2 de enero de 2018 10:46 AM
Imprimir

El discreto encanto de una buena recría

La demanda por terneros más pesados le ha devuelto el brillo a esta etapa destinada a ganar kilos de bajo costo mediante el aporte del pasto. Un segmento productivo que atrae a propios y extraños y que ayuda a potenciar los planteos de cría.

Melo, al sur de Laboulaye, provincia de Córdoba. Jorge Covernton ha estructurado un planteo de cría y recría en un campo sometido a una intensificación muy importante. Desde hace un tiempo viene incorporando verdeos -tanto de invierno como de verano- en las áreas agrícolas del establecimiento. Éstas involucran 80 hectáreas que bien podrían utilizarse con cultivos comerciales, pero que se usan en función de la actividad pecuaria para producir abundante forraje de mejor calidad a partir de verdeos, sorgos forrajeros, sorgos para diferir y moha. Y ha ido mejorando las medias lomas y bajos con pasturas perennes.

La cría es el negocio que históricamente siempre tuvo el menor margen, pero diría que hoy está en un momento relativamente bueno, ya que es el primer eslabón que reacciona cuando hay mejores perspectivas para la ganadería. Sé de gente que quiere incorporarse a la actividad; los precios de los terneros son aceptables. Pero indudablemente el margen por animal y por hectárea de la recría es más interesante aún, ya que es posible ubicar un mayor número de bovinos por unidad de superficie y todos producen, mientras que en la cría es habitual encontrar hembras que no quedan preñadas pero se alimentan todo el tiempo hasta el tacto”, explica Jorge.

Por cierto, hay una razón más para hacer atractiva la recría: existe una demanda especialmente direccionada a los terneros más pesados; en el caso de Covernton fue lo que empujó la decisión de recriarlos el año pasado y éste.

“La recría había casi desaparecido; el ternero iba del destete al feedlot. Ahora con la incipiente demanda por parte de la exportación, la recría, una etapa en que se pueden ganar kilos baratos a pasto, pasa a ser una instancia especialmente valorada. Tiene márgenes razonablemente interesantes”, evalúa.

Es que, además, evitar vender los terneros al destete le permite a nuestro entrevistado salir de la estacionalidad y los bajos precios que caracterizan ese momento. Hace posible ir con los animales a la segunda parte del año, donde los valores son mejores. Obviamente para eso tuvo que armar una cadena forrajera adecuada.

Sine qua non

Lograr un ternero por vaca y por año sigue siendo el abecé de la cría vacuna. En la medida en que se caen los índices reproductivos el negocio se achica sensiblemente, de ahí que es clave disminuir todas las pérdidas. El camino, entonces, está definido. El primer paso es lograr la mayor cantidad posible de vacas preñadas. Luego es necesario que todas las preñadas consigan parir un ternero vivo, y finalmente evitar la muerte de terneros al pie de la madre, tarea que pasa básicamente por un manejo sanitario adecuado (impedir diarreas, neumonías, bicheras y otras dolencias).

Todas las vacas que salen vacías al tacto se rechazan; podemos hacer una excepción con alguna vaquillona que no ha quedado preñada por un error de manejo nuestro. Inicialmente vendíamos todos los terneros y no teníamos reposición propia. Este año estamos guardando vaquillonas. Básicamente lo que hay que controlar muy bien es el desarrollo de la hembra joven. Para entrar al primer servicio una vaquillona tiene que tener el 65% del peso adulto, y para eso es preciso que haya comido muy bien. Si uno quiere dar servicio a los quince meses, durante el invierno, o bien si son requeridas a los dos años, tiene que llegar a esa instancia con un buen estado”.

Menú a la carta

La base forrajera de este planteo pasa por el campo natural, pero para poder incrementar la carga Covernton utiliza verdeos de verano, sorgos diferidos y verdeos de invierno, aunque estos últimos los destinan principalmente a la recría. “Los sorgos diferidos nos vienen dando muy buenos resultados, al igual que los de pastoreo directo -reconoce nuestro entrevistado-. La vaca come pasto natural durante gran parte de la primavera y el verano, más algo de verdeos estivales, y a partir del otoño entra a los sorgos diferidos, azucarados, con una planta de más de 3 m de altura, que mantiene muy buena calidad a pesar de lo avanzado del estado fenológico”.

A partir del último mes de gestación y los primeros 60 días posparto hay que aumentar los cuidados de la vaca. La hembra tiene que recuperar rápidamente su score corporal para volver a entrar en celo e ir tras el objetivo de un ternero por vaca y por año. De esos tres meses unos 45 días son de puerperio. Cuánto antes vuelva a ciclar más chances tendrá de quedar preñada durante la temporada de servicio.

El campo natural incluye en las zonas más bajas -encharcamientos temporarios, napa muy salina- especies como pelo de chancho y salicornia; están evaluando algunas alternativas para mejorar estas áreas, sobre todo mediante megatérmicas. En las medias lomas aparecen algunas especies más valiosas, como Melilotus, trébol de olor, algo de trébol blanco y gramíneas de mejor calidad. Brindan muy buena producción, especialmente en la primavera. Todo se lleva adelante con pastoreo rotativo para aprovechar al máximo la oferta forrajera. “Tenemos una persona muy avezada en el manejo de este tipo de esquemas, con el ojo formado para evaluar cuáles tienen que ser los remanentes para favorecer un adecuado rebrote. Asimismo es clave determinar el momento de ingresar a las parcelas para que no pierdan calidad. Estamos muy encima de esto y dos veces por semana recorremos todo el campo”.

En este establecimiento se realiza un servicio natural a campo con 3-4% de toros, estacionado desde mediados de octubre a mediados de enero. Es el momento en que terminan las heladas y empiezan las precipitaciones relevantes. “Venimos comprando toros de genética superior como para ir mejorando el rodeo -enfatiza Covernton-. Una vez que readecuemos las instalaciones del campo y los registros probablemente vamos a empezar a trabajar con inseminación artificial. Es una herramienta muy buena para ir rápidamente por un plus en genética; mejora mucho la cabeza de parición porque uno puede dar servicio a todas las vaquillonas en el inicio de la temporada y con eso nos aseguramos que la mitad de las hembras queden preñadas en el primer mes del servicio y tengan la cría en el primer mes de la temporada de parto”.

El contar con un esquema prolijo y con servicio estacionado le permite a nuestro entrevistado ejecutar un calendario sanitario sumamente ordenado. Se vacuna para enfermedades reproductivas previo al servicio. Luego hay una vacunación anterior al parto para las diarreas neonatales, que sirve para fortalecer el calostro. Previo al destete es importante ir haciendo todas las maniobras de castración, de vacunación y desparasitar, para ir reduciendo el estrés que soporta el ternero.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Revista La Chacra

Publicidad