29 de enero de 2018 21:59 PM
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Agro-grafías: La nuez pecán, una inversión que rinde

La historia del pecán en el país es reciente, pero su potencial es mucho. Hoy existen en la Argentina productores de todo tipo: chicos, de entre 10 a 15 hectáreas; medianos, que poseen 50 hectáreas en promedio; y grandes, que superan las 100 hectáreas. Hasta existe en el Delta un fideicomiso que produce estas nueves […]

La historia del pecán en el país es reciente, pero su potencial es mucho. Hoy existen en la Argentina productores de todo tipo: chicos, de entre 10 a 15 hectáreas; medianos, que poseen 50 hectáreas en promedio; y grandes, que superan las 100 hectáreas. Hasta existe en el Delta un fideicomiso que produce estas nueves y que posee 1.000 hectáreas implantadas.

El rinde argentino actual ronda las 800 toneladas anuales, un número bajo para la superficie total ocupada. Pero esto se debe a que el 70% de los árboles plantados son jóvenes y están todavía lejos de su potencial de producción. Dentro de pocos años se alcanzarán las 10 toneladas por hectárea. Hoy la mitad de lo producido queda en el país y la otra mitad se exporta.

Entrevista al Ing. Agr. Enrique Frusso, del INTA Castelar, tomadas en una plantación de pecán en Baradero, Buenos Aires.

En el mundo, los grandes jugadores del pecán son Estados Unidos, México y China. Los dos primeros concentran la mayor superficie plantada, con 95% de la producción mundial, totalizando 220.000 toneladas anuales. China y Estados Unidos, a la vez, son los principales importadores de dicha nuez.

El fruto se vende al mundo con cáscara, aunque algunos productores las pelan por demanda del mercado local y sacan un poco más de precio. Son todavía muy pocos, pues el equipamiento para hacerlo es importado y muy caro.

La larga vida de esta especie comienza como el típico establecimiento de una especie forestal: hay que tener mucho cuidado los primeros años con los ataques de hormiga y las plantas deben regarse adecuadamente para favorecer el correcto enraizamiento.

Una vez que se analizó el ambiente (temperaturas y tipo de suelo), se decide la variedad a sembrar. El INTA Delta ha desarollado tres variedades distintas para las diferentes zonas del país: una funciona en un clima templado húmedo, otra es ideal para el frío y la tercera para ambientes áridos.

Los gastos de implantación se calculan en unos 6.000 dólares por hectárea. Cerca de la mitad de esa inversión se va en los materiales, las plantas, el laboreo del suelo, el control de malezas, etcétera. Los 3 mil restantes hay que destinarlos al equipo de riego. Se aconseja un buen sistema: por goteo para las primeras etapas y por aspersión para el resto de la vida de la plantación. Un adecuado y abundante riego será necesario para alcanzar el rinde potencial de los árboles, que es directamente proporcional a la disponibilidad de agua.

La densidad de plantación aconsejada es de 100 plantas por hectárea, con un diseño de 10 por 10 metros. La unidad básica económica se consideran 30 hectáreas, teniendo en cuenta que el rinde máximo llegará luego de los 18 años.

Al respecto, a los 5 años la plantación de pecán arroja 100 kilogramos de nuez por hectárea. A los 10, llegará a las 1.000 kilos, y a los 18 años alcanzará el pico de 2.000 kilos por hectárea. Siempre y cuando se haga un buen manejo del agua.

Una vez que la plantación se haya establecido de forma adecuada, no requiere de elevados controles. Se trata de una especie bastante “rústica” que hasta se puede adaptar a manejos orgánicos, porque no requiere grandes cantidades de fitosanitarios y la fertilización se puede hacer vía compost, usando con los mismos residuos que deja el árbol y desechos animales.

El precio internacional actual ronda los 5 dólares por kilo de nuez. El precio neto quedaría en 3,5 dólares/kilo, teniendo en cuenta un 30% de costos fijos (fitosanitarios, poda y cosecha). Entonces, se deduce un margen potencial de unos 7.000 dólares por hectárea pasados los 18 años.

Las etapas productivas se pueden resumir de la siguiente forma: en septiembre la brotación; en octubre ocurre la floración y polinización; en diciembre el cuaje; en enero el crecimiento del fruto; en febrero y marzo el llenado del mismo; en abril la maduración; y en mayo será el turno de la cosecha.

En cuanto a la mecanización requerida para la recolección de los frutos, un elemento primordial es contar con el “shaker” o sacudidor de árboles, que permite concentrar la cosecha y evitar pérdidas. Sin esta herramienta habría que esperar a que las nueces caigan solas y la cosecha se podría extender hasta durante dos meses

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Fuente: Bichos de Campo

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