18 de diciembre de 2017 05:19 AM
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Y Argentina que está dispuesta a ceder?

Las recientes negociaciones multilaterales en Buenos Aires, además de mostrar que su complejidad es muy superior a la que preveía el Gobierno, también dejaron al descubierto una serie de déficits e inconsistencias locales, tanto públicas como privadas. En primer lugar, aunque el marco general de los encuentros fue el de la (Organización Mundial de Comercio), […]

Las recientes negociaciones multilaterales en Buenos Aires, además de mostrar que su complejidad es muy superior a la que preveía el Gobierno, también dejaron al descubierto una serie de déficits e inconsistencias locales, tanto públicas como privadas.

En primer lugar, aunque el marco general de los encuentros fue el de la (Organización Mundial de Comercio), donde convergen la mayoría de los países buscando supuestamente  “la liberalización del comercio mundial”, Argentina pareció circunscribirse “solo” a lo que era su interés inmediato: reflotar el acuerdo Unión Europea-Mercosur que se inició hacia fines de los ´90, pero que luego quedó estancado como el propio Mercosur.

Tal vez este sea el primer gran escollo, ya que la propia región, el Mercosur, está debilitada. En primer lugar por una serie de acciones que  incluyeron hasta el anexamiento irregular (y político) de Venezuela, la falta de internalización de las normas que se  fueron aprobando y, sobre todo, la total ausencia de un programa para afianzar el proceso de integración regional, que en los últimos años se convirtió en apenas una cáscara política, casi sin contenido (que es lo que ahora hace falta).

El segundo aspecto a considerar es que siempre el problema con Europa vino de la mano del sector agropecuario que en en el Viejo Continente, liderado por una defensa férrea de  Francia, cuenta con una fuerte protección, dado que en varias de sus regiones constituye ahora una forma de vida que tratan de preservar y que, sin ningún pudor, dieron en llamar el “mantenimiento del paisajismo”, eufemismo para intentar que la gente del campo no siga yendo hacia las atiborradas ciudades, lo que parece justificar los suculentos subsidios con que aún cuentan.

Obvio que para el Mercosur en general, y para Argentina en particular, este asunto es un escollo muy difícil de sortear, excepto que hubiera una verdadera flexibilización por parte de Europa, respecto tanto a los biocombustibles, las semillas, los aceites, como a otra cantidad de alimentos. Es decir, a “liberar” realmente el comercio y que el Mercosur pueda vender lo suyo.

Pero, ¿y cual es la contrapartida?, ¿que pide Europa a cambio ?, y más importante aún, ¿que es lo que el Mercado Común del Sur  (una de las regiones económicamente más cerrada del mundo), y la Argentina en particular, están dispuestas a conceder?.

Por supuesto que de esto no se escuchó nada. Las preocupaciones parecieron pasar más por las “fotos”, y por lograr alguna forma de “acuerdo”, aunque no estuviera tan claro el contenido…

Y en este sentido, la escasa participación del sector privado en las deliberaciones, ya es un indicador claro pues, escudados detrás de la “liberación comercial para el campo”, en realidad, lo que está es el “proteccionismo” habitual de los sectores más tradicionales (y menos competitivos) de la industria local, para nada habituados a la verdadera competencia.

Así, mientras “el campo” no acepte los acuerdos de flexibilización propuestos por Europa porque le parecen escasos o limitados, no hace falta que los industriales se desgasten por un pacto que va a tardar mucho en llegar, piensan varios.

Por supuesto que la liviandad de apreciación de muchos empresarios (y no pocos funcionarios), enmascara temas de fondo que  plantearán los europeos, como la propiedad intelectual (semillas), denominaciones de origen, propiedad privada, mantenimiento de las reglas de juego, etc., además lógicamente, de la “reciprocidad en el comercio, con una apertura al resto de la industria similar a la reclamada por el Mercosur para los productos alimenticios.

Pero esa discusión, si existe en el país, fueron muy pocos los que la escucharon.

Y ahora, la decisión de la Administración Macri, que parece buscar  un acuerdo (casi) a cualquier precio, sumado a la nueva urgencia europea por “ampliar” su zona de influencia ante las negociaciones con China, dado los espacios que está dejando Estados Unidos, determinan que el país deberá a la brevedad tener muy en claro que es lo que realmente quiere, y que es lo que va a tener que ceder para lograrlo.

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Fuente: http://susanamerlo.com/web/

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