16 de diciembre de 2017 11:36 AM
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Rizobacter: la microbiología agrícola será la gran demanda del futuro

La empresa argentina cumplió 40 años y se apresta a abrir su novena filial internacional en Francia. Cuáles son los principales proyectos que espera lanzar en los próximos cinco años.

Con cuatro décadas de desarrollos de vanguardia, Rizobacter es un caso testigo del potencial de Argentina para no sólo ser supermercado del mundo en la provisión de alimentos, sino también de biotecnologías.

De capitales nacionales, ha logrado posicionarse con alcance global en los principales países productores: comercializa sus productos en más de 30 naciones y ya tiene ocho filiales en Uruguay, Colombia, Brasil, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos, Sudáfrica e India; ahora, se apresta a comenzar a operar en Francia, con su novena sociedad.

“El ADN de la empresa se identifica con la misión de adelantar/pensar en el futuro junto a la excelencia en el desarrollo de soluciones. Nos enfocamos principalmente en la microbiología agrícola porque sabemos que hacia allí estará orientada la gran demanda en un futuro próximo. Si bien hoy sólo el 40 por ciento de nuestra facturación proviene de esta línea, estamos preparados para capitalizar la oportunidad cuando se cristalice la demanda mundial”, indica un informe de la empresa para Agrovoz.

Si bien a nivel mundial, sólo 10 por ciento del negocio total de los fitosanitarios está relacionado con la biotecnología, hay una tendencia sostenida hacia el crecimiento: de los 4.350 millones de dólares que facturó el mercado global de biológicos en 2014, se espera llegar a 8.951 millones en 2019; es decir, una tasa anual del 14,6 por ciento.

Proyectos

Bajo esa perspectiva, Rizobacter está involucrada en 49 proyectos de investigación, “de los cuales 15 llegarán al mercado dentro de los próximos cinco años”, precisa.

Entre los más destacados, se encuentran:

Inoculante resistente a alta temperatura. Se seleccionan las cepas de inoculante en soja (Bradyrihzobium japonicum) resistentes a altas temperaturas. Este desarrollo abre grandes posibilidades de complementación con el gen HB4 de Bioceres (resistente a sequías), implicando una combinación ideal para una ampliación de la frontera de la soja hacia zonas semiáridas.

Biosurfactantes. Se trata de biomoléculas que reemplazarán a los coadyuvantes químicos tradicionales; reducirán a valores mínimos la tensión superficial y favorecerán el poder humectante de la gota para lograr un máximo esparcimiento y penetración. Esta biotecnología logra al mismo tiempo una rápida degradación en el medio ambiente.

Biorremediación. Hace posible que bacterias degraden el petróleo en caso de derrames, o se traten efluentes tóxicos en plantas industriales. Permite abordar uno de los principales problemas, como el de la contaminación.

Microbiolización. La estrategia de Rizobacter no es elegir entre químico y biológico, sino encontrar una complementación entre fertilizantes, insecticidas o fungicidas con microorganismos. El objetivo es mejorar la efectividad y ampliar el espectro de acción y, a la vez, hacerlos más amigables con el medio ambiente.

La micriobiolización permite sumar microorganismos a la acción del producto, potenciar el arranque del cultivo, proporcionar nuevos nutrientes y prolongar el período de acción.

Biocemento. Se trata de un proyecto que permite pensar más allá de los cultivos y abordar soluciones a la logística integral del productor agropecuario. A través del biocemento, microorganismos en combinación con urea y Ca, podrán generar una capa sólida y dura similar al cemento que permitiría, con costos bajos, mejorar los caminos rurales de tierra y los caminos internos de los campos.

Fuente: AgroVoz

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