20 de enero de 2018 10:31 AM
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China, un acontecimiento mayor

El acuerdo sanitario con China, que libera la exportaci贸n de carne vacuna fresca y con hueso, es un acontecimiento de enorme trascendencia. Corona, en primer lugar, una excelente gesti贸n oficial. En particular los funcionarios del Senasa y del Ministerio de Agroindustria. Y tambi茅n el embajador Diego Guelar, quien corona su vieja pasi贸n por la diplomacia […]

El acuerdo sanitario con China, que libera la exportaci贸n de carne vacuna fresca y con hueso, es un acontecimiento de enorme trascendencia. Corona, en primer lugar, una excelente gesti贸n oficial. En particular los funcionarios del Senasa y del Ministerio de Agroindustria. Y tambi茅n el embajador Diego Guelar, quien corona su vieja pasi贸n por la diplomacia barbacoa. Todos recuerdan sus asados de la 鈥渟miling cow鈥 durante su paso por la embajada argentina en Washington, veinte a帽os atr谩s, cuando la Argentina gestionaba el ingreso de la carne vacuna.

Si nos atenemos a los n煤meros que muestra la foto de hoy, el tema parece de relevancia secundaria. Las importaciones chinas de carne vacuna 鈥渁penas鈥 alcanzaron los 3.000 millones de d贸lares. Es menos del 10% de lo que importan, por ejemplo, de soja. Pero veamos la pel铆cula.

Hace exactamente 20 a帽os, viajamos a la Rep煤blica Popular con Jorge Castro, hoy columnista de Clar铆n, que en aqu茅l momento se desempe帽aba como Secretario Estrat茅gico del gobierno nacional. Tanto Jorge como yo est谩bamos convencidos de que el desarrollo econ贸mico-social de China iba a generar una gran oportunidad para la Argentina.

Ya lo hab铆a anticipado Lester Brown en su 鈥淲ho will feed China?鈥 (驴Qui茅n va a alimentar a China?), que acababa de publicarse. Su tesis era que la transici贸n diet茅tica que inexorablemente acompa帽a a los procesos de crecimiento, iba a obligarlos a importar grandes cantidades de granos forrajeros y soja. Son los insumos necesarios para producir todo bicho que camina y va a parar al asador.

En aquel momento, reci茅n estaba llegando al mercado la primera oleada de la soja RR. Sab铆amos que se ven铆a un aluvi贸n. Est谩bamos estancados en las 15 millones de toneladas, pero ahora se facilitar铆a la expansi贸n del 谩rea y el cultivo en escala, con la siembra directa y el glifosato. La gran pregunta era si tendr铆amos mercado. China era una quimera: de all铆 es oriunda la soja y hasta el momento se autoabastec铆an.

Bueno, la respuesta fue contundente: 鈥渘o vamos a importar nada鈥.

Al a帽o siguiente, compraron 3 millones de toneladas鈥 En el 2000 ya importaban 10 millones. El resto es conocido: hoy van por las 100. Necesitaban la fuente de prote铆na vegetal, para convertirla en prote铆na animal. H谩bitos occidentales. De todo, desde cerdos hasta pescado. Toda clase de aves, y m谩s recientemente, incorporaron la leche.

En el camino, fueron avanzando en todos los frentes. Varios hitos resonantes: Cofco compra dos grandes operaciones log铆sticas de soja (Noble y Nidera). ChemChina compra Syngenta y entra en el negocio 鈥渦p river鈥 como proveedor global de tecnolog铆a agr铆cola.

Y corriente abajo, se hacen de Smithfield, la mayor corporaci贸n de cerdos de los Estados Unidos, en una sonada adquisici贸n que requiri贸 la aprobaci贸n del Congreso. Pusieron 6 mil millones de d贸lares y fue la mayor compra de una compa帽铆a estadounidense por parte de los chinos.

Hace tres o cuatro a帽os, arrancaron con la carne vacuna. Algo ya importaban, pero v铆a Hong Kong. Fueron larg谩ndose. Australia. En la regi贸n, Uruguay hizo punta, gracias a su prolijo sistema de trazabilidad y excelente gesti贸n sanitaria. Han construido una gran imagen. Ahora tienen tambi茅n listo el mercado de Jap贸n. El frigor铆fico m谩s moderno, BPU, fue recientemente adquirido por Nippon Food, un gigante alimenticio japon茅s.

Ahora, la mesa est谩 servida. La ganader铆a, se dice, es el negocio del eterno futuro. Mientras algunos productores relevantes muestran su preocupaci贸n por el avance de la carne artificial, el mercado chino les marca un horizonte diferente. Pero es tambi茅n un desaf铆o mayor.

Entre aqu铆 y ese horizonte, hay una cadena oxidada. Todos saben que hay que cambiar, y ya, porque el tren est谩 pasando. Y los contrarios tambi茅n juegan

Fuente: Clarin

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