19 de marzo de 2018 11:55 AM
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Desarrollan herramienta satelital para anticipar problemas apícolas

Investigadores de la UBA analizaron por medio de satélites los efectos del avance de la frontera agrícola en la apicultura y cuál es el mejor período para producir miel.

La baja en el rendimiento de las colmenas y una posible “extinción” de las abejas son preocupaciones que no escapan a la Argentina, tercer productor y segundo exportador de miel del mundo según la FAO. Atentos a esta problemática, investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA desarrollaron un sistema de análisis de imágenes satelitales que permite detectar las causas de una merma en la producción y estimar el rendimiento de las cosechas apícolas con varios meses de anticipación.

Este análisis mostró una correlación negativa entre el aumento de la superficie sembrada con cultivos tradicionales y un descenso en el rendimiento de los colmenares en la provincia de Buenos Aires; y que el período clave para la producción apícola es el último bimestre del año.

“Detectamos la ventana temporal y las necesidades de cobertura vegetal que determinan la producción de miel”, señaló al portal de divulgación “Sobre la Tierra” Carlos Muñiz, apicultor especializado en sistemas de información geográfica para la producción agropecuaria. “La productividad de los pastizales en noviembre y diciembre define, en gran medida, la cantidad de miel que cosecharemos”.

Por su parte, Gervasio Piñeiro, docente de la Facultad de Agronomía y director de la especialización, resaltó el valor de brindarle herramientas a los apicultores: A partir de estos resultados generamos una metodología que, basada en imágenes satelitales, les permite a los productores estimar sus cosechas anuales y planificar el manejo de las colmenas”, declaró.

Para realizar el estudio, se analizaron imágenes satelitales desde la campaña 2007 hasta la 2015. “Y vimos que el rendimiento de miel cayó en todos los apiarios que sufrieron un aumento de la superficie agrícola a su alrededor. A partir de un 10 o 15% de cambio en el uso de la tierra ya se pueden ver impactos en la producción de miel. Claramente, la agricultura extensiva reduce la diversidad de flores y de néctar para la producción apícola”, sostuvo el docente e investigador.

Piñeiro se refirió a las ventajas de este tipo de estudios: Las imágenes tomadas por satélites son herramientas accesibles y tienen un campo de acción muy amplio. La construcción de mapas satelitales ayuda a entender los mecanismos que afectan la ecología de los sistemas de producción”.

Fuente: Agromeat

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