31 de marzo de 2018 10:56 AM
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Vendimia premium: con la calidad como punto fuerte, la actual será una mejor cosecha

Las tintas, igual que el resto de las uvas de la vendimia de 2018, auguran vinos de calidad

Más volumen y excelente calidad. Así describen la vendimia 2018 referentes del sector bodeguero argentino, luego de dos cosechas que dejaron sinsabores por los magros rindes obtenidos. Según la estimación del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la actual campaña dejaría entre 21,56 y 23,80 millones de quintales, contra los 19,65 millones de 2017 y los 17,58 millones de 2016. “Aún por debajo del promedio histórico, que ronda los 25 millones de quintales, la actual será una cosecha superior a las dos precedentes, pero lo más importante es que estamos frente a una campaña con uvas de excelente calidad”, dijo a LA NACION Carlos Tizio, presidente del INV.

Explicó que los cultivos contaron con un clima muy favorable durante todo el ciclo y que ello se comienza a traducir en vinos de alta calidad. “Por lo que nos van contando enólogos de distintas bodegas, los resultados son muy positivos, en cuanto a aromas, redondez; a la muy buena calidad en los vinos blancos, y al óptimo equilibrio de los mostos, en el caso de las uvas tintas. Hasta el momento se lleva elaborada una tercera parte del malbec y se nota que hay unos taninos suaves; muy buena acidez, y un buen color”, detalló el funcionario.

Con viñedos en el Valle de Uco, Santa Rosa y en Maipú, Mendoza, Sebastián Zuccardi, ingeniero agrónomo y enólogo de la Bodega Familia Zuccardi, recordó que “venimos de dos cosechas muy pobres, que fueron las más chicas de los últimos 60 años. Esta se presenta mejor, pero no superior a lo que podría considerarse normal, con un aumento para la provincia que oscila del 12 al 13%. Lo concreto es que hay más uva que en los últimos dos años y eso ya es un alivio”. En cuanto a la calidad, destacó que se presenta muy buena, gracias al predominio del tiempo seco, típico de la región. “Febrero es clave en Mendoza, porque es el mes históricamente más lluvioso, pero en esta ocasión resultó un mes muy tranquilo en cuanto a precipitaciones, lo que posibilitó mantener la sanidad de los cultivos”, explicó.

Para Antonio Mas, enólogo y responsable de Mas Wines, “la cosecha viene muy bien, tuvimos algo de daño por helada, pero, en general, la uva está muy sana y no hemos tenido accidentes climáticos graves”. En plena cosecha de las uvas tintas en el Valle de Uco, expresó su satisfacción “porque estamos teniendo muy buena calidad y el rinde no es excesivo. En chardonnay hemos tenido unos 70 quintales, que es lo que buscamos; en malbec andaremos en eso, mientras que en cabernet estimo que lograremos 60 quintales por hectárea”.

En un alto en su trabajo, Pablo Ceverino, ingeniero agrónomo a cargo de los viñedos de Casarena Bodega y Viñedos, en Luján de Cuyo, Mendoza, destacó que en cuanto a calidad la campaña viene “diez puntos, con uvas que presentan una muy buena sanidad. Hemos tenido unas semanas con bastante calor, por lo que las uvas que están entrando lo hacen con un buen grado de alcohol”. Añadió que, si bien tuvieron algo de pérdida por heladas, “con el transcurrir del ciclo de los cultivos vimos que los viñedos se fueron acomodando, con brotes de yemas que trajeron más racimos y que equilibraron las expectativas. Así, hoy estimamos estar en un año promedio en cuanto a volumen”.

La tranquilidad que aportó el clima, con un bajo nivel de humedad que mantuvo las uvas en las mejores condiciones, hoy les permite a los hacedores de vino trabajar con comodidad, más allá del torbellino de preocupaciones que en sí misma implica la vendimia. “Estos son los años ideales para trabajar pensando en calidad, en tener una buena logística de las tareas, siempre con el horizonte de lograr una máxima calidad de vino”, aseguró Bernardo Bossi Bonilla, enólogo de Vinos de Potrero, Los Toneles, Mosquita Muerta Wine y Fuego Blanco, con un radio de acción entre el Valle de Uco, en Mendoza, y el Valle del Pedernal, en San Juan. Agregó que los viñedos a su cuidado presentan más uvas que el año pasado y que la calidad es “excelente”.

Desde la Patagonia, una región en crecimiento dentro de la vitivinicultura argentina, Roberto Schroeder, dueño de la bodega Familia Schroeder, en San Patricio del Chañar, Neuquén, e integrante de Wines of Patagonia, explicó que “la cosecha 2018 en la Patagonia viene muy bien, tanto en cantidad como en calidad”. Agregó que ello es producto de la ausencia de heladas considerables. “Solo tuvimos algunos vientos más frecuentes de lo habitual, que afectaron zonas puntuales con mermas leves. La sanidad es muy buena ya que hemos tenido mayoría de días cálidos y soleados”.

Según Schroeder, esas circunstancias positivas se están plasmando en los vinos: “Las primeras evaluaciones de algunos blancos y bases de espumantes están muy bien, frutales, intensos y con muy buena acidez natural. En relación con los tintos, ya algunos pinot noir fueron descubados y los comentarios de los enólogos son muy alentadores, buen color, intensos, frutales y de gran volumen en boca”.

La caída del consumo

En cuanto al consumo de vino en la Argentina, y más allá de las estadísticas que marcan su caída, para los integrantes de la cadena de valor lo importante es ver de qué forma se revierte la tendencia. “Es preocupante la situación del mercado local, donde hay una gran competencia con la cerveza y las gaseosas. Sin embargo, para los vinos de media y de alta gama hay un porvenir interesante en el país. Hay un público que está reconociendo la calidad y que paga más por eso, pero es un proceso lento”, dijo Mas.

Para Zuccardi el mercado doméstico ha caído “mucho más de lo que quizá podíamos esperar. En parte por factores económicos y por el hecho de que el vino llegó a valores que lo hacen caro de consumir. Pero en ello mucho tuvieron que ver las últimas dos cosechas, que fueron muy chicas en volumen”. Puntualizó sobre la necesidad de trabajar activamente para estar más cerca del consumidor. “Si bien hay un movimiento mundial de cambio de hábitos de consumo, hay cosas que se podrían haber hecho mucho mejor”, reconoció.

En el mismo sentido, Bossi Bonilla, dijo que desde el sector vitivinícola “no hemos sabido hacer bien las cosas en la etapa de la comercialización y hemos ido perdiendo la proximidad con el consumidor. Además, está cambiando el paradigma del consumo de vino, donde se deja de consumir cantidad y se opta por la calidad”. El enólogo destacó que hoy el consumidor prefiere pagar un poco más por un vino de calidad, “se ha vuelto más curioso, con ánimo de innovar y de buscar cosas nuevas. Quizás hacia ese segmento y hacia esas exigencias debemos orientar las acciones para captar o fidelizar a ese consumidor”.

Schroeder considera que una recuperación en los ingresos y una adecuación en los costos de la materia prima podrían revertir el deterioro del mercado doméstico. “Sin embargo, no lo visualizo tan rápidamente y aunque 2018 presente mejores expectativas solo veremos algo de recuperación. Volverá a aparecer un desplazamiento de los consumidores hacia categorías de precios más elevados”.

En el análisis de Tizio, en la Argentina se da una tendencia que es mundial, con un consumo que va hacia los vinos de mayor calidad. “Se toma menos, pero se toma mejor. Sí tuvimos una disminución importante del consumo de vino genérico. Actualmente, el consumo per cápita nacional está en 20 litros por persona cuanto tomamos el total de la población, pero se eleva a un poco más de 30 litros si el cálculo se hace sobre la población mayor de 18 años”.

Para apuntalar la presencia del vino argentino en el exterior, los consultados coincidieron en la necesidad de trabajar en forma integrada detrás de la marca Vino Argentino. “Da mucha impotencia ir a un mercado o a una vinoteca grande de Europa y ver una góndola preparada con vinos chilenos y ver vinos de bodegas argentinas dispersos por el local. Ahí ves que nos falta una política de comercio exterior, que presente al vino argentino como bandera”, dijo Bossi Bonilla.

Zuccardi destacó que “nunca hemos hecho mejores vinos de lo que estamos haciendo ahora. Entonces, hay que trabajar más en los mercados”. Como proyección para 2018, dijo que este puede ser un buen año para las exportaciones argentinas, “porque al haber más uva no creo que se sostenga el aumento de los precios que se venía arrastrando. Creo que la cosecha de Europa será menor por las fuertes heladas que padecieron y que ello hará un poco más chico el balance de vino mundial. También nos ayudará la devaluación importante del peso que se dio a fines de 2017, que nos hizo más competitivos”.

Marcas, en busca del resurgimiento

30 litros per cápita

“Sí, tuvimos una caída fuerte del consumo de vino genérico. Se toma menos, pero mejor. Si consideramos la población mayor de 18 años, el consumo per cápita anual está arriba de los 30 litros”, explicó Carlos Tizio, presidente del INV.

13% más en Mendoza

“Venimos de las dos cosechas más chicas de los últimos 60 años. Esta se presenta mejor, pero no superior a lo que podría considerarse normal, con un alza para Mendoza que oscila entre el 12 y el 13%”, dijo Sebastián Zuccardi.

Asignaturas pendientes para salir al mundo

Para lograr una sólida entrada en el mercado mundial del vino argentino, Ceverino advirtió que la economía inflacionaria, en cuanto a los costos internos, es uno de los principales escollos para el sector. “Son necesarias políticas que nos ayuden a mantener una estabilidad en las condiciones en que salimos a ofrecer nuestros vinos. El importador no comprende que a nosotros todos los meses nos cambian los costos y que periódicamente les cambiemos los valores del vino. Entonces, frente a la competencia existente en el mercado internacional, en lugar de comprarle a alguien que todos los años cambia las condiciones, ese importador opta por el proveedor que le garantice, además de calidad, una oferta que mantiene estable la variable precio. La confiabilidad como proveedor es fundamental para ganar y para sostener mercados”, afirmó.

Y a la hora de definir políticas para salir al mundo, Schroeder puntualizó que hay por lo menos tres políticas posibles, sobre la base de la cooperación público/privada que permitirían aumentar la participación del vino argentino en los mercados mundiales: “La promoción de la marca argentina, que hoy compite en desventaja con los cuantiosos fondos promocionales de los que disponen los vinos europeos; generar acuerdos comerciales para la reducción de aranceles de importación, como lo hace Chile, y, por último, potenciar la inversión en innovación. En ese sentido, los ejemplos de cooperación con aportes público/privados son Nueva Zelanda, Australia, Chile y España”. El empresario patagónico destacó que en una política de largo plazo, como la que requiere la vitivinicultura “lo que se debe exigir como política cambiaria es menor volatilidad, que permita estirar el horizonte de decisiones de las empresas con más claridad para la inversión en el desarrollo de mercados”.

Mas agregó que hay que trabajar mucho en el acceso a mercados como el asiático, “donde debemos enfocarnos no solo en el tipo de vino a vender, sino en la capacidad de sembrar conocimiento en mercados que están comenzando a tomar vinos de calidad, para lograr cautivar nuevos consumidores. Esto se da tanto en China como en la India, mercados muy voluminosos, pero nuevos para la vitivinicultura. Se trata de mercados muy importantes para nuestra vitivinicultura, donde sería muy valioso lograr poner una cuña. Hoy hay muchos países que están mirando hacia allí y es hacia donde deberíamos ir a promocionar el vino argentino”.

Siempre con el objetivo de mejorar la presencia de los vinos argentinos en el exterior, Zuccardi destacó la necesidad de trabajar para lograr acuerdos con mercados externos mejores de los vigentes hoy. “Hay que promover esta actividad porque es una de las pocas que lleva la bandera argentina al mundo. Cada botella que vendemos lleva el nombre de nuestras regiones vitivinícolas y de nuestras provincias. Lo que hacemos es exportar valor agregado. Entonces, sí, considero que economías regionales como las del vino necesitan otro tipo de atención de parte del Estado”, dijo el viticultor.

Por: Dante Rofi
Fuente: La Nacion

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