17 de enero de 2018 16:24 PM
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Quickfood, en problemas: la dueña de la marca Paty negocia el despido de casi 200 empleados

La compañía acaba de pedir la apertura de un procedimiento preventivo de crisis para una de sus plantas, emplazada en la localidad de Baradero.

El grupo alimenticio brasileño Brazil Foods (BRF), profundizó la crisis que atraviesa su controlada argentina Qiuckfood, que está a punto de despedir casi 200 trabajadores de la planta que opera en la localidad bonaerense de Baradero.

La empresa, dueña de la emblemática marca de hamburguesas Paty, acaba de solicitar ante el Ministerio de Trabajo la apertura de un procedimiento preventivo de crisis para poder encarar un plan de reducción de personal y de actividades en ese establecimiento.

 La empresa -que controla casi dos tercios del mercado de hamburguesas en el país, a través de Paty y GoodMark, y alrededor de un tercio del mercado de salchichas, con las marcas Vieníssima y Hamond-, viene sufriendo fuertes pérdidas y en la actualidad opera con patrimonio neto negativo.

En ese marco, envió un comunicado al ministerio a cargo de Jorge Triaca solicitando acogerse a ese proceso “en los términos del Título III, Capitulo 6 de la Ley Nº 24.013 Nacional de Empleo y normas reglamentarias y complementarias”.

Este capítulo de la Ley de Empleo obliga a las empresas a encarar un procedimiento preventivo de crisis antes de despedir o suspender personal por razones de fuerza mayor, causas económicas o tecnológicas, según la proporción de trabajadores afectados.

A partir de iniciado el trámite en Trabajo, ahora Quickfood debe fundamentar su solicitud, ofreciendo todos los elementos probatorios que considere pertinentes.

Y dentro de las 48 horas de efectuada la presentación, el Ministerio dará traslado a la otra parte, en este caso al gremio, y los citará a una primera audiencia, que seguramente se llevará a cabo la semana próxima.

 En ese lapso y hasta la conclusión del procedimiento de crisis, Quickfood no podrá ejecutar los despidos o suspensiones y los trabajadores no tendrán chances de ejercer la huelga u otras medidas de acción sindical.

De prever más producción a la crisis
El escenario del conflicto, la planta de Baradero, fue sede de un acto de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner a mediados de 2015 cuando inauguró la ampliación de la planta de fiambres y salchichas.

En ese momento, la empresa se comprometió a sumar 60 nuevos empleados y producir 400 toneladas más por mes de jamón y paleta, 50 toneladas adicionales de mortadela y 300 de salchichas.

 

Sin embargo, en los primeros días de enero, las instalaciones se convirtieron en escenario de una fuerte disputa entre los ejecutivos y el personal.

Es más, el 2 de enero hubo una asamblea de todos los trabajadores de la firma en la cual se informó sobre la decisión del grupo brasileño de despedir a 200 de los 450 operarios de la planta.

La intención de las autoridades de la firma es eliminar, en su totalidad, uno de los turnos de producción de salchichas, que ahora deberá suspender por lo menos hasta concluir con o sin éxito el procedimiento preventivo.

La situación se enmarca en la crisis que atraviesa la empresa, en un contexto de negocios que se observa complicado para casi toda la industria de la carne local.

De hecho, BRF le viene girando fondos a su controlada local para sostener sus actividades y evitar su quiebra. El último giro fue en noviembre pasado, por u$s49,7 millones mediante una oferta de aporte de capital en forma irrevocable y a cuenta de futuras suscripciones de acciones.

Según consta en un acta de directorio de Quickfood y tal como anticipó iProfesional, los fondos serán destinados a cancelar pasivos, a integrar capital de trabajo y a la recomposición del patrimonio de la sociedad.

De hecho, en los últimos nueve meses del año pasado, la pérdida acumulada de Quickfood llegó a los $244 millones, contra $330 millones de igual período de 2016.

En el país, Quickfood se dedica a la elaboración y comercialización de alimentos procesados, refrigerados y congelados de marca, como las hamburguesas, fiambres y vegetales y salchichas, además de poseer una planta frigorífica.

Hasta ahora, Quickfood ha venido sobrellevando el problema con aportes de su controlante, ya que el año pasado también se vio afectada su operación, cerrando un balance con pérdidas por $463 millones.

En ese período, el giro de dinero llegó a los $375 millones, además de haber adoptado un nuevo método de revaluación de sus activos para poder crear un reserva de dinero.

Incluso, en los ejercicios anuales de 2015 y 2014, la sociedad también reportó pérdidas significativas que la enmarcaron en el supuesto de disolución establecido por el artículo 206 de la Ley General de Sociedades N° 19.550; por lo cual sus accionistas vienen resolviendo que los resultados no asignados negativos acumulados fuesen absorbidos en forma parcial. 

En septiembre de 2016, la sociedad manifestó que las condiciones del negocio continuaron desafiantes y reportó pérdidas significativas y nuevamente patrimonio neto negativo, volviendo a las causales de disolución previstas en el artículo Nº 94 de la Ley Nº 19.550.

Para el grupo controlante, los problemas se vienen generando por los “fuertes incrementos” en el precio de los principales insumos (entre ellos la hacienda y recortes) causada por un doble efecto.

Por un lado, una devaluación del tipo de cambio del orden del 40% que ocurrió tras la asunción del gobierno de Cambiemos en diciembre de 2015, y por el otro, la quita y reducción de las retenciones y cupos a la exportación de commodities agrícolas, como por ejemplo, del maíz y la soja.

Según consta en el informe enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV) por Quickfood, “la compañía se vio limitada en sus posibilidades de trasladar en lo inmediato a los precios domésticos esta importante suba de costos, dado el contexto de una demanda contraída en el mercado interno, el cual representa el 80% de las ventas aproximadamente”.

Por ese motivo se le generó una erosión de los márgenes del negocio. Entonces, y para mitigar la pérdida de márgenes, la compañía destaca haber seguido “trabajando en mejorar su eficiencia operativa y costos, de modo de absorber internamente parte de la suba de los precios de los principales insumos”.

Al mismo tiempo, se afirma que la quita de retenciones a la carne mejoró los márgenes del negocio de exportación, el cual representa el 20% de su actividad en el país.

Pero no todo ha sido negativo para Quicfood. El año pasado llegó a ventas por $5.060 millones, una cifra 35% superior a la registrada en 2015.

Fueron 70.642 toneladas de productos elaborados, lo que marcó un incremento del 9% respecto de 2015. Por su parte, la faena vacuna fue de 149.073 cabezas, un aumento de 5.388 cabezas contra el ejercicio anterior.

Estas cifras positivas contrastan por el fuerte aumento del costo de las mercaderías vendidas que se incrementó en 40%, pasando a representar el 88% de las ventas.

Para este año, las perspectivas de la empresa pasan por la recuperación de la rentabilidad y de los márgenes del negocio, de la mano de una mayor estabilidad en el precio de los insumos y de una “recuperación prevista en el consumo interno”.

Además, se explica que “el incremento de los reintegros a la exportación de carne vacuna y su ampliación a los procesados cárnicos a principios de 2017 hacen vislumbrar una mejora en los márgenes de la exportación“.

En cuanto a su estructura en el país, la compañía cuenta con tres plantas industriales ubicadas en las localidades de San Jorge, Arroyo Seco (Santa Fe) y Baradero (Buenos Aires), y se especializa en la faena de bovinos, exportación de cortes frescos y elaboración de hamburguesas, salchichas, fiambres y alimentos congelados.

Fuente: iProfesional

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