26 de marzo de 2018 14:20 PM
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En Bolivia los mataderos, son un mal antiguo

El municipio de Cochabamba tiene una población que sobrepasa los 650.000 habitantes, sin embargo, no cuenta hasta la fecha con un matadero que esté a la altura de las circunstancias. El lunes 19 de marzo pasado, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), clausuró temporalmente el matadero municipal porque no cumplía con […]

El municipio de Cochabamba tiene una población que sobrepasa los 650.000 habitantes, sin embargo, no cuenta hasta la fecha con un matadero que esté a la altura de las circunstancias.

El lunes 19 de marzo pasado, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), clausuró temporalmente el matadero municipal porque no cumplía con todos los requisitos exigidos para funcionar. La Alcaldía se comprometió, ese día, a subsanar las ocho observaciones que tenía pendientes.

Si bien Senasag dejó sin efecto la clausura el miércoles pasado, por el compromiso de la Alcaldía de subsanar las observaciones, el cierre del matadero por tres días nos muestra una vez más que Cochabamba, la capital del departamento, no tiene un desolladero que cumpla los requisitos exigidos para abastecer de carne a la población. Cada día se sacrifican en este lugar entre 250 y 300 cabezas de ganado.

El cierre temporal de este matadero se dio, además, porque los vecinos de la zona denunciaron que el lugar era un foco de contaminación, por la proliferación de moscas y las aguas residuales. Aprovecharon la ocasión para arrancar obras a la Alcaldía de Cochabamba. Ellos pedían el cierre defectivo del lugar, pero amainaron sus ánimos después de conseguir sus pedidos.

La situación que se vive en el municipio de Cochabamba se replica en el resto del departamento, a excepción de Sacaba, donde la Alcaldía construyó un moderno matadero que fue concluido a fines de 2017, pero que falta equipar.

El problema de los mataderos es antiquísimo y requiere de una solución drástica y urgente. En los últimos años, Senasag y los responsables municipales procedieron a clausurar los espacios que no cumplían con los requisitos, además de otros clandestinos que se encontraban en peores condiciones.

Por ejemplo, en el municipio de Tiquipaya, las autoridades locales clausuraron, en marzo de 2015, dos mataderos clandestinos que operaban en casas particulares y en pésimas condiciones.

La precariedad en la que trabajan decenas de mataderos clandestinos en los municipios de Cochabamba pone en riesgo la salud de la población, toda vez que se sacrifica a los animales y se procesa la carne en condiciones insalubres.

Las autoridades de los municipios del eje metropolitano y de la Gobernación realizan operativos para encontrar y clausurar los mataderos que no cumplen con las normas básicas de higiene, pero seguramente decenas más siguen funcionando en la clandestinidad, atentando contra la salud de la población.

Es momento de que las autoridades llamadas por ley tomen cartas en el asunto y definan, en el menor tiempo posible, un proyecto para instalar un moderno espacio donde se procese la carne del ganado en las condiciones más adecuadas.

Este matadero debe estar pensado para que perdure en el tiempo, de modo que el municipio, y si es posible el departamento, no se preocupe por este tema en 20 años o más.

Pero, por las malas experiencias que tenemos con proyectos metropolitanos, que buscan resolver problemas comunes como la basura, el agua y el transporte, entre otros, hay escepticismo en que se pueda resolver a corto plazo el tema de los mataderos.

Hay ideas para resolver problemas comunes que atañen a los cochabambinos, pero eso se queda solo en la buena voluntad. Al final, lo que prima más son los colores de uno u otro partido político y todo vuelve a fojas cero.

No obstante, debemos conservar el optimismo y pensar que, más temprano que tarde, las autoridades se pondrán la camiseta de Cochabamba y resolverán este servicio de primera necesidad con la instalación de un matadero moderno, que tenga las condiciones para abastecer, de la manera más salubre posible, de carne a los casi dos millones de habitantes que viven en el departamento.

Fuente: www.opinion.com.bo

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