8 de enero de 2018 17:28 PM
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La sala de faena móvil está lista, pero no seduce a productores

Entre estructura y equipamiento se llevan invertidos unos tres millones de pesos en Río Colorado. Sin embargo sólo sirve para animales chicos. Criadores se resisten a blanquear la actividad

La sala de faena móvil de punto fijo está finalizada en un 99%, lista para ponerse en funcionamiento, aunque hasta el momento no logró seducir a los pequeños productores porcinos de la localidad para su utilización. Además, la autonomía del flamante equipamiento tampoco podrá cubrir la demanda estimada del consumo de Río Colorado. En los hechos, significaría que la planta no lograría cubrir todas las expectativas ni las necesidades por la que fue comprada e instalada.

El principal inconveniente se debe a que la estructura sólo permitiría trabajar con animales chicos como lechones, ovinos, caprinos, pollos, pavos o conejos y el segundo a que los actuales criaderos se resisten al “blanqueo” de la actividad.

El equipamiento fue adquirido en la gestión municipal de Carlos Pilotti a mediados del 2014 por $ 1.500.000 y la estructura para el funcionamiento hasta el momento demando un monto similar.

Está emplazada dentro del predio cedido por la escuela agro-técnica CET 24 de Colonia Juliá y Echarren, quienes a cambio buscaran utilizar la sala para la didáctica de algunas de las asignaturas.

El sistema se había anunciado como una solución innovadora para los pequeños y medianos productores de cerdos y ovinos producidos en el departamento. Pero hasta el momento, sólo un par de reconocidos productores porcinos están interesados en la utilización, aunque será limitada.

La producción de cerdos dentro del departamento de Pichi Mahuida es una importante actividad comercial tomada como alternativa que suma a los ingresos familiares, asociada a los pequeños productores frutícolas, hortícolas, empleados y comerciantes.

Un rápido relevamiento informal dentro del ejido de Río Colorado da cuenta que existen al menos unos 30 pequeños emprendimientos de cerdos y añaden ovejas y corderos.

La sala ya cuenta desde hace más de 6 meses con la habilitación provincial otorgada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Río Negro, lo que permite comercializar los productos en comercios locales o sacar la carne a otros puntos de la provincia.

En teoría los anuncios señalaban que la sala de faena era una solución para aquellos productores pequeños que debían recorrer más de 700 kilómetros para acceder, con dificultades, a los frigoríficos tradicionales para la faena (ida y vuelta a J.J. Gómez), lo que significa una suma de dinero que finalmente debía ser trasladada al precio de la carne.

Además los criaderos podrían mejorar sus desarrollos productivos como las condiciones sanitarias para la faena de sus animales, pudiendo agregar valor en origen y facilitando la comercialización.

Pero aún hoy, el lechoncito o el cordero en su gran mayoría, fueron comercializados en la tranquera como se hace tradicionalmente desde hace décadas y la demanda dejó casi vacío a los chiqueros, mientras que el “frigorífico” aún espera ponerse en marcha.

Con esta inversión, resta convencer a los productores de la conveniencia de faenar ahí, a partir de las certificaciones provinciales y la baja de costos en relación al viaje al Alto Valle. A la par el blanqueo de la actividad es un paso que a la corta o a la larga habrá que dar.

 

El dato
1.500.000
Pesos de inversión demandó la compra del equipamiento por parte del municipio en el año 2014.
Sólo para animales de hasta 100 kilos
A la estructura original se la debió reforzar para trabajar con los animales no mayores a los 100 kilos. Datos recogidos por este medio, dan cuenta que si se trabaja con cerdos mayores a los 110 kilogramos traerá inconvenientes en la estructura, además por el espacio reducido en el interior se tornará dificultosa la tarea del o los operarios.
En Río Colorado hay al menos 30 emprendimientos que crían cerdos, a los cuales les añaden ovejas y corderos.
El rol del Senasa en la faena de animales

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria inspecciona, certifica y registra el transporte, la sanidad, la calidad y la higiene de los productos porcinos destinados al consumo interno y al comercio exterior según las normas nacionales e internacionales y de otros servicios oficiales, supervisando con personal debidamente capacitado, todos los procesos de la cadena de productos desde la producción de animales, el transporte, los establecimientos faenadores, elaboradores, acondicionadores e industrializadores de productos, subproductos y derivados de origen porcino.

Todas las operaciones y procedimientos son fiscalizados por veterinarios y auxiliares competentes del Servicio de Inspección Veterinaria.

La escasa atonomía es un escollo
Datos reunidos dan cuenta que la sala de faena, no podría funcionar más de dos veces a la semana o como máximo tres, si se trabaja tiempo extra. El ciclo que debe tener desde la faena hasta la entrega, un proceso de frío en la cámara de 48 horas.
Si se faena el lunes, no podría retomar las actividades hasta el día miércoles, porque en el medio se completa la cámara de frío que tiene un tope para albergar unos 10 capones máximos de 100 kilos y 15 lechones.
Pocos habilitados por el Senasa
En Río Colorado no existen prácticamente productores de cerdos y lanares habilitados por el SENASA, principal requisito para utilizar la sala y en la actualidad son sólo media docena los que se encuentran dentro del régimen.
El resto de los emprendedores existentes hasta el momento no han mostrado interés alguno de regularizar la actividad.
Sin la certificación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, el productor no puede utilizar la sala de faenado, que también tendrá que afrontar un costo mínimo estipulado por el uso, que puede ser redactado en una futura ordenanza municipal o fijado por la firma privada que explote el sistema.
Otro punto complejo para el dueño de los animales, que pretenda faenarlo en la planta, será el de tener o alquilar un vehículo habilitado con cámara de frío para retirarlos y llevarlos hasta su domicilio o lugar de comercialización.
Una estructura con todas las áreas necesarias

La unidad de faena móvil contiene, una estructura, con todos los servicios y los componentes necesarios para un proceso de faena completo. Cumpliendo con la reglamentación vigente del Senasa y del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Río Negro.

Cuenta con 5 corrales donde se depositan los animales para su descanso antes de la faena, un brete de noqueo, escaldadora peladora de cerdos, rieladura con accesorios, equipos sanitarios, mesas, utensilios, etc.

Los módulos están divididos como zona sucia, intermedia y limpia, donde cada uno garantiza que no haya contaminación. Todos los desechos van a los efluentes, almacenándose en tanques con capacidad que requiere el equipo. Las vísceras y demás partes de los animales faenados van al digestor.

La infraestructura cuenta con agua potable, suministro de energía eléctrica, gas e instalaciones para disposición y tratamiento de efluentes.

La red de mataderos móviles, que integrará la planta de Río Colorado, se suma a la de San Javier y la de Catriel.
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Fuente: Diario de Rio Negro

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