15 de diciembre de 2017 23:41 PM
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Uruguay : La Federación Rural emitió un duro comunicado tras la reunión con la Comisión de Ganadería

La Federación Rural emitió un comunicado en el que transmiten sus preocupaciones “respecto al futuro del país”. Aclaran que aunque su interlocutor es el Poder Ejecutivo, los temas que los angustian van más allá de los que abarca el MGAP como son el valor del dólar, carga impositiva, costos, inserción internacional y conflictividad laboral. También […]

La Federación Rural emitió un comunicado en el que transmiten sus preocupaciones “respecto al futuro del país”. Aclaran que aunque su interlocutor es el Poder Ejecutivo, los temas que los angustian van más allá de los que abarca el MGAP como son el valor del dólar, carga impositiva, costos, inserción internacional y conflictividad laboral.

También hacen referencia a las diferencias que existen frente “a una cultura generalizada, estimulada por muchos actores políticos, que confunden a la gente de campo con una oligarquía de mediados del siglo pasado”

Recibimos y compartimos comunicado:

 

CARTA ABIERTA AL PARLAMENTO NACIONAL

De nuestra mayor consideración,

En nombre de los productores que representamos, y conscientes de que gran parte de la esperanza de todo los uruguayos depende de cómo le vaya al agro, es que hoy nos presentamos ante Uds. que son la máxima representación política del país, para ponerlos al tanto de nuestra realidad, y transmitirles personalmente nuestras preocupaciones respecto al futuro del país.

Si bien tenemos un interlocutor ante el Poder Ejecutivo, que es el Ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, que conoce muy bien nuestra realidad, los temas que hoy nos angustian van más allá de los que abarca el MGAP, por ej. Valor del dólar, carga impositiva, costos, inserción internacional y conflictividad laboral.

Hoy recurrimos al Poder Legislativo para hacerle llegar nuestra voz y nuestro pensamiento a la pluralidad del espectro político, siendo este el sentir de muchos compatriotas.

ASPECTOS NACIONALES:

EL URUGUAY SOMOS UNO SOLO. A pesar de nuestras diferencias naturales, debemos evitar todo tipo de divisionismo entre los uruguayos. Dice nuestra constitución que somos todos iguales frente a la ley, pero desgraciadamente hoy NO somos todos iguales frente a una cultura generalizada, estimulada por muchos actores políticos, que confunden a la gente de campo con una oligarquía de mediados del siglo pasado.

Es imperioso controlar el DEFICIT FISCAL. Las medidas tomadas a la fecha han sido notoriamente insuficientes, y para hacerle frente se insiste en recurrir al bolsillo de los uruguayos y al endeudamiento del país, como consecuencia hipotecando el presente y el futuro de los orientales.

El futuro del URUGUAY pasa fundamentalmente por su capacidad AGROEXPORTADORA y TURISTICA. Pero para tener éxito en ambos, es fundamental tener un VALOR DEL DÓLAR que refleje el valor del mismo en nuestros principales socios comerciales.

Hay que aliviarle la carga a quienes deben competir en el exterior. No debemos exportar impuestos y/o ineficiencias públicas. En este sentido las actuales cargas tributarias y tarifarias, desmotivan al sector generador de recursos genuinos, porque se queda fuera de competencia siendo cada vez más difícil competir con países que producen lo mismo con muchos menos costos.

La ideología no puede comprometer la INSERCION INTERNACIONAL en un país EXPORTADOR. El Uruguay no se puede dar el lujo de pagar las tarifas y/o aranceles que hoy paga para vender sus productos.

NECESITAMOS DE PAZ LABORAL: Así como lo reclama UPM, Uruguay necesita de poder contar con PAZ LABORAL, para permitir la generación de empleos. Si bien en los últimos años ha habido una innegable recuperación del salario real, de qué sirve el mismo si la gente pierde sus trabajos. La política laboral de los últimos tiempos nos ha llevado en sentido contrario, a nivel nacional hemos perdido más de 40.000 puestos de trabajo desde el 2014, y solo en el Agro se han perdido más de 10.000 en los últimos 3 años.

NECESITAMOS RECUPERAR LA INVERSION: El campo uruguayo desde la década del dos mil ha avanzado en productividad, a consecuencia de mucha inversión en retención de vientres, paquetes tecnológicos e infraestructura. Es particularmente destacable lo sucedido en nuestra ganadería, la cual a pesar de haber cedido área para la agricultura y la forestación, no solo fue capaz de mantener su stock e incrementar su faena, sino que en los últimos años genero un nuevo rubro que antes no existía, como es la exportación de casi 300 mil terneros en pie por año. Creando una nueva cadena agroexportadora generadora de muchos puestos de trabajo.

Necesitamos volver a dar ánimo a los inversores para que vuelvan a apostar en el trabajo de los uruguayos. Aumentando impuestos y generando incertidumbre laboral, logramos lo opuesto.

INFRAESTRUCTURA ATRASADA: Si bien ha habido una mejora en su tratamiento en los últimos años, aún queda mucho por hacer.

ASPECTOS SECTORIALES:

En el sector ganadero en particular van cuatro años seguidos de deterioro en los resultados económico financieros en términos de moneda constante. Y hay que destacar que en el último año el CLIMA le dio una gran mano al sector productivo, sino la cosa hubiera sido mucho peor.

Los pronósticos climáticos no son nada halagüeños. HAY UNA POSIBLE SECA EN PUERTA. Por lo que para el ejercicio en curso, no sería dable de contar con la ayuda climática. Por eso se considera particularmente dañina e inoportuna para los intereses nacionales, cualquier medida que deteriore la competitividad del país, como el reciente aumento de las tarifas y de los combustibles.

Para sobrevivir el sector se ha endeudado fuertemente. Hoy el endeudamiento sectorial bancario supera los 4 mil millones de dólares, más del 80% del PBI sectorial. Adicionalmente se

considera que existe un endeudamiento muy importante con los proveedores de insumos y de servicios.

Particular mención merece el sector lácteo cuya deuda se aproxima al valor de todo el stock lechero del país.

Si bien se espera una demanda firme, NO es dable de esperar una mejora significativa en los precios de nuestros principales rubros exportables para el mediano plazo. Por lo que el camino a seguir es a través de una mejora en la productividad, y/o reduciendo los costos de producción, de lo contrario en el campo sólo quedarán aquellos que por su tamaño pueden enfrentar el aluvión.

Urgente aprobación de EVENTOS GENETICAMENTE MODIFICADOS: Es impostergable esta decisión que limita la competitividad de la agricultura nacional.

CONCLUSIONES:

Las últimas cifras macroeconómicas son mejores de lo que se esperaba, una inflación controlada y un crecimiento del PBI por arriba del esperado. Esto fue posible gracias al sacrificio que se las ha exigido a trabajadores y empresas, fundamentalmente a través de una mayor presión impositiva, tarifas de servicios públicos y precios de los combustibles.

Pero la realidad del interior del país (altamente agro dependiente), y de las empresas, sobretodo de las nacionales pequeñas y medianas, es muy distinta, en su inmensa mayoría viven angustias económicas y financieras.

Es imperioso disminuir amenazas internas sobre las cuales los gobernantes si pueden influir, tales como cargas fiscales rígidas, alto costo de la energía y de los combustibles, tipo de cambio retrasado, inserción internacional, endeudamiento sectorial y riesgo laboral.

En los tiempos recientes quedo claro que si los precios internacionales son buenos, y no se elevan los costos de producción, el agro es capaz de sacar el país adelante y ser un protagonista significativo de la cadena económica que alimenta las cuentas del Estado.

Para nuestro sector agropecuario, el ajuste al alza de tarifas y precio de los combustibles es una muy mala señal, no tanto por su magnitud, sino por su dirección.

Estas medidas que se repiten año a año en las misma época, ha producido un profundo malestar en los uruguayos, y sobre todo en el sector agropecuario, porque no hace más que demostrar la insensibilidad del gobierno frente a los trabajadores del país.

Hacer del Uruguay un país cada vez más desarrollado es tarea de todos, pero la dirección y la gestión de las políticas públicas dependen de todo el sistema político, que son los depositarios de la confianza ciudadana.

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Fuente: El Espectador

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