23 de diciembre de 2017 12:08 PM
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Disparen sobre la baja de las retenciones

Primero fueron algunas voces que se escucharon en el recinto de la C谩mara baja. Luego se sumaron ciertos referentes de la opini贸n p煤blica. “No hay que bajar las retenciones a la soja”, pareci贸 ser el mensaje com煤n. En las entidades gremiales del sector abrieron el paraguas. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) emiti贸 un comunicado en el […]

Primero fueron algunas voces que se escucharon en el recinto de la C谩mara baja. Luego se sumaron ciertos referentes de la opini贸n p煤blica. “No hay que bajar las retenciones a la soja”, pareci贸 ser el mensaje com煤n.

En las entidades gremiales del sector abrieron el paraguas. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) emiti贸 un comunicado en el que le reclam贸 al Gobierno que cumpla con la promesa de reducir en 0,5 puntos porcentuales por mes en 2018 los derechos de exportaci贸n al complejo oleaginoso. En rigor, esa reducci贸n ya fue dispuesta en 2016 por decreto cuando el propio presidente Macri anunci贸 que no iba a cumplir su promesa de campa帽a en reducir 5 puntos por a帽o las retenciones a la soja. De 35% para el poroto que estaba fijado en diciembre de 2015 se deb铆a llegar a 15% para la campa帽a 2018/2019. Con la postergaci贸n parcial del a帽o pasado, al final quedar铆an en 18%, tres puntos porcentuales m谩s que lo anunciado en la campa帽a electoral.

Quienes se inclinan por el “pensamiento pol铆ticamente correcto” creen que est谩 bien sacarle recursos a la actividad agropecuaria. Sin embargo, no consideran la evidencia que dej贸 la rebaja de las retenciones y la eliminaci贸n de las trabas al comercio que dispuso este gobierno a los pocos d铆as de asumir. La mayor producci贸n de ma铆z, trigo y girasol gener贸 una multiplicaci贸n de la actividad econ贸mica. Las mayores cosechas compensaron el impacto fiscal de la reducci贸n de los derechos de exportaci贸n. El aumento de ventas de maquinaria agr铆cola o la multiplicaci贸n de los viajes en cami贸n son algunos de los segmentos que terminaron tributando tantos o m谩s impuestos que las retenciones.

Para el Estado es un tributo de f谩cil recaudaci贸n porque lo cobra a una veintena de empresas en el momento de la operaci贸n de exportaci贸n. El argumento que no es f谩cil cobrar impuestos a cientos de miles productores que habitan el territorio nacional ya no tiene peso porque el Estado hoy posee herramientas tecnol贸gicas para reemplazarlo por otros tributos m谩s eficientes desde el punto de vista impositivo.

Y el otro aspecto regresivo de ese tributo, como explican los expertos, es el car谩cter anti inversi贸n. Deteriora la ecuaci贸n insumo/producto ya que el ingreso que se quita por este tributo no se destina a invertir en mejor gen茅tica, m谩s fertilizantes o los fitosanitarios adecuados. Se incentiva a desarrollar planteos agron贸micos defensivos.

El esquema de retenciones tambi茅n es discriminatorio con quienes producen en zonas alejadas de los puertos o consumos. Con los niveles de fletes que tiene la Argentina la soja comienza a no ser sustentable cuanto m谩s lejos de los puertos o centros procesadores se est谩.

“Hay zonas del NOA en las que los n煤meros no dan”, dice el economista del Ieral-Fundaci贸n Mediterr谩nea, Juan Manuel Garz贸n.

El especialista, adem谩s, estima que el impacto fiscal de la reducci贸n de retenciones para el Estado representar谩 en 2018 el 0,3% de la recaudaci贸n total de impuestos. Y cree que si en vez de bajar el 6% a lo largo del a帽o se hiciese todo de una vez podr铆a haber un incentivo para desprenderse de la soja a quien todav铆a la tiene embolsada.

M谩s all谩 de estas opciones, Garz贸n sostiene que “la presi贸n impositiva en la Argentina es elevada”. Un tributarista especializado en temas del agro coincide con este diagn贸stico y explica que la presi贸n es mayor de la estimada -alrededor de 35%- ya que recae sobre quienes est谩n en el circuito formal y es eludida por quienes act煤an en los canales informales.

Hay una dimensi贸n pol铆tica en no bajar las retenciones. El discurso de que “el Gobierno le dio mucho al campo” influye en sectores del oficialismo permeables a las cr铆ticas f谩ciles de la oposici贸n. Son los que suelen manejarse con los viejos par谩metros de la antinomia “campo-industria”. Les da cierta verg眉enza reconocer que la Argentina exporta trigo, soja o ma铆z como si eso fuera necesariamente nocivo. Pese a las evidencias no advirtieron todav铆a que se trata de un complejo productivo moderno y eficiente, que poco tiene que ver con la agricultura del siglo XIX que se hac铆a a tracci贸n a sangre.

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Fuente: La NAcion

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