23 de diciembre de 2017 16:43 PM
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Una familia que supo hacer de la crisis una oportunidad

La familia Monchietti Cocco, en Río Cuarto, sorteó la crisis ganadera y ahora saca pecho. Hace ciclo completo y transforma los granos en carne y también invirtió en una cabaña y en un centro de inseminación.

La producción ganadera es una de las actividades del agro que viene recuperando terreno en los últimos años tras la embestida kirchnerista. Muchos productores se achicaron y otros, directamente, se retiraron del negocio.

Uno de los pudo sortear la crisis fue la familia Monchietti Cocco, en Río Cuarto, Córdoba, que no solo se mantuvieron en la actividad en uno de los peores momentos sino que le puso el pecho y apostaron fuerte en plena decadencia de la ganadería invirtiendo en una cabaña en 2007 y más tarde, en un centro de Inseminación en 2009. “Cuando todo el mundo iba a la soja, nuestra decisión fue ir a la ganadería”, resumió Ernesto Monchietti, la tercera generación de la familia Monchietti Cocco.

La particularidad de la familia es que todos trabajan en este negocio y todas las inversiones son consensuadas entre los integrantes. “El objetivo es hacer lo más intensivo posible el campo”, describió Ernesto, que comenzó a trabajar en la explotación familiar en 1990 cuando tenía apenas 18 años, mientras recorría el campo junto a Clarín Rural.

Una familia que supo hacer de la crisis una oportunidad

Un rodeo de vaquillonas de 15 meses a punto de ser inseminadas.

Y para poder lograr el cometido, la familia priorizó el agregado de valor a los granos transformándolos en carne con el ciclo completo como estandarte e incorporando genética de punta, sanidad y tecnología.

Fundamentalmente explotan “La Negrita”, el establecimiento emblema de la familia adquirido en 1945, pero a partir del crecimiento de la producción de carne y de la retención de vientres (cuentan con más de 700 en la actualidad), se expandieron a San Luis. Primero, alquilaban, en Buena Esperanza, y ahora, además, adquirieron un campo en Santa Rosa del Conlara situado en la misma provincia puntana.

El objetivo a largo plazo, según comentó Ernesto, es seguir reteniendo vientres y poder continuar en la senda del auge incorporando otro campo y poder armar otra estructura similar a las que ya tienen en los campos que explotan.

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Cuentas con reservas de fardos de alfalfa y silo de maíz picado.

El establecimiento principal, donde tuvo lugar recientemente una jornada del Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA), tiene casi 500 hectáreas de las cuales 210 hectáreas están dedicadas a la agricultura y el resto, es para la ganadería.

En la parte agrícola siembra 100 hectáreas de soja que vende como grano y otras 110 hectáreas de maíz que la destina principalmente al alimento del ganado vacuno: 40 hectáreas son dedicadas para hacer silaje del cereal picado y las 70 hectáreas restantes del cultivo se cosechan como grano. Y dividen las fechas de siembra en tempranas y tardías. Esta última estrategia, según Ernesto, le da mayor estabilidad en la cosecha. Sobre todo en este año que la falta de lluvias estaba complicando el desarrollo del cultivo.

Una familia que supo hacer de la crisis una oportunidad

Maximiliano Farina, a la izquierda, y Ernesto Monchietti, cuñados, trabajan en el emprendimiento delante de un fardo. Detrás, los toros.

Asimismo, también implantan 60 de sorgo, 20 hectáreas de moha ,132 hectáreas de alfalfa, 70 hectáreas de pasturas naturales mejoradas y 50 hectáreas de verdeos de invierno para completar la dieta para todas las categorías.

Así, ante esta gran oferta de comida producen desde la cría hasta el animal gordo a corral comercializando los animales para el mercado interno en 420 kilos, un kilaje que está por encima de la media. ”Esto es principalmente por la genética y la alimentación”, consideró.

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Los animales gordos se comercializan en el mercado interno.

Y los números lo respaldan: en “La Negrita” el porcentaje de preñez des de un 95% de preñez y de destete, 85%. Aquí se insemina el 100% del rodeo de vacas y vaquillonas. En los campos de SanLuis estos valores bajan pero de todas maneras siguen siendo muy buenos.

Por otro lado, cuentan con una cabaña de Aberdeen Angus que comenzó a funcionar hace 10 años. En total, venden 90 toros por año y algunas vaquillonas preñadas o para servicio. Y las mismas se realizan en diferentes exposiciones rurales y remates de reproductores en las provincias de Chaco, San Luis, Santa Fe y Córdoba, y ventas particulares en la cabaña. En paralelo, cuentan con una cabaña ovina explotando la raza Hampshire down (cuentan con 50 madres).

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La alfalfa ocupa unas 132 hectáreas.

Asimismo, en el centro de Inseminación y Transferencia Embrionaria venden semen de las 4 principales razas (Angus, Hereford, Brangus y Braford). “La idea es incorporar más productos (nuevos toros y líneas de sangre) y salir más fuerte al mercado en cuanto a la venta de semen”, destacó Ernesto haciendo referencia que recién se están insertando en el negocio. “Tenemos más trabajo en el servicio de congelados a terceros”, agregó.

En cuanto a lo que viene para la actividad, Ernesto tiene claro qué se debe corregir para continuar la recuperación de la actividad. “Hay que beneficiar y dar condiciones con políticas de largo plazo al principal eslabón de la cadena ganadera, que es el criador. Si tenemos terneros, lo demás se va a ir dando progresivamente y vamos a ir ganando mercados donde queramos”, analizó.

Fuente: Clarin

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