9 de abril de 2018 12:00 PM
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La idiotez no descansa en Santa Fe: piden duplicar impuesto a productores que usen agroquímicos

Un diputado radical de Santa Fe llamado Fabián “Palo” Oliver quiere duplicar el Impuesto Inmobiliario Rural a aquellos productores agrícolas que utilicen agroquímicos. No a los que contaminen, ni a los que los utilicen mal, y ni siquiera a aquello que utilicen esos insumos de modo desaprensivo. A todos. Disculpen que no me ahorre los […]

Un diputado radical de Santa Fe llamado Fabián “Palo” Oliver quiere duplicar el Impuesto Inmobiliario Rural a aquellos productores agrícolas que utilicen agroquímicos. No a los que contaminen, ni a los que los utilicen mal, y ni siquiera a aquello que utilicen esos insumos de modo desaprensivo. A todos.

Disculpen que no me ahorre los calificativos en esta crónica periodística que debería ser aséptica. No puedo. El diputado en cuestión es o bien un ignorante o algo que resultaría peor, simplemente un hipócrita y un oportunista.

Como bien comparó alguien que difundió la información, este proyecto sería algo así como establecer una penalidad tributaria a los camioneros que utilizan gasoil, un combustible por cierto contaminante. Yo agrego otro ejemplo más contundente: resulta como querer cobrarle el doble de impuestos a los bomberos que apagan un incendio utilizando agua.

Porque aunque son tóxicos, y en consecuencia peligrosos cuando son mal utilizados, finalmente los agroquímicos son simplemente eso: un recurso que desde el origen de la agricultura tienen a mano los agricultores para hacer frente a los incendios propios de su actividad, que son las plagas de insectos, la competencia de malezas y las enfermedades vegetales.

Podemos discutir su uso exacerbado, la mala praxis o la redondez del cubo, pero nunca desconocer que los agroquímicos son los remedios de la agricultura. ¿Le pondremos el doble de impuestos a los médicos que recetan un antibiótico o te prescriben una determinada vacuna?

Pero allí está el bueno del diputado provincial Fabián Oliver.  En el proyecto que presentó la semana pasada a la Legislatura provincial propone modificar ciertos artículos del Código Fiscal de la provincia más agrícola de la Argentina, para así disponer que “los inmuebles situados en zonas rurales en las que se utilicen productos fitosanitarios para las explotaciones agrícolas, ganaderas o forestales, estarán sujetos a un recargo del 100% sobre el Impuesto Inmobiliario”.

La iniciativa de este legislador provincial supera con creces otro proyecto disparatado surgido de la misma cantera, una política santafesina que alguna vez aportó al país políticos de fuste como Don Lisandro de la Torre. Hace unos meses, algún otro política “avispado” y comprometido con el medio ambiente redactó una ordenanza para prohibir en toda la ciudad de Rosario y alrededores al herbicida glifosato.

Sí señora, en la “capital mundial de la soja transgénica” los concejales locales estuvieron a punto de prohibir uno de los tres vértices del triángulo que generó -para bien o para mal- una enorme inyección de riqueza a la economía en los últimos veinte años: la soja RR modificada, la Siembra Directa y el herbicida glifosato. Luego del revuelo que se armó ante esta propuesta la ordenanza se moderó hacia una que simplemente promovía controles más adecuados.

Palo Oliver, que forma parte de la UCR y el Frente Cívico y Social que gobierna la provincia, fue intendente de Santo Tomé. Ya había presentado proyectos que “apuntan a promover la implementación de sistemas de producción agroecológicas en todo el territorio santafesino y desalentar el uso de productos fitosanitarios”. En una de esas iniciativas pidió por ejemplo que se reduzca “hasta el 50%, el valor anual a abonar en concepto de impuesto inmobiliario” a aquellos productores que incursionasen en el sistema de producción orgánica.

“La presente propuesta transita en la misma dirección, pretendiendo desalentar el uso de los productos fitosanitarios y su consecuente efecto negativo sobre la salud de la población, generando un recargo sobre el mismo tributo”, explicó el político.

Si es eso lo que quiere (cambiar el modelo productivo), está muy bien que el legislador impulse políticas de estímulo a otras formas de producir alimentos, como el uso de bioinsumos (en reemplazo de insumos químicos). Pero no será con estos gestos extremos y que rozan lo ridículo como Oliver ayudará a resolver la tensión social creciente entre la comunidades urbanas y las rurales. Todo lo contrario, el tipo exacerba ese conflicto.

Lo que necesita este debate es recuperar el equilibrio. Y se supone que debe ser la política la responsable de generar moderación en los debates. También de aportar propuestas razonables y superadoras, que sumen en vez de restar y dividir.

Pero le siguen errando, e incluso apelan a proyectos inconducentes como el que te presentamos en esta noticia. ¿Es razonable cobrar el doble de impuestos a un tipo que produce utilizando los insumos que tiene a disposición desde hace décadas y que han sido aprobados por el mismo Estado que ahora propicia castigarlos impositivamente? ¿No sería mejor proponer sanciones más severas solamente para quienes utilizan de mal modo esos remedios? En todo caso, ¿no sería más útil premiar a quienes exploran otras opciones productivas más “sustentables” a los ojos de la política?

Oliver, querido. el pueblo está contigo. Yo solo puedo sugerirte aprovechar esta coyuntura hasta que llegue el día que a alguien como vos se le ocurra duplicar los impuestos a los políticos que promuevan pelotudeces.

Fuente: Bichos de Campo

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