12 de abril de 2018 19:16 PM
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La Comisión Europea ha prohibido los alimentos de doble calidad

La Comisión Europea ha presentado un conjunto de reglas que tiene como cometido acabar con los alimentos de doble calidad, aquellos que dependiendo del país y a pesar de ser homónimos en otros países, varían en composición, siendo de peor calidad y además más caros. Con la nueva reglamentación se prohíbe esta práctica y se espera garantizar que todos los consumidores europeos se pueden beneficiar plenamente de sus derechos.

En septiembre del año pasado la Comisión Europea anunció su intención de ayudar a identificar y a actuar contra la doble calidad de los alimentos, recordemos que algunos países de Europa del Este denunciaban que las compañías alimentarias variaban la calidad de sus productos según el país en el que se comercializaban. En su momento, la República Checa denunció esta situación argumentando que algunos productos alimenticios que se comercializaban en el país y que eran homónimos a los comercializados en otros países, eran de peor calidad y más caros, algo que resultaba inadmisible.

La Comisaria de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género de la Comisión Europea, consideró que la industria alimentaria había estado engañando a los consumidores de los países de Europa del Este y que era el momento de poner fin al denominado “apartheid alimentario”. Explicaba que no se podía consentir que productos de una misma marca variasen la cantidad de ingredientes, el tipo de aditivos utilizados, etc., por el hecho de comercializarse en un país o en otro. Pues bien, hoy podemos saber que finalmente la Comisión Europea ha prohibido los alimentos de doble calidad, se propone un nuevo acuerdo que permita garantizar que todos los consumidores europeos se pueden beneficiar plenamente de sus derechos en virtud de la legislación de la Unión Europea.

Se plantea una enmienda en la que se establece explícitamente que las empresas son culpables de una práctica comercial engañosa, se comercializan productos que son idénticos en varios Estados miembros, pero con una composición y características nutricionales significativamente diferentes. Recordemos que en su momento, la CE llegó a cuestionar a los denunciantes de la situación, asegurando que no existían evidencias de esta doble calidad de los alimentos que se comercializaban en Europa del Este, declaraciones que finalmente cayeron por su propio peso.

Las autoridades de cada país miembro podrán evaluar y abordar las denuncias que se realicen, multando a las empresas que lleven a cabo la práctica de la doble calidad en los alimentos. En septiembre del año pasado la CE dio a conocer un documento en el que se recogían una serie de directrices con el propósito de ayudar a las autoridades de los países miembros a determinar si una empresa infringía las leyes de la Unión Europea al variar la formulación de los productos, pero la Comisión Europea reconoce que esto no basta y es necesario poner en marcha un conjunto explícito de disposiciones, de ahí que se presente una nueva reglamentación.

Alimentos de la UE

Con el nuevo conjunto de disposiciones se podrá abordar la problemática de estas prácticas comerciales y acabar con el sistema de dobles calidades que han estado utilizando algunas empresas alimentarias. Se plantea modificar la Directiva 93/13 de la CE sobre términos contractuales desleales para finales de 2018, así como poner en marcha una orientación actualizada sobre la directiva relativa a los derechos de los consumidores para el año 2019. Parece que la Comisión Europea esté dando tiempo a las empresas para que puedan realizar los cambios oportunos y así, cuando llegue la fecha, desaparezcan estas irregularidades.

El acuerdo sobre este tema se trasladará al Parlamento Europeo y al Consejo de Ministros para que sea debatido, procedimientos que son habituales en la legislación comunitaria, con las medidas tomadas se alcanzará un mercado único más justo que pueda beneficiar por igual a consumidores y empresas. Hay que decir que se contemplan fuertes sanciones para castigar estas prácticas, que variarán dependiendo de la facturación de la empresa, con ello se espera enviar el mensaje de que hacer trampa no resulta barato.

Por supuesto y como cabría esperar, la FoodDrinkEurope (FDE), organización que representa los intereses de la industria alimentaria en la Unión Europea, ha criticado las directrices presentadas sobre prácticas comerciales desleales en la cadena de suministro. Esta organización argumenta que la CE, antes de proponer la legislación sobre este tema, debía esperar a los resultados de las pruebas europeas sobre la calidad dual de los alimentos por el Centro Común de Investigación, organismo cuya labor consiste en proporcionar apoyo científico y técnico para la elaboración, desarrollo, aplicación y supervisión de políticas de la Unión Europea.

Sobles calidades alimentarias

Los minoristas también se han quejado, comentan que están obligados por las grandes marcas a poner a la venta sus productos y tienen prohibido, según los contratos realizados, abastecerse a través de otros países. La razón de que se pronuncien, es que este segmento también está en riesgo de sufrir multas por comercializar en un país productos cuya composición es diferente a la de otros países. Eurocommerce, organización que representa a federaciones nacionales y empresas del sector minorista, mayorista y de comercio internacional de los países comunitarios, reconoce que las dobles calidades han socavado la confianza de los consumidores, pero que no existía suficiente información sobre la magnitud del problema, esto no es correcto, ya que se han presentado muchas pruebas por parte de los países afectados.

La Organización Europea de Consumidores (BEUC), entidad que representa a las organizaciones de consumidores nacionales independientes en Bruselas, recibe con satisfacción la medida pero considera que se trata sólo de un primer paso, plantea cuestiones como la posibilidad de que se pueda llevar a cabo un plan de compensación colectiva en toda la UE y que los juicios que se puedan realizar no se prolonguen durante años. Además, queda por ver qué es lo que se considerará como diferencia significativa en la composición de los productos, porque se puede dar el caso de que se incluya un aditivo alimentario en una receta de un producto, elemento que puede parecer un pequeño cambio en la composición, pero que podría servir para ahorrar dinero a las empresas al evitar utilizar otro ingrediente alimentario más caro.

También solicita que la CE investigue esas prácticas en las que las empresas obligan a los minoristas a adquirir sus productos de una fábrica determinada, impidiendo a los minoristas, y por tanto a los consumidores, a que obtengan productos de mejor calidad. Lo cierto es que se están dando pasos en la dirección correcta y es de esperar que la Comisión Europea resuelva estas cuestiones y no dé por finalizado el tema con un conjunto incompleto de reglas.

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