27 de marzo de 2018 10:24 AM
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La miel, ¿Tiene fecha de caducidad?

La miel consiste en un producto de origen natural que podemos tenerlo guardado en la despensa durante largos meses.

La respuesta es que no tiene fecha, lo que significa que nunca caduca, independientemente del tipo de miel que sea. Esto es debido a su elevado contenido en azúcar y a su acidez, lo que hace que sea tremendamente complicado que muchos microorganismos puedan sobrevivir en ella.

Es lo mismo que ocurre, por ejemplo, con otros alimentos como las mermeladas y conservas, que si bien es cierto que tienen una fecha de consumo preferente, tampoco tienden a caducar.

El azúcar presente en la miel hace que ésta sea capaz de absorber la humedad con cierta facilidad, de ahí que en realidad sean pocos -o ningunos- los microorganismos que son capaces de sobrevivir en este medio, de manera que nunca descomponen la miel.

También nos encontramos con el nivel de acidez presente en la miel, la cual hace un efecto similar al del azúcar, dificultando no solo el desarrollo sino la propia supervivencia de los distintos microorganismos que podrían descomponerla.

Y, para finalizar, debemos mencionar dos compuestos resultantes de la producción del néctar en miel por parte de las abejas: el peróxido de hidrógeno y el ácido glucónico, los cuales evitan precisamente la aparición de microorganismos en ella.

¿Y por qué la miel se cristaliza? ¿Significa que está estropeada o mala?

Si en algún momento has tirado un bote de miel porque ésta se ha cristalizado, pensando que estaba mala o estropeada, lo cierto es que has cometido un error. Se trata, de hecho, de un estado completamente normal y natural. Es decir, es normal que pasado un tiempo la miel se cristalice, lo que significa que ha pasado de un estado natural líquido a un estado más bien pastoso.

Esto es debido al elevado contenido en azúcares que encontramos en la miel, destacando especialmente la glucosa. Ésta tiende a, llegado un momento, formar una especie de disolución sobresaturada, de manera que existe una mayor cantidad de glucosa disuelta en comparación con la que puede estar en estado líquido. Así, se acaban formando cristales de pequeño tamaño que terminarán por atraer a otros cristales a su alrededor, volviéndose pastosa.

Cuando esto sucede, es igualmente normal que la miel adquiera una tonalidad más clara a la que poseía. Es debido a que la glucosa, que anteriormente y en estado líquido estaba rodeada por varias moléculas de agua, ha pasado a estar unida a una sola.

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