencia) vino de la mano del Grupo Cairns, que nuclea a los países que no tienen subsidios, especialmente en su producción agroindustrial. Allí, el lugar de encuentro fue el predio palermitano de la Rural y, según trascendió, hubo que “ablandar” un tanto la declaración final en la que se pedía, directamente, la eliminación de “todo” tipo de subsidios, incluidos los de las tasas de interés, seguros, etc., muy distintos en países sin inflación (como la mayoría), o como en la Argentina donde los índices de inflación aún son muy altos.

… que entre tanto agasajo y fotos, algunas cosas pasaron más desapercibidas, como el conflicto que habría recrudecido en el norte por el tema del control de garrapata que se había calmado, pero ahora parece volver otra vez a la carga, debido a intereses particulares para imponer la “erradicación” de la enfermedad, algo que no se logró en ningún lugar del mundo (ni en EE.UU., donde se dieron cantidad de brotes el año pasado). Tampoco trascendió mucho la aprobación de un adicional no remunerativo que se aprobó para los empleados rurales, o los $ 3.000 millones más que tendrá que gastar el sector por el reciente aumento de los combustibles. Igualmente pareció pasar de largo la prohibición en Rosario de aplicar glifosato, aunque en Europa volvieron a suspender la controvertida decisión -por ahora- hasta 2022, algo de lo que la intendenta Mónica Fein parece no haberse enterado. Mientras, productores de distintas regiones todavía evalúan los daños causados por los últimos meteoros, como el granizo en el Alto Valle, o las fuertes tormentas con vientos arranchados en plena Pampa Húmeda.

… que también con ánimo dispar se realizó el encuentro de la gente de la maquinaria agrícola, nucleados en Cafma (Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola). Es que a diferencia de las expectativas del año pasado, los resultados no fueron tan optimistas, afectados por el clima, los aumentos de costos, y la caída relativa en las cotizaciones internacionales de los granos. Este rubro, además, también mira expectante la solución de los eventuales acuerdos internacionales que pueden imponer una apertura económica para la cual, dicen, se necesitan otras herramientas internas de política que permitan una competencia más pareja.

… que cerca del 26 % del país, equivalente a 72 millones de hectáreas tiene niveles de degradación que afectan el rendimiento anual de soja, maíz y trigo. El dato surge del libro “Estimación de la pérdida de suelo por erosión hídrica en la República Argentina”. La pérdida de suelo es el principal problema que compromete la sustentabilidad de todos los sistemas productivos del país, con un impacto económico sobre el rendimiento anual de los cultivos estimado en u$s29,9 M. Esta pérdida, calculada para soja, maíz y trigo, es acumulativa y, por lo tanto, ascendería a u$s1.645 millones en una década. Los valores surgen del trabajo que llevaron a cabo especialistas el Instituto de Suelos del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA.

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Fuente: Ambito Financiero

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