18 de diciembre de 2017 14:38 PM
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Los kebabs: carne de baja calidad, extragrasa, poco higiénica, y ahora, con fosfatos

◾El Parlamento Europeo ha dado luz verde al cuestionado aditivo ◾La normativa general prohíbe añadir fosfatos a las carnes en Europa

El kebab, la versión turca de la hamburguesa, nunca había protagonizado tantos titulares como en las últimas semanas, en las que incluso se llegó a difundir que su prohibición en Europa estaba a la vuelta de la esquina. Lejos de todo esto, la repentina popularidad del kebab pasaba por una votación en la Eurocámara para permitir o no el uso de fosfatos en la carne de este producto de comida rápida.

Los eurodiputados se han decantado, finalmente, por dar luz verde a que los rollos preparados para elaborar los kebabs puedan contener fosfatos, un compuesto prohibido en las carnes en Europa como norma general que cada vez más fabricantes se saltan.

El grupo ecologista europeo se ha mostrado en contra del aditivo, alineado con las tesis de las organizaciones de consumidores de los distintos países miembros, que afirman que se trata de un añadido innecesario que, además, ha abierto dudas con respecto a sus efectos nocivos en la salud de las personas.

Con la nueva incorporación del kebab entre los alimentos que contienen fosfatos, la organización de consumidores europeos, la BEUC, pasará a reclamar que se informe sobre su presencia a los clientes que adquieran estos bocadillos. Esto parece un poco complicado, debido a que los kebabs se elaboran en el momento y no se compran en ningún envase susceptible de ser etiquetado con esta advertencia.

Mucha grasa, mucha sal, baja calidad y poca higiene

En el año 2014, la Organización de Consumidores y Usuarios realizó un análisis de la composición del preparado cárnico del kebab, y arrojó unas conclusiones poco halagüeñas: el aglomerado de carne está compuesto por productos de baja calidad, como tendones, y en malas condiciones de higiene; incluyen mezcla de distintas procedencias animales; contiene un 30% de grasa -la carne de la ternera sólo incluye el 10% de lípidos- y más sal que la recomendada en la ingesta diaria por la Organización Mundial de la Salud. Es decir, que, pese a la mala fama de las hamburguesas, éstas resultaron ser bastante más saludables que sus primas turcas.

Y además de todo esto, ahora, los kebabs también llevarán fosfatos. Algunos estudios científicos han relacionado estos aditivos con problemas renales y cardiovasculares. Los fosfatos, que cumplen una función esencial en el organismo, no son necesarios en grandes cantidades, y la ingesta diaria de nuestra dieta normal ya nos los proporciona con creces. El aparato digestivo suele absorber los que necesita y desechar los que le sobran, pero cuando los fosfatos son sintetizados de manera artificial, el cuerpo los acumula, provocando problemas para su funcionamiento.

Sin embargo, la Autoridad en Seguridad Alimentaria de la Unión Europea (EFSA) no cree que las investigaciones publicadas sean concluyentes ni que los perjuicios advertidos para la salud estén relacionados únicamente con la presencia de fosfatos en los alimentos.

¿Por qué se añaden fosfatos a los alimentos?

Los fosfatos son compuestos que, en los alimentos, cumplen la función esencial de retener el agua. En el caso de la carne, son capaces de preservar las proteínas para que ésta no se deshaga al ser descongelada, y mantener el sabor y el color original. Estas propiedades hacen de los fosfatos un aditivo muy atractivo para los fabricantes de la industria alimenticia,ya que pueden congelar sus productos con mayores garantías de que su sabor y apariencia no resulten perjudicados.

Una normativa europea general, sin embargo, no permite su uso en cárnicos. Sólo se establece una clasificación de excepción cuando se trata de preparaciones de carácter tradicional y concretas de algunos países miembros, como la ‘burger meat’ británica, el ‘bräte’ de las salchichas alemanas, la kielbasa polaca y checa y el asado típico finlandés. El kebab, hasta ahora, había quedado fuera de este grupo al que cada vez se van sumando más productos cárnicos sin ajustarse realmente a esta definición.

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Fuente: ecodiario.eleconomista.es

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