13 de marzo de 2018 01:41 AM
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El campo y la hora de la innovación: del big data a la inteligencia artificial

Expoagro, que arranca esta noche con una multitudinaria cena inaugural, es la mayor manifestación del potencial del campo argentino. Allí se exhibe la tecnología en acción, con máquinas en muestras estáticas y dinámicas, lotes con cultivos vivos, en plano desarrollo o listos para cosechar, demostraciones de las últimas creaciones en tecnología de información. Drones, aplicaciones […]

Expoagro, que arranca esta noche con una multitudinaria cena inaugural, es la mayor manifestación del potencial del campo argentino. Allí se exhibe la tecnología en acción, con máquinas en muestras estáticas y dinámicas, lotes con cultivos vivos, en plano desarrollo o listos para cosechar, demostraciones de las últimas creaciones en tecnología de información. Drones, aplicaciones para celulares inteligentes, computadoras que “dialogan” en forma remota desde una máquina a una oficina. Todo en mo- vimiento, porque en la cancha se ven los pingos.

Este tipo de muestras se inició hace 35 años, con la recordada “Expodinámica” en Chacabuco. Un puñado de empresas acudió a una audaz convocatoria, imitando el ya famoso “Farm Progress Show” del Mid West de los Estados Unidos, la región agrícola más avanzada del mundo. Juan Julio Avellaneda, un productor argentino pionero de la nueva agricultura que se venía abriendo paso desde los 70 (tras cuatro décadas de estancamiento), la visitaba todos los años y sugirió la idea de realizarla en el país a la revista Dinámica Rural. Al año, estaba en marcha la primera. Después hubo otras, siempre organizadas por medios de comunicación agropecuarios. Hasta que hace ya varios años La Nación y Clarín convergieron en Expoagro.

Nada refleja mejor la extraordinaria transformación de los sistemas de producción en estas pampas que una recorrida por las tecnologías que prevalecían hace 35 años, y las de ahora. Este cambio permitió un salto productivo fenomenal. El volumen de la cosecha se triplicó: pasó de 40 a 130 millones de toneladas. Pero en valor el crecimiento fue mayor, porque apareció una nueva protagonista, la soja, cuyo precio duplica al de los cereales (maíz, trigo, sorgo) dominantes en los años 70. La Argentina se hizo viable. Por segunda vez en la historia tenía un negocio competitivo, y nuevamente era el agro.

El salto no fue solo cuantitativo, sino fundamentalmente cualitativo. Por eso desde Clarín Rural denominamos a este fenómeno “La Segunda Revolución de las Pampas”. La primera había sido la de la conquista territorial, con la organización de las colonias, las estancias y las chacras. La segunda es de base tecnológica. Sembrar más y de otra manera.

En aquélla Expodinámica de 1983 en La Laura, en Chacabuco, la atracción principal era la cinchada de tractores, que llevaban arados y otros ins- trumentos de labranza altamente demandantes en potencia. Mucho gasoil, mucho rugido de motores, mucho humo. La agricultura se seguía basando en los mismos aperos que eternizó Rómulo, el agricultor fundador de Roma, cuando trazó su perímetro con un arado de reja y vertedera. Una parafernalia de implementos completaban la preparación del terreno para poder sembrar.

Pero en estas pampas ya se abría paso una nueva concepción de la agricultura. La tradicional no solo era muy costosa en términos energéticos, sino que favorecía la erosión de los suelos. La toma de conciencia llevó a probar distintas alternativas. Apareció la “labranza vertical”, sustituyendo el arado por implementos menos agresivos. Fue un verdadero boom. Y enseguida apareció la “siembra directa”, que en el mundo no avanzaba, pero acá fue abrazada por una nueva legión de productores bien informados y conscientes. Las muestras a campo dinamizaron este proceso y se convirtieron en la cita obligada para ver qué había de nuevo.

También en semillas, agroquímicos, intensificación ganadera, sistemas de almacenaje. Y ahora, la oleada de propuestas de tecnología de información, big data, internet de las cosas, inteligencia artificial, que desfilarán desde mañana en el Tecnódromo de Expoagro.

Fuente: Clarin

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