16 de diciembre de 2017 11:24 AM
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En trigo, la roya amarilla extiende su daño en la cosecha

Un trabajo del INTA Pergamino recomienda las mejores estrategias contra los tallos quebrados y los granos chuzos

La roya amarilla sigue complicando a la actual campaña triguera. Según un documento de la Estación Experimental del INTA Pergamino, esta enfermedad afectó a cultivares susceptibles de contraerla que no fueron tratados. Eso perjudicó el llenado de granos y provocó el quebrado de tallos.

Los especialistas del INTA recuerdan que “en un cultivo de trigo con tallos quebrados, indefectiblemente se debe bajar la altura de corte de la plataforma para la captación de todas las espigas”. De esa manera se “duplica la cantidad de material no grano que ingresa a la máquina, dificultando la trilla, separación y limpieza de la cosechadora”. Por ese motivo, consideran que “es fundamental el mantenimiento de la barra de corte, tanto para lograr un corte neto del cultivo, reduciendo pérdidas de espigas y granos, como así también para la disminución en el consumo de combustible y el aumento de la longevidad de los mandos de transmisión”. ¿Cuáles son las cuchillas con mejores prestaciones para el trigo y cebada?, se pregunta el documento. “Las aserradas y de dientes finos”, responde.

El informe reconoce que “esta solución tiene su inconveniente ya que puede aumentar la cantidad de granos sanos que salen por la cola, pero puede representar una menor pérdida económica dado el menor descuento al precio del grano que percibiría el productor si se hubieran dejado los granos chuzos. La cosecha del cultivo con mayor humedad, 17-18% facilita la separación por mayor diferencia de peso específico entre los granos normales y los granos livianos y chuzos”.

Los especialistas del INTA elaboraron un mapa de distribución espacial del índice de Fusarium en la región pampeana y concluyeron que los niveles de enfermedad predichos en la mayoría de las zonas “fueron bajos a moderados, esperando que también lo sean los contenidos de la micotoxina DON (deoxinivalenol), sintetizada por el hongo”. Una de las ventajas de esta detección es que “conociendo temprano la distribución de la enfermedad, por ejemplo, los molinos harineros pueden racionalizar la estrategia de muestreo de los camiones que reciben en función del nivel de fusariosis estimado para el sitio de procedencia del trigo”.

Fuente: La NAcion

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