3 de marzo de 2018 11:50 AM
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“El pequeño viñatero debe adquirir una visión empresaria”

Es lo que plantea Mauricio Ortíz, coordinador del programa “Pequeños Productores” de la Confederación Vitivinícola Argentina. Los principales desafíos del sector.

1- Luego de diez años de trabajo con los pequeños productores vitivinícolas, ¿cuál es el balance que hace?

Cuando comenzó el programa “Pequeños Productores” en el año 2008, el gran desafío era articular todas las acciones que se hacían desde el Gobierno Nacional, los Provinciales y las distintas entidades que trabajan con los productores. Entonces, también había poca información en referencia a esta escala de finca. Todo esto fue una primera misión del Programa y un gran aporte porque fue la base para ejecutar el proyecto Proviar, que se inició en el 2009 y finalizó en el año 2014. En esta década avanzamos sobre los objetivos de articular acciones y pudimos ejecutar completamente el Proviar que se llevó a cabo gracias al financiamiento que otorgó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 50 millones de dólares.

2- Se refirió a los desafíos por entonces. Ahora, ¿cuáles son los desafíos?

Los que mencioné se mantienen. Además, nuestro ‘norte’ es el Plan Estratégico Vitivinícola, pero el desafío clave es la transferencia de tecnología apropiada para los pequeños productores para integrarlos al negocio vitivinícola. Sobre esto trabajamos todos los días a través de diversas estrategias. Obviamente, que una herramienta como la otorgada por el BID nos permitió llegar más lejos y alcanzar hasta 3.000 productores vitícolas para adaptar la tecnología. Esto es muy importante porque el productor tiene muy incorporado el trabajo en la finca sin tecnológia.

3- Luego de esa primera etapa del proyecto Proviar, ¿esperan una segunda etapa?

Para empezar aclaro que ese proyecto fue uno de los pocos en Argentina, si no el único, que el BID financió a una entidad pública no estatal. El resultado fue altamente satisfactorio por parte del Banco y el Ministerio de Agroindustria. Asimismo, la experiencia fue exitosa ya que trabajamos mucho sobre la producción primaria. Actualmente, la segunda etapa está inconclusa y tenemos muchas ansías por avanzar. La segunda parte está más asociada a la adecuación de los productores al mundo y sobre el arraigo de los jóvenes al trabajo de la finca para que no migren hacia las ciudades.

4- ¿Cómo imagina la vitivinicultura hecha por pequeños productores en los próximos años?

Estamos trabajando activamente en este punto y define lo que me plantea. Nuestro plan ‘De productor a empresario’ tiene como objetivo transmitirle al productor que está inserto en un mundo competitivo, con reglas vinculadas a la productividad, calidad y trazabilidad. Entonces, con este programa aspiramos a que el viñatero entienda que debe ser eficiente. Por eso imagino a los pequeños productores en los próximos años con visión empresaria y con el manejo de múltiples variables, así como lo hacen los grandes.

5- En Mendoza están próximos a la vendimia. ¿Cómo fue el ciclo?

En nuestra memoria reciente registramos lo que pasó hace dos años: la peor cosecha de la última década. Es decir, atravesamos a una situación extrema. El año pasado recuperamos el 10 por ciento y este año, a su vez, esperamos un 15 por ciento por encima de la campaña pasada. Será una vendimia satisfactoria, muy buena desde el punto de vista de la calidad, en la que el clima tuvo poca incidencia.

6- ¿Cuál es el principal problema coyuntural que tiene el pequeño productor vitícola?

Por sobre todo la suba de costos productivos y la falta de financiamiento son cuestiones importantes. Respecto a lo último trabajamos con los gobiernos provinciales para que el productor tenga más acceso al crédito.

7- ¿Y qué evaluación hace del estado de situación de la industria?

La industria está muy afectada por la baja en el consumo. El año pasado cayó la demanda interna del vino en un 5 por ciento, según los registros históricos. Y se estima que este año, de acuerdo a los datos del mes de enero, el consumo repuntará. Es decir, que hay que trabajar fuerte y mucho desde la óptica de las ventas y la promoción. También los demás juegan, con lo cual tenemos competidores muy duros, como la cerveza o las gaseosas.

Fuente: Clarin

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