26 de marzo de 2018 12:30 PM
Imprimir

Chile : INTA promueve el conocimiento de las intolerancias alimentarias y la celiaquía

El organismo realiza actividades junto a Coacel con el fin de disponer de información actualizada para la población. Ello, además de una serie de servicios en este ámbito, formación de recurso humano e investigación.

A través de investigación científica de excelencia, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), de la Universidad de Chile, promueve la generación de conocimiento interdisciplinario, la formación de recurso humano y la transferencia de conocimiento al medio externo, contribuyendo a una óptima nutrición, salud y calidad de vida de la población chilena y de la región.

Así lo señala la profesora Magdalena Araya MD, PhD, del INTA de la Universidad de Chile, quien explica que el Departamento de Asistencia Técnica es el nexo entre la actividad académica y la industria de alimentos, farmacéutica y organismos públicos relacionados con la alimentación y la nutrición. “Nuestro equipo está a cargo de los problemas asociados a la inmunidad del intestino delgado, como la enfermedad celíaca (EC), la alergia alimentaria y las intolerancias. Estos cuadros han aumentado drásticamente en las últimas décadas, pero aún no está claro el porqué”, sostiene.

La experta agrega que hay gran desinformación al respecto y, por ello, el INTA tomó la iniciativa y dio prioridad al tema de la enfermedad celíaca, alérgenos e intolerancias. Para ello, se asoció a la Corporación de Apoyo al Celíaco (Coacel) y mantiene permanentes actividades conjuntas.

FORMACIÓN Y DESARROLLO

Dentro de las actividades que se desarrollan para abordar esta problemática se encuentra el ítem académico, orientado especialmente a la formación del recurso humano.

Por otro lado, en forma conjunta, realizan estudios del mercado de productos sin gluten, que muestran cómo viven los celíacos y aquellos quienes deben mantener una dieta sin gluten como tratamiento. “En cuanto a investigación, nuestros estudios han descrito las características de la enfermedad celíaca en el país y algunas peculiaridades genéticas en celíacos chilenos. Estos conocimientos sirvieron de base para elaborar la Guía Clínica para la EC y para el desarrollo de un Modelo de Gestión para entregar raciones sin gluten en el Programa de Alimentación Escolar (PAE), ‘PAE celíaco’, que inició JUNAEB”, comenta la académica.

En relación al desarrollo de productos, asesoran a quienes lo solicitan para asegurar la calidad nutricional, inocuidad y el cumplimiento de normativas del Reglamento Sanitario de los Alimentos de Chile.

Especialmente, el INTA ofrece una serie de servicios en esta línea como análisis de alérgenos, un Laboratorio de Gluten, certificación de productos sin gluten y buenas prácticas de manufactura. Asimismo, realizan auditorías en plantas productivas o de elaboración de alimentos, chequeando el uso de buenas prácticas de manufactura en este tema. Por otro lado, el laboratorio clínico desarrolla la medición de anticuerpos y otras determinaciones en sangre para el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad celíaca y algunas intolerancias alimentarias. Además, se atienden pacientes de todo el país en el Centro Diagnóstico del INTA (CEDINTA) en los temas relacionados.

Coacel se encarga de la difusión del conocimiento científico sobre la EC. De esta forma, mantiene el libre acceso al Listado de Alimentos Sin Gluten, presta asesoría al público y genera actividades de autocuidado con la comunidad celíaca.

Los beneficios de todos estos servicios son múltiples ya que permiten a la población contar con información actualizada respecto de las intolerancias alimentarias y la enfermedad celíaca, al mismo tiempo que se difunde el uso del logo “sin gluten”.

La profesora Magdalena Araya enfatiza que considerando las distintas necesidades de la población en este campo y la aplicación de la ley 20.606, la industria de alimentos ha ido reformulando sus productos y declarando alérgenos en sus envases según la normativa vigente, pero no la presencia de gluten por encima o debajo del punto de corte chileno. “Los alimentos sin gluten son más caros, menos disponibles y de menor calidad nutricional. Algunas mejoras notorias son que hay mayor número y variedad de productos especializados, aunque muchos de ellos son importados y aún los precios son altos”, dice.

Añade que entre los desafíos está que la población alcance niveles de información comparables a los de Europa o Estados Unidos, aumentando su exigencia por productos seguros, de mejor sabor, textura, palatabilidad y calidad nutricional. “Ello, al mismo tiempo que la industria de alimentos destine mayores esfuerzos y medios a un nicho de mercado en el cual sus usuarios requieren de productos sin gluten como único tratamiento para sus dolencias”, concluye.

Fuente: El Mercurio

Publicidad