26 de diciembre de 2017 03:37 AM
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Invasión del abejorro europeo ya se extiende a todo Chile

En los últimos dos años colonizó los extremos del país, hasta ahora libres de la amenaza que afecta sanitaria y ecológicamente a la población nativa de ese insecto.

Imparable ha sido la conquista de Chile por parte del abejorro europeo ( Bombus terrestris ) durante la presente década. La especie, que fue internada por primera vez al país hace 20 años, ha conquistado el hábitat de sus parientes nativos, siendo el más afectado el abejorro o moscardón chileno ( Bombus dahlbomii ). Además porta una infección que está arrasando con las poblaciones de abejas y abejorros locales.

El B. terrestris ha sido ingresado masivamente con permiso sanitario del SAG con el fin de optimizar la polinización de cultivos de tomate, arándano, kiwi y pimiento, e incluso se dieron permisos para criarlo localmente. Pero a juicio de la especialista Cecilia Smith, bióloga de la U. de Los Lagos, no ha sido una medida afortunada, porque ha representado más perjuicios que beneficios.

Cuando el Bombus terrestris visita una flor, deja sus parásitos y otras enfermedades. Los patógenos que porta el abejorro europeo impactan incluso en la abeja de la miel, ya que comparten ocho parásitos patógenos.

Hace apenas seis años, Magallanes era una de las pocas regiones libres del invasor, pero fue llevado para polinizar berries. “Hoy su presencia se extiende hasta la isla Navarino, por el sur, y en Torres del Paine también se le ve muy abundante”, cuenta José Montalva, biólogo y organizador de la red Salvemos a Nuestro Abejorro.

Por el extremo norte, se ha asilvestrado en la Región de Arica y Parinacota, y también en partes del Desierto de Atacama, “algo que no esperábamos, por las condiciones climáticas de la zona”, dice el especialista.

Eso plantea problemas adicionales. “Si los abejorros europeos de allí están infectados, podrían afectar al otro abejorro que está presente en Chile, el Bombus funebris , que vive en el altiplano”. Además, está consumiendo el néctar de las flores que liba el picaflor de Arica, en peligro crítico de extinción.

A eso se suma que, tal como ya invadió Argentina desde Chile, ahora podría alcanzar otros países de Sudamérica en los que no está presente. “Ha sido visto en las inmediaciones del lago Chungará, cerca de la frontera con Bolivia”, ratifica Cecilia Smith, quien teme que podría afectar la enorme diversidad de abejas que viven en otros países de América del Sur e incluso de Centroamérica, porque avanza muy rápido, probablemente 200 km al año.

El problema es complejo. “Aunque el SAG determinara poner término a las internaciones hoy mismo, el problema seguirá, porque tiene una altísima tasa reproductiva y puede estar en cualquier ambiente”.

Y aun cuando las especies nativas desarrollen genes resistentes y eviten la extinción, la competencia por el néctar seguirá.

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Fuente: El Mercurio

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