15 de enero de 2018 10:11 AM
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Los alimentos argentinos, en las góndolas del mundo

Argentina tiene lo que el mundo necesita. Esa demanda nos transforma en protagonista natural y en un aliado estratégico desde lo geopolítico en cuanto a la producción de alimentos. Pero también nos posiciona frente a un gran desafío, que es contribuir con la reducción de la pobreza.   Esa es una de las metas que […]

Argentina tiene lo que el mundo necesita. Esa demanda nos transforma en protagonista natural y en un aliado estratégico desde lo geopolítico en cuanto a la producción de alimentos. Pero también nos posiciona frente a un gran desafío, que es contribuir con la reducción de la pobreza.

 

Esa es una de las metas que el presidente Mauricio Macri se fijó al inicio de su gobierno, y desde nuestro Ministerio compartimos el mismo compromiso, contamos con la capacidad y los elementos suficientes para contribuir en su cumplimiento.

La agroindustria debe y puede ser la que alimente a los argentinos y al mundo con su producción, conocimiento, materia prima, industrias, talentos y mucho más.

El crecimiento exponencial de la población mundial nos exige impulsar el liderazgo de la Argentina como garante de la seguridad alimentaria. Ese es el norte que guía la acción de nuestro gobierno basados en tres ejes de gestión: impulsar la competitividad en el sector, simplificar los procesos burocráticos, y abrir cada vez más mercados internacionales para nuestros productos.

Luego de una primera etapa signada por la normalización y eliminación de impuestos distorsivos al sector, comenzamos a transitar un período destinado a fortalecer y potenciar las cadenas productivas, industriales y comerciales internas, pero a su vez, a consolidar nuestro posicionamiento en las góndolas de otros países.

El trabajo es entre todos. Desde el Estado con políticas claras, herramientas de financiamiento, de calidad, sanitarias, capacitación, infraestructura, acuerdos comerciales; y desde el sector privado con compromiso, responsabilidad productiva y sostenible, inversión, proyectos y cumplimiento empresarial.

Sabemos que queda un largo camino por recorrer, pero en poco tiempo hemos avanzado mucho.

Durante el ciclo 2016/17, nuestro país incrementó la cosecha de granos en 9,25% respecto a la campaña anterior; con récord en la cosecha de trigo y maíz alcanzando los 18,4 millones y 49,5 millones de toneladas, respectivamente. Además, la industrialización de estos cultivos para producir harina, forraje, alimentos y energía, lograron el mayor volumen del último quinquenio, en el primer caso, y de toda la historia, en el segundo.

En los dos años de gestión del presidente Macri, se abrieron más de 60 mercados para exportar carne, limones, uvas, maquinaria agrícola, miel, genética, por nombrar algunos casos de éxito, que permitieron consolidar el crecimiento de los envíos al exterior sin afectar el consumo interno.

A finales de 2017, se ha logrado retornar al sistema generalizado de preferencias para exportar a Estados Unidos, cerrado en 2012, beneficiando a más de 500 productos argentinos; reducir los aranceles para la exportación de 32 productos a China; abrir el mercado australiano a nuestros langostinos y el de Egipto al ganado reproductor bovino en pie.

El año pasado, la producción de carne bovina alcanzó 2.840.000 toneladas equivalentes res con hueso, lo que representó un crecimiento del 7,4% en comparación con el año anterior. Mientras que las exportaciones totalizaron 308.638 toneladas equivalentes res con hueso, logrando una suba del 34% respecto a 2016. En tanto, la ganadería porcina, que hasta hace algunos años era incipiente, hoy comienza a tener un saldo exportador del 2,5% de su producción. En otras palabras, crece la producción y exportación de carne vacuna y porcina de manera sostenida.

También mostró un crecimiento el rubro Alimentos y Bebidas regionales, donde el valor de las exportaciones creció 1,2% entre enero y noviembre de 2017, en comparación con el mismo período del año anterior.

Nuestra agroindustria explica el 65% de las divisas que ingresan en la Argentina. Este sector es uno de los eslabones motorizadores del desarrollo económico y social, generador de empleo, de arraigo en los lugares donde producimos y elegimos vivir, y de valor agregado que contribuye día a día a reducir la pobreza.

El mundo nos está mirando de nuevo y nos abre las puertas ante la oportunidad de transformar lo que tenemos en acciones concretas para que más argentinos puedan crecer; para ser el supermercado del mundo, abriendo fábricas, mejorando la producción, y sumando procesos industriales a nuestros productos.

Se estima que la demanda de alimentos y bebidas para el 2050 se incrementará en un 40%. El ritmo de crecimiento de nuestra producción es sorprendente: siendo 45 millones de habitantes, nuestro país tiene la capacidad de alimentar a 600 millones de personas. El potencial es enorme y debemos aprovecharlo.

En los próximos días estaré participando de la semana Verde en Berlín, Alemania, una de las ferias internacionales de la industria alimenticia, agrícola y de la horticultura de mayor relevancia mundial. Luego visitaremos Rusia y Francia con el presidente Macri en lo que será una nueva oportunidad de consolidar la integración de la Argentina al mundo y continuar con la promoción de nuestros productos de alta calidad.

Este año, desde el Gobierno impulsaremos fuertemente la competitividad mediante el financiamiento y el desarrollo de la infraestructura necesaria, a través de la reparación de caminos rurales y obras hídricas, para mitigar los efectos de los eventos climáticos; el desarrollo de producciones regionales competitivas, favoreciendo a los más de 250.000 productores y 17.800 industrias procesadoras, que generan más de 1.000.000 de empleos de manera directa.

El desafío es grande y de largo plazo. Con la colaboración de cada uno desde su lugar, desde lo público y lo privado, será más fácil superarlo.

Estamos convencidos de que la Argentina tiene los recursos naturales, tecnológicos y humanos, experiencia y ciencia para hacer frente a los grandes desafíos del mundo. La agroindustria nacional está en un lugar de vanguardia frente a la búsqueda de inversiones internacionales. Todos somos parte del desafío, juntos lograremos alcanzarlo.

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Fuente: El Cronista

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