16 de diciembre de 2017 11:47 AM
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El agro ve un horizonte complejo, pero reafirma su alianza con el gobierno

La inflación, el dólar planchado y el clima encienden alertas. Las entidades rurales apuestan fuerte a la política

El sector agropecuario sigue «poniéndole una ficha» a la gestión de Mauricio Macri y convalidando los lineamientos de un modelo económico al que respaldaron abiertamente desde el inicio. Sin embargo, a dos años de gobierno y de cara a 2018, comenzaron a afinar el análisis y a reclamar el ajuste de una serie de variables que consideran esenciales para la rentabilidad del sector, fundamentalmente la reducción de la carga tributaria y el combate a la inflación, así como la adecuación de la infraestructura, elementos que permiten reducir sus costos de producción.

Atravesados por la contradicción entre el respaldo político y los números magros de la actividad sectorial, los referentes del campo plantean un escenario de “buenas expectativas” para el año que viene pero “con grandes retos por delante”. Así quedó expresado en la última encuesta de productores agropecuarios y asesores de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea), el cual muestra que las expectativas son más alentadoras que la realidad. De hecho, el 55 por ciento de los consultados piensa que dentro de un año la situación económico financiera de su empresa será mejor que la actual, pero apenas el 39 por ciento manifiesta que ahora es mejor que hace un año atrás.

Este diagnóstico y perspectiva a futuro son mucho más condescendientes que el análisis que realizaron otros sectores del campo. Tal el caso de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), cuyo presidente Dardo Chiesa, salió esta semana a advertir que tal como se encuentra la situación actual en materia impositiva y de costos (inflación), “no queda otro camino que entrar en ritmo de colisión”.

Ruralistas. Chiesa planteó que “las tan ansiadas reformas anunciadas por el presidente Mauricio Macri parecían aire fresco para el sector agropecuario, pero en el detalle, han sido solo palabras y cuando nos acercamos a los bocetos y las reformas, junto a las últimas acciones que han tomado desde el gobierno tanto nacional como bonaerense por ejemplo, vemos que el sector agropecuario sigue siendo el que paga”, dijo en tono altamente crítico.

“Es el momento de hablar de la responsabilidad fiscal, de la inflación y los impuestos. Esto no es negociable. Hay que reducir la carga tributaria”, aseguró el directivo y cargó contra el aumento de las alícuotas del inmobiliario rural y también contra la suba de los combustibles, que según dijo, “repercute en 2.100 millones de pesos extra para el sector”. Apuntó que “desde diciembre del 2016 ya tenemos 13.000 millones de pesos en aumentos de combustible sobre la campaña agrícola”.

Máquinas. El sector de maquinaria agrícola también demanda una sintonía fina en materia de políticas para el sector de cara al año próximo. “Tuvimos un 2016 de transición y un 2017 donde la demanda se afianzó. En 2018 me gustaría que tengamos un año en el que podamos dormir tranquilos. Nosotros tenemos todas las ganas de trabajar y de progresar, pero éste sigue siendo un país caro”, enfatizó el presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Raúl Crucianelli, a la agencia Agrofy News.

El dirigente se quejó porque los anuncios que hizo el gobierno “no pasaron de eso” y reclamó “achicar la carga impositiva y para eso hay que achicar el Estado y un cambio en el sistema laboral”.

Según planteó, actualmente “el sector tiene una carga impositiva que representa el 40 por ciento del valor de una máquina, con esos números no podemos exportar ni competir con las multinacionales que quieren venir a Argentina”, dijo. La opinión de los referentes del sector muestra que algunos sectores del campo _como otros de la economía_ la solución a los problemas de un presente que es menos alentador de lo esperado pasa por la aplicación de las típicas recetas neoliberales que ubican al Estado sólo en el rol de proveedor de beneficios para la actividad pero sin posibilidad de injerencia en los niveles de rentabilidad privada. Por eso, mientras se demanda una menor presión fiscal (bajar impuestos al trabajo y a la propiedad, entre otros) se reclaman políticas efectivas para bajar la inflación, un tipo de cambio competitivo e inversión en infraestructura de envergadura (caminos, puertos) para mejorar los costos de logística.

Lo demandaron en el gobierno anterior con el que protagonizaron un duro enfrentamiento, y lo hacen con la gestión de Cambiemos confiando en tener éxito. “Hasta diciembre de 2015 fuimos sumamente críticos de la gestión anterior al que peticionamos y alcanzamos propuestas y soluciones que en muy baja medida han sido tomadas en cuenta. Hoy hablamos con optimismo del presente y futuro de nuestras cadenas, en base a los cambios favorables en la dirección política del país y a las importantes medidas que se han tomado, en el ámbito económico y social”, dijeron los representantes de las cuatro cadenas de valor del país, Acsoja, Argentrigo, Asagir y Maizar.

Cadenas. Según detallaron sus directivos durante el acto de cierre del año, las políticas del gobierno de Macri le permitieron al sector un crecimiento del 4 por ciento en el área agrícola y un aumento del 12 por ciento en la producción, pese a las pérdidas climáticas, que permitieron llegar al récord de 125 millones de toneladas de granos.

Pero más allá de valorar los avances, insistieron en la necesidad de una “rebaja mayor” de las retenciones a la soja y subproductos, “bajar los costos portuarios”, “nuevas inversiones en infraestructura como el Plan Belgrano y autopistas y rutas”, así como en el marco de una nueva política tributaria “propendeder a la rebaja significativa de los aportes por todo concepto en cada eslabón de la cadena de valor que colabore a la mayor competitividad”, indicaron.

Aunque también reconocieron que mientras el país “decide integrarse y abrirse al mundo, nos encontramos con las grandes potencias generan políticas aislacionistas, contra acuerdos multilaterales o plurilaterales” y se lamentan “el mundo de golpe se ha cerrado”, pero “siempre hay que verlo como una oportunidad”, agregaron.

La foto del presente es la que enciende el alerta. Si bien el sector a pesar de los problemas climáticos que afectaron a importantes zonas productivas terminó cerrando el ciclo agrícola 2016/2017 con balance satisfactoriio desde lo productivo, “en lo que hace a la rentabilidad del negocio en esta campaña se resienten los números respecto de la anterior”, indicó un informe de Ieral Fundación Mediterránea elaborado por Juan Manuel Garzón.

El mismo indicó que “la rentabilidad de la actividad en campo alquilado (pagando arrendamientos de mercado y logrando rindes medios zonales) habría quedado muy cerca o por detrás de la tasa de inflación” y aseguró que “el problema de fondo no tiene tanto que ver con precios internacionales bajos sino más bien con impuestos internos elevados y un precio bajo del dólar en el mercado interno (en poder de compra)”.

Explicó al respecto que “la tonelada de soja, a nivel de un productor, ha perdido un 13 por ciento de su valor en relación al costo de una canasta básica de bienes y servicios en el 2017, y su poder de compra está en los niveles más bajos de los últimos 16 años, con excepción del 2015”.

Algo similar, apuntó Ieral, pasó con el maíz, cuyo precio interno retrocedió un 22 por ciento medido en términos reales. “El ajuste 2017 se explica básicamente por el desfasaje entre la evolución del tipo de cambio (precio del dólar) y del nivel general de precios”, agregó el informe.

Chacareros. En este esquema, la escala es un elemento determinante. Por eso, el presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Omar Príncipe, señaló que al gobierno “le faltan definiciones para identificar a los distintos sectores del agro y hace un gran esfuerzo por creer y hacer creer que el campo es algo homogéneo”.

Por eso, consideró que de cara al año próximo la entidad se plantea “visibilizar en la sociedad y la agenda política que no somos todos iguales en el campo y que necesitamos políticas públicas que deberían ser de Estado para garantizar el acceso al trabajo, la tierra y la producción de pequeños y medianos productores”, indicó el dirigente.

También para los prestadores de servicios vinculados a las labores agrícolas, el presente no colmó las expectativas iniciales depositadas en el gobierno nacional. En diálogo con la agencia Agrofy News, Jorge Scoppa, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Maquinaria Agrícola (Facma), el sector “está muy complicado por los ctos, el clima y los campos inundados”.

El dirigente, quien reconoció que fue uno de los votantes de Cambiemos, fue crítico: “El gobierno no nos dio nada hasta ahora, solo nos bajó un poco las retenciones. Tampoco bajó mucho las tasas de interés para la maquinaria, tenemos que volver al 6 por ciento de tasa para poder comercializar mucho más volumen de maquinaria”, indicó.

Durante el gobierno anterior, el sector de maquinaria agrícola se vio beneficiado por los créditos que otorgaban las entidades oficiales al productor a tasa subsidiada.

Un futuro mejor. El sondeo de Crea, que captó la opinión de 1.316 miembros del consorcio y el 100 por ciento de los asesores, muestra que los empresarios mantienen “optimismo” sobre la evolución de la situación económica-financiera de la Argentina. Cuando se los consulta sobre el país, en comparación con el año anterior, “el 56 por ciento cree que está mejor y el 8 por ciento peor”, indicó el relevamiento.

En materia de expectativas, “el 71 por ciento considera que dentro de un año el país estará mejor con respecto a hoy, mientras que el 3 por ciento piensa que se encontrará peor”.

De todos modos, a nivel de empresas la situación es diferente. El 39 por ciento de la muestra manifiesta que la situación económica y financiera es mejor que la de un año atrás y el 55 por ciento piensa que dentro de un año la situación económico-financiera de su empresa será mejor que la actual.

Por otra parte, “el 52 por ciento de las empresas agropecuarias consideran que los tiempos actuales son favorables para realizar inversiones, mientras que para el 14 por ciento la situación es desfavorable y para el 34 por ciento es indistinto”.

“Cabe destacar que la diferencia entre quienes creen que es un buen momento para realizar inversiones y los que no se mantiene en valores positivos desde marzo de 2016 (12 por ciento)”, indicó.

En este relevamiento el índice continua en valores elevados (38 por ciento), aunque no supera el máximo valor de la serie registrado en marzo de 2017 (45 por ciento)”, indicó Crea.

En cuanto a los productores agropecuarios que manifestaron que empeoró su situación, a estolo asocian a cuestiones climáticas adversas y aumento de costos, que también afectan la proyección del resultado para la gestión 2017-2018.

“Los empresarios son conscientes que para alcanzar el potencial quedan muchos desafíos y trabas por enfrentar que están afectando sus resultados actuales y proyectados como la carga tributaria y burocrática, las limitaciones de infraestructura, la gestión de los riesgos climáticos y el desarrollo de mercados, entre otros”, señaló el análisis ratificando la postura de los sectores del campo que consideran que la salida pasa por la acentuación de políticas de ajuste.

“El sector encara el ciclo 2017/18 con la expectativa de lograr sostener los buenos resultados productivos de las últimas campañas pero también de mejorar los números económicos”, indicó el informe de Ieral, aunque detalló que “debe advertirse que no se esperan grandes cambios de precios internacionales y que, además, de acuerdo al último relevamiento de expectativas del Banco Central, tampoco un recorrido importante del tipo de cambio en el 2018”, dijo.

De modo que “como del contexto tranqueras afuera no habría mucha mejora que esperar, se hace más determinante aún el manejo cuidadoso de los costos (productivos, financieros, comerciales), el logro del potencial productivo de semillas y tierras”, concluyó el estudio del Ieral.

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Fuente: La Capital

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