5 de enero de 2018 02:44 AM
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Conozca algunas de las malformaciones congénitas en bovinos

En Colombia, la frecuencia con la que se presentan las malformaciones es muy baja, tanto por su extremada rareza como los contados reportes que tienen las autoridades. Sin embargo, en caso de que ocurra en su hato, aquí le presentamos una lista de las más probables.
Gabriel Andrés Pinilla Peña, estudiante de Medicina Veterinaria en la Universidad de La Salle, explicó en qué consisten este tipo de malformaciones físicas y por qué se dice que son congénitas.
Cuando se dice que son congénitas, es porque se presentan al momento de la gestación, no son hereditarias. En mis estudios no he encontrado ninguna pero sí he estudiado las más comunes o las que se han podido reportar”, precisó.
Por su parte, el médico veterinario César Augusto Gómez Velásquez señaló que estos casos pueden presentarse cuando hay una relación de consanguinidad de los padres, por ejemplo cuando el ganadero sirve a una vaca con el semen de su progenitor.
Son tan de baja frecuencia que casi nadie reporta. La malformación se desarrolla en el útero, simplemente si los padres son hermanos o se cruza al toro con la hija, hay más probabilidad de presentarse”, dijo.
El experto indicó que este tipo de casos es común en hatos del trópico alto donde tienen vacadas Holstein, donde los ganaderos quieren aprovechar el material genético de los toros y las reses para seguir teniendo altas producciones de leche. Sin embargo, insistió en que el riesgo es mínimo.
Por su parte, Pinilla detalló las malformaciones más comunes, como el Schistosomus reflexus, el Perosomus elumbis, la acondroplasia o condrodistrofia fetal, la hidrocefalia, la artrogriposis y anasarca fetal.
En la mayoría de los casos, las etiologías o causas son desconocidas (aunque algunos sugieren factores genéticos), y en general, las madres sufren abortos o pierden a sus crías en los minutos siguientes al alumbramiento.
En la mayoría de los casos, estas malformaciones son inviables y los bovinos mueren durante el parto o poco tiempo después del nacimiento, debido a que provocan problemas bien sea de estructuras o de funciones”, manifestó Pinilla.
El estudiante de Veterinaria coincidió con Gómez en que la consanguinidad o inbreeding es un factor de incidencia, pues los genes consanguíneos pueden causar las malformaciones, pero insistió en que la etiología no se conoce “uno, porque no se reportan, y dos, porque la frecuencia es muy baja”.
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Fuente: Contexto Ganadero

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