20 de febrero de 2018 09:57 AM
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Como terrorista, rehén o mercenario: así comen carne los argentinos

Un estudio midió cuán satisfechos están los argentinos con el consumo de carne, alimento y tradición por la cual el país es conocido en el mundo. También relevó cómo se sienten ante la posibilidad de convertirse en infieles al asado y recurrir a alimentos alternativos. Entre fanáticos, terroristas, rehenes y mercenarios, el desafío del mercado es ganar fidelización.

Como terrorista, rehén o mercenario: así comen carne los argentinos

Los argentinos se debaten cuál es el punto de cocción perfecto para el asado y como se enciende el fuego, pero no dudan sobre cuál es su propia posición frente al consumo de carne. Por ejemplo, hay quienes comen carne, la comerían por siempre y convencerían a toda la población para que los sigan en ese hábito. Otros serían infieles sin dudarlo ante una propuesta alternativa.

Estos son algunos de perfiles de consumidores que un informe de la Revista Carne Argentina resumió en cuatro categorías: fanáticos, mercenarios, terroristas y rehenes.En principio, se sabe que casi el 95% de los argentinos consume carne vacuna. De este altísimo porcentaje, que responde a la histórica relación entre los compatriotas y el asado, la mitad (en rigor, son el 43%) se encuentra en la categoría de “fanáticos”.

Básicamente, estos consumidores no sólo están satisfechos con la carne vacuna sino que la defienden y recomiendan su consumo. La torta se completa con un 39,6% de “mercenarios”, 11,8% de “rehenes”, y 5,2% de “terroristas”.

Según expresa el informe, los “mercenarios” son aquellos que responden estar satisfechos con la carne vacuna pero podrían abandonar su consumo por cuestiones de precio, para pasarse a carnes más baratas. En tanto, los “rehenes” son los consumidores que no encontrándose satisfechos no la dejan porque no saben cómo sustituirla. Los “terroristas” están inclinados sin complejos a reemplazar la carne vacuna por otros alimentos. Esto demuestra que a pesar de que se percibe una alta satisfacción y gran cantidad de “fanáticos”, también existe un gran porcentaje de consumidores que podrían pasarse a productos sustitutos, tanto por precio como por la posibilidad de sustituirla por otros alimentos.

Los datos del “Monitor de Estudio de Mercado”, realizado durante el segundo semestre del año pasado (sobre 1000 casos online), marcaron que la fidelidad incondicional a la carne genera una mayor satisfacción, así como también una mayor aceptación del precio. Por lo tanto, es en la fidelización donde debe trabajar la industria, sobretodo en aquellos clientes que por cuestiones de precios entran en la categoría de “mercenarios”. “A grandes rasgos, como siempre decimos, es un escenario muy positivo pero que a la vez nos desafía a trabajar sobre nuevos aspectos referidos a la comercialización y el consumo”, sostuvo Ulises Forte, Presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que agregó: “es la ventaja de contar con estudios serios que nos permiten realizar inteligencia de mercado para detectar amenazas, oportunidades y, al mismo tiempo, buscar la deseada complementariedad entre el mercado doméstico y las exportaciones”.

En este sentido, los “millennials” representan un “gran desafío para toda la cadena”. El IPCVA los describe, a aquellas personas que llegaron a la edad adulta después del 2000, como mucho más impacientes, que dicen tener menos tiempo y, a la vez, exigen personalización. Esto se da mayormente entre hombres de entre 18 y 35 años, de los niveles socioeconómicos más altos, quienes en líneas generales desean un proceso de compra más veloz en los puntos de venta. “Ahí tenemos otro gran desafío: trabajar sobre la góndola y el mostrador, sobre el proceso de compra, el packaging y las etiquetas, algo que valoran cada vez más los consumidores de todas las edades y especialmente los millennials, que no obstante manifestarse apurados, son detallistas en cuanto a la personalización de los productos”, aseguró Adrián Bifaretti, Jefe de Promoción Interna del instituto.

Por último, otra de las claves del consumo está en el sabor, que se posicionó como uno de los atributos más valorados por los compradores: “es uno de los elementos que deberán tomarse para mejorar la difusión del producto y aumentar la cantidad de compradores fieles”, remarcó Forte. Los datos de la industria marcan que el año pasado se alcanzó un consumo per capita de carnes bovinas estimado de 58 kg., unos 2 kg por encima de 2016, mientras que la producción fue de 2,8 millones de toneladas, un 6% superior a igual lapso del año anterior.

Fuente: El Cronista

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