23 de enero de 2018 01:50 AM
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Tenga cuidado con las contusiones en su ganado

Las lesiones que ocurren en los bovinos y no se tratan a tiempo tienen un impacto negativo en su desempeño, además de afectar la calidad de la carne. Preste atención a los factores que pueden provocar estos daños y cómo puede prevenirlos.
Una contusión es una lesión física de una parte del cuerpo causada por la acción de objetos duros, de superficie obtusa o roma, por lo cual no produce herida externa.
CONtexto ganadero consultó a Nicolás Benedetti Pineda, médico veterinario y zootecnista especialista en amanse de bovinos, quien explicó las causas de estos daños y cómo pueden prevenirse, o tratarse en caso de que ocurran.
Las contusiones se dan cuando ingresan a potreros donde hay árboles que fueron cortados recientemente y se golpean los miembros. O básicamente se dan por peleas entre toros, que se presentan con alguna frecuencia”, comentó.
En efecto, las lesiones se dividen en 2 tipos: al interior de la finca y fuera de ella. En los primeros casos, la infraestructura del predio constituye un factor importante, así como también el comportamiento de los trabajadores.
Por ejemplo, el médico veterinario señaló que su origen también se debe al uso de látigos o tábanos eléctricos, a pesar de que son prácticas contraindicadas por las normas en bienestar animal.
En cuanto a las lesiones por fuera de la finca, las más comunes se presentan cuando los bovinos son transportados a otro predio o a la planta de beneficio, pues pueden lastimarse si los conductores frenan o aceleran bruscamente y hacen que los animales pierdan el equilibrio.
Para prevenir las contusiones, Benedetti recomendó tratar de eliminar aquellos obstáculos en los potreros o las estructuras que puedan estar causando daño. En esta medida, recordó la importancia de contar con un trabajador atento que revise a los animales detenidamente y se percaten de que no tengan lesiones.
De igual manera, fue enfático en prohibir el uso de látigos en bovinos e incluso apuntó que ni siquiera se debe apelar al ruido de la vara contra un poste.
“Con el tábano, hay que regular el impacto que produce. Si usted quiere mover a un animal que se cayó en una manga, mi recomendación es dejarlo quieto que él mismo se para, por la radiación solar en un potrero abierto o porque se cansa de estar en el suelo. Si usted está de afán, se puede usar una descarga eléctrica, pero bien regulada y en sitios que no lo afecten, como en las patas, no en la cabeza”, dijo.
En efecto, el uso de estos correctivos se ha desaconsejado en los últimos años por el efecto perjudicial que tiene en la calidad de la carne, pues tanto el látigo como el tábano pueden dejar manchas negras en los cortes.

Hay que hacer palpaciones al tacto para verificar que no haya desplazamientos o quiebre de huesos en las patas, que es lo que más se lesionan. Si se descubren, se deben aplicar antiinflamatorios, como pomadas y ungüentos. Si persiste la inflamación, hay que aplicar inyecciones para bajarla, no corticoides por lo general”, declaró Benedetti.

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Fuente: CONtexto ganadero

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