21 de diciembre de 2017 18:42 PM
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Diseñar rotaciones para imitar a los ecosistemas naturales

La Fundación Producir Conservando realizó una gira que incluyó la visita de varios campos bajo la mirada del especialista Dwayne L. Beck. El gran desafío es diseñar rotaciones que puedan (en la medida de lo posible) imitar a los ecosistemas naturales.

Apostar al manejo disruptivo puede ser la clave para lograr sistemas productivos sustentables en el tiempo y lograr mejores resultados tanto ambientales como económicos en el planteo agrícola.
Para discutir estos temas, la Fundación Producir Conservando realizó una gira junto a el Dr. Dwayne L. Beck, Director de Dakota Lakes Research Farm en la que se discutieron los impactos de las diferentes rotaciones en las características físicas de los suelos.
La gira incluyó la visita a distintos campos, tanto del norte del país como así también de la zona núcleo. Comenzó con la recorrida de varios campos en Tucumán y sobre el oeste de Santiago del Estero. Continuó en algunos establecimientos de la zona de Las Lajitas en Salta e incluyó la visita a una Chacra que la Regional de  Aapresid en Pergamino – Colón tiene en Uranga, Santa Fe.

Conclusiones

Francisco Oliverio, de la Fundación Producir Conservando, compartió los principales conceptos a los que arribaron durante la gira: “Cuando diseñamos rotaciones debemos apuntar a imitar los ciclos del agua, luz y nutrientes de los ecosistemas naturales sin olvidar que en la agricultura para mirar y llegar a largo plazo tenemos que ganar plata en el corto plazo”.
“Debemos maximizar, en la medida de lo posible, el aporte de Carbono a los suelos ya que con el mejora la materia orgánica y aumenta la capacidad de retención de agua entre otras cosas”, agregó Oliverio.
El Dr. Dwayne considera que casi todos los problemas que se enfrentan los productores agropecuarios (malezas, enfermedades, insectos, fertilidad, etc.) proceden de problemas de los procesos del ecosistema. Son formas que tiene la naturaleza de defenderse: “Si uno disminuye la diversidad la naturaleza tarde o temprano va a volver a incorporar diversidad”.
Por ejemplo uno mata cierta maleza con un herbicida, y si no rota herbicidas con diferentes modos de acción, a la larga va a lograr que se genere resistencia a dicho herbicida.
Dwayne también remarcó que considera muy difícil a largo plazo la ausencia de un periodo de al menos 3 años con una o varias especies perennes que logren explorar el suelo en profundidad y puedan traer nuevamente a la superficie nutrientes que de otra forma se pierden por lixiviación.
Luego de que un ecosistema natural se altera de alguna manera (Ejemplo: desmonte, incendio, etc,.) los ciclos del agua, nutrientes y luz también lo hacen. El gran desafío que tenemos es diseñar rotaciones que puedan (en la medida de lo posible) imitar los ecosistemas naturales para que nuestros suelos no se degraden, para poder mantener las napa mas profunda y para utilizar menos insumos exógenos como plaguicidas y fertilizantes.
Las ecosistemas naturales en gran parte de Argentina llegaban a consumir hasta 1.300 milímetros por año, y hoy un planteo de monocultivo no supera los 600 milímetros de consumo: “Todos los años la cuenta corriente del agua va sobrando y la napa va subiendo”, comentó Oliverio y destacó los problemas que se generan cuando esto sucede: “Hoy tenemos herramientas como los cultivos de cobertura o de servicio que nos pueden ayudar a consumir mas agua y así también cosechar más carbono para el suelo”.
Entre los conceptos de Dwayne se encuentra también que la conservación del suelo y agua son un parte importante de lo que hay que hacer para convertir la industria agropecuaria en una industria renovable. “La conservación de los recursos de suelo y agua debe ser el objetivo principal para cada productor”, explica el especialista de Dakota Lakes Research Farm.

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Fuente: Agrofy News

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