7 de abril de 2018 19:34 PM
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Estados Unidos, un sistema bioindustrial de avanzada

En EE. UU., la agroindustria provee cada vez más insumos energéticos, petroquímicos y farmacéuticos

El agro norteamericano es el más avanzado del mundo, y sus tendencias fundamentales fijan la corriente global de avance tecnológico y aumento de la productividad.

El primer dato estructural del agro estadounidense, señala el Departamento de Agricultura (USDA por sus siglas en inglés) es la tendencia acelerada a la concentración: el 10% de las unidades productivas agrícolas norteamericanas responden hoy por más de 40% de la producción; y 40% de las unidades responsables de la producción primaria de maíz, soja, trigo, algodón, arroz y sorgo llevan a cabo 75% de la producción.

La inmensa mayoría de estas unidades productivas –más de 80% – están situadas en los estados del Medio Oeste (Nebraska, Iowa, Illinois, y Kansas, entre otros).

Esto ha coincidido –o ha sido la consecuencia- de un notable aumento de la productividad del agro estadounidense, que es un rasgo característico de su identidad en toda su historia. Los rendimientos del maíz eran 55 bushels (1 bushels = 0,025 toneladas) por acre (1 acre = 0,40 hectárea) en 1960, y pasaron a 165 bushels por acre en 2009, lo que representa un incremento de más de 50% en 5 décadas.

Mientras tanto, los rendimientos del trigo y de la soja han experimentado alzas de 215% y de 169%, respectivamente, en este período. Correlativamente, y como la mejor demostración del auge logrado en la productividad, los costos de producción de maíz han caído más de 30% (U$S 0,94 por bushels en 1995 y U$S 0,63 en 2005).

Lo mismo ha ocurrido con el tiempo necesario para realizar las operaciones de producción, ante todo las básicas, como sembrar y cosechar, que se ha reducido a más de la mitad en el caso del maíz.

Los cambios estructurales y el aumento de la productividad del agro norteamericano son inseparables del crecimiento y diversificación de la demanda mundial, cuyo eje está situado en China/Asia en los últimos 30 años.

El dato básico por el lado de la demanda es de orden demográfico: se estima que en el 2050 la población mundial tendrá 9.500 millones de habitantes, con un fuerte auge poblacional que tendrá lugar -en más de un 90%- en los países emergentes.

En el caso específico de China, el ingreso per cápita de su población se duplica cada 8 años; y la clase media con recursos comparables a los de Estados Unidos (U$S 35.000 / U$S 45.000 anuales) aumenta los ingresos libremente disponibles (después de satisfacer las necesidades básicas) 15% por año. Esta clase media está constituida ya por más de 400 millones de personas, que serían 550 millones en 2021, y 780 millones en 2025.

A esto hay que sumarle que la industria norteamericana reclama cada vez más aplicaciones a la producción agroalimentaria, que ya se ha transformado en un proveedor fundamental de insumos energéticos, petroquímicos, y farmacéuticos, y muestra una tendencia creciente a la diversificación, más allá de lo estrictamente alimentario, cada vez más marcada.

La agricultura norteamericana se transforma a la vista en un sistema productivo bioindustrial de avanzada, encabezado por las “ciencias de la vida” y la ingeniería genética, en el país que es la frontera del capitalismo por definición.

Fuente: Clarin

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