22 de enero de 2018 17:29 PM
Imprimir

Agro uruguayo : Un vaso que no se derramó de un día para el otro !!!

Por Santiago Molinaro 2018 comenzó con el sector agropecuario movilizándose en distintos puntos del país, reclamando frente a la asfixia que sufren las empresas agropecuarias hoy en día, que como tantas otras a nivel nacional, a duras penas logran obtener cierta rentabilidad.

Desde Tardáguila Agromercados se realiza hace casi un año el ciclo Emprendedores, en el que productores de todos los rubros cuentan cómo es su sistema de producción y cuáles son las perspectivas que vislumbran. Pues bien, en este escenario de reclamos, escuchar la voz de los propios productores rubro por rubro, resulta necesario para poder entender que estas movilizaciones auto-convocadas no surgieron de un día para el otro.

Ganadería

La ganadería es el rubro que más área y productores involucra en Uruguay. Una de las productoras entrevistadas en el ciclo fue la presidente de FUCREA, María Eugenia Oholeguy, que dijo en su entrevista que además de tener costos altos y productos baratos, “todo se ha hecho bastante más pesado, porque también incide el valor del dólar, sobre todo en los costos que están en pesos como la mano de obra. Estamos en una actividad donde los márgenes son ajustados, en un país donde tenemos una canasta de costos que es muy importante si nos comparamos con los países vecinos, y que además con respecto al precio de los productos dependemos de lo que pasa en el mundo”. Oholeguy hizo referencia luego a que la manera de atacar este problema es siendo “buenos productores, que no quiere decir producir el máximo pero sí lograr estrategias muy ajustadas que apunten a lograr una muy buena eficiencia de cada uno de los recursos que utilizamos”.

Enio Do Santos, Andrés Peñagaricano y Horacio Victorica opinaron en el mismo sentido, remarcando Do Santos que “es mejor ajustar un número y apretar costos, que salir a producir más, y eso no es buena señal”, mientras Peñagaricano señaló que “Uruguay se ha vuelto un país sumamente caro, que no permite errores” con “números muy justos y finos, y además sin perspectivas de cambios en el valor del producto, por lo que queda solamente atender los costos”. Por su parte, Victorica dijo que además de “los costos astronómicos, la calidad de los servicios es mala (como por ejemplo la infraestructura), lo que encarece todo aún más”.

Mauricio Strauch por su parte comparó los costos entre la producción ganadera en Paraguay y Uruguay, diciendo que “hay una cantidad de factores que acumulados uno a otro hacen una diferencia muy importante” entre los que destacó el costo productivo, de mantenimiento y la carga impositiva.

Agricultura

Los sistemas puramente agrícolas están atados a la suerte del cultivo de soja, porque es el único que permite obtener márgenes económicos y salvar el año. El primer entrevistado del ciclo fue Rafael Marín, que indicó entre otros problemas el de los costos. Marín decía que “el costo del combustible, además de afectar las labores productivas, termina por determinar las zonas en donde se realiza agricultura, por el efecto que tiene sobre el precio del flete. Soja se puede plantar en todo el país por los rendimientos que se obtienen, pero obviamente plantar en Vichadero o Río Branco termina siendo inviable por el precio del flete. Por otra parte, hoy en día el costo energético no nos está permitiendo incorporar riego al sistema”.

Por su parte Juan Manuel Erro marcó que para bajar los costos no hay que tener menos tecnología, sino que hay que buscar ser más eficientes. En ese sentido dijo que lo que “hay que bajar los costos por tonelada producida, para buscar ser competitivos y tener un negocio viable y no tan riesgoso”. Remarcó que esto debe realizarse “consolidando los niveles de producción obtenidos en los últimos años”.

El Ing. Agr. Andrés Alayón en su entrevista decía que los “problemas de competitividad en los que está el país (costo país, atraso cambiario, costo combustible, presión tributaria, entre otros) nos ponen en desventaja con los demás países de la región que compiten con nosotros y tienen esa ventaja que nosotros no tenemos. El único caballito de batalla que tienen hoy en día los sistemas agrícolas es la soja, y hay que ver hasta donde aguanta”.

Néstor Leguísamo, técnico asesor y productor de Soriano indicaba que hay una diferencia entre los campos propios y arrendados, siendo que en estos últimos “los números dan muy justos, no se puede rotar cultivos rentablemente y los rendimientos caen”. A pesar de haber hecho un balance productivo de la zafra 16/17 muy positivo, Leguísamo decía que “así todo, no queda un gran margen, salvo en algunas empresas que tienen menos gastos (por ser propietarios de la tierra). Si bien no hay una sola causa que genere esto, todo parece juntarse en contra: los precios de los commodities, el costo país…y se empieza a asemejar a la década de los 90”.

Mixtos

La productora agropecuaria Patricia Damiani, que combina la ganadería con la agricultura, ve un problema común a todos los rubros que canaliza en los costos, los que cataloga como “muy caros; solo con presupuestar un flete te das cuenta lo mucho que incide en la cuenta final el mismo”.

Desde Intercontinental Timber, una empresa que combina las producciones forestales y ganaderas, se decía en la entrevista de Emprendedores que las perspectivas “en cuanto a la forestación son muy interesantes, especialmente si sale la tercera planta de UPM. Para el sector ganadero la situación no es tan optimista, ya que el hecho que los precios de venta no estén acompañando la evolución de los costos genera cierta preocupación”.

Lechería

El productor lechero Álvaro Lapido explicó que “en un universo que tiene 3.000-4.000 productores, van a haber desde números muy malos a números excelentes. Creo que es pertinente en este punto diferenciar a los productores. Existen productores que son propietarios de campo, que están sobre suelos mejores y que pueden tener escala y acceso a los paquetes tecnológicos de punta; éstos tienen ventaja sobre aquellos que pagan renta, que están posicionados sobre campos no tan buenos y tienen problema de escala y acceso al capital o a la tecnología”.

Lapido agregó que por esta razón es que “se da ese abanico grande en los costos de producción y resultados económicos de los tambos. El momento es difícil, obviamente que hay costos que están afectando los números de los establecimientos lecheros, pero en el largo plazo presumimos que la lechería volverá a crecer porque existen capacidades en los empresarios para pasar estas tormentas, porque hay potencial de producción, porque hay pasturas de muy bajo costo y porque tenemos condiciones que nos posicionan en los niveles de Nueva Zelanda o Australia en costos de producción. Siempre hay momentos difíciles, que hay que pasarlos, porque después vienen los otros y hay que poder capturar los buenos momentos”.

Ovinos

El Médico Veterinario Gabriel García Pintos, productor y asesor también de la producción ovina, remarcaba en su entrevista que “el drama grande para todo el rubro y todo el país es el alto costo productivo que tenemos, el atraso cambiario y la falta de confianza en las autoridades. Acá no sabes si mañana te ponen otro impuesto retroactivo al 2008 y te desacomodan todo tu negocio. Mientras no haya reglas claras, no se puede proyectar qué inversiones realizar porque no se sabe por dónde te va a pegar el Gobierno. Hoy en día las condiciones están dadas más para desconfiar de tus mismas autoridades que desconfiar de los mercados”.

Arroz

El presidente Tabaré Vázquez recibió fuertes críticas por decir que los arroceros debían aumentar su productividad. Juan Manuel Pérez al ser entrevistado para Emprendedores decía con respecto a las perspectivas del sector arrocero que “no son nada halagüeñas. Con los mejores rendimientos a nivel mundial, con un arroz de óptima calidad, que se exporta a unos 40 destinos, la producción de arroz del Uruguay, de la cual estamos tan orgullosos, está muy cerca de no ser viable. Muchas veces se piensa que el aumento del precio de los commodities puede ser la salvación y a mí me parece mucho más importante el tema de los costos de producción. Hoy en día son altísimos. Los costos de producción de la zafra anterior superan los 1.700 US$/ha, lo que equivale a 178 bolsas por hectárea. Para obtener cierta rentabilidad hay que producir 200 bolsas (10.000 kg/ha), porque si llega a haber algún problema climático y el rendimiento es de 150 bolsas (7.500 kg/ha) —que es un rendimiento excelente a nivel mundial— es muy difícil obtener algún margen. Para la mayoría de los productores de arroz, la permanencia de estos costos tan altos impediría su continuidad. Todo esto teniendo en cuenta que con respecto a las tecnologías, el sector arrocero las ha incorporado a la fuerza; la única manera de pasar el año es teniendo buenas producciones”.

Producción de semilla fina

El sector semillerista no es ajeno a los costos que deben atravesar otras empresas, y el Ing. Agr. Guillermo Rovira, Gerente de Producción de Calvase, decía en su entrevista que “el principal problema no es la productividad, sino que son los costos a los que nos estamos enfrentando. A pesar de que se adopte bien el paquete tecnológico —que existe y está disponible—, muchas veces logrando muy buenos rendimientos igualmente los números no dan o son muy ajustados, y eso es porque estamos frente a costos muy altos. Hoy en día, al estar todos los márgenes muy ajustados, se busca la rentabilidad en el sistema. De todas maneras y en ese sentido, integrando la ganadería con la agricultura y la producción de semilla fina, la rentabilidad es ajustada”. Rovira cerraba su entrevista reflexionando que “para Calvase, en este escenario sería más fácil dedicarse a la importación y no a la producción, pero priorizamos la producción nacional de semillas”.

Servicios

La entrevista con el Ing. Agr. Esteban Hoffman se basó en su rol como técnico asesor, en la que destacó que para bajar los costos de los sistemas es indispensable manejar la información, con el objetivo de bajar los costos por tonelada producida. Hoffman decía que “estamos convencidos que cada vez más la información va a ser un valor enorme. Hoy por ejemplo nos da elementos claves para conducir procesos dedicados a racionalizar los costos de producción, mejorar la productividad, diseñar mejores sistemas de producción, entre otros. En un escenario de costos altos, precios bajos y rendimientos que crecen lentamente, la sobrevivencia pasa por lograr un costo por tonelada competitivo, sin afectar nuestros recursos”.

Klaus Hartwich, productor agrícola de Río Negro que también presta servicios en la zona indicaba que “venimos con una carga impositiva alta, con costos muy elevados” aunque se presentó optimista agregando que “la agricultura siempre va a existir en Uruguay” porque “el agro no puede aflojar”.

El agro no aflojará. El sector agropecuario en Uruguay no va a desaparecer. Lo que sí va a quedar por el camino, como a lo largo de tantos años, son los productores. Porque como en otros rubros, la presión cae sobre pequeñas y medianas empresas, que se ven en la dolorosa decisión de cerrar. Y más dolorosa aún en este caso, porque implica dejar atrás más que un negocio que da (o daba) para vivir. Se deja atrás una forma de encarar la vida.

Entender que los problemas que aquejan al sector agropecuario son netamente de índole empresarial, sería un paso enorme hacia una solución nacional, que contemple empresas y trabajadores de otros rubros que atraviesan los mismos problemas. Bueno sería entonces no ver el reclamo de los productores auto-convocados desde una posición dicotómica, sino como una protesta racional que busca el bien de un sector fundamental para el país, cuyo vaso se desbordó con el tiempo.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Agrotemario

Publicidad