14 de abril de 2018 00:16 AM
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El secreto de una buena cosecha

A treinta minutos de la capital mendocina, rumbo al sur y siguiendo el trazado de la Ruta 40, se llega a Luján de Cuyo, el corazón del mejor vino argentino. Conocida como la “primera zona vitivinícola”, allí se encuentran los viñedos más antiguos del país, traídos por inmigrantes a finales de siglo IXX. “En nuestras […]

A treinta minutos de la capital mendocina, rumbo al sur y siguiendo el trazado de la Ruta 40, se llega a Luján de Cuyo, el corazón del mejor vino argentino. Conocida como la “primera zona vitivinícola”, allí se encuentran los viñedos más antiguos del país, traídos por inmigrantes a finales de siglo IXX. “En nuestras fincas tenemos viñedos que sobrepasan los 90 años de edad. Es un patrimonio único que ofrece uvas naturalmente extraordinarias, se controlan por sí mismas y, además la bodega aporta cuidados artesanales logrando así uvas altamente concentradas para la elaboración de vinos de alta gama”, explica el ingeniero agrónomo Fernando Puliti, Jefe de Fincas de Bodega Norton, mientras prueba un Malbec a punto de ser cosechado.

2018: una cosecha para recordar

Fernando Puliti, Jefe de Fincas de Bodega Norton

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“Este año tendremos una cosecha que recordaremos por mucho tiempo. Estamos viviendo un clima típico mendocino, con un verano caluroso y soleado de noches bien frescas. Esa amplitud permite que la uva logre un color y una acidez excepcional, lo que luego se ve reflejado en vinos de un sabor único. Porque el vino nace acá, en el viñedo”. Fernando conoce estas fincas de memoria. Una y otra vez las camina, desde la primera brotación en primavera, durante el envero en verano y ahora, en este principio de otoño, durante la vendimia. Decide la poda, los riegos, los modos de conducción. Ya desde 2004 Norton fue pionera en utilizar vitivinicultura de precisión y mapping satelital en sus fincas para obtener el mayor conocimiento de las hileras y parcelas. A través de las calicatas (unos pozos que se hacen en el viñedo) estudian los suelos, desde los más profundos a otros donde la piedra surge a centímetros de la superficie. Conocer en profundidad los tipos de suelo permite descubrir las diferencias que aporta el terroir a un vino. Y eso es lo que lo hace único. “Una de las riquezas de estas fincas es su variabilidad; tenemos zonas con suelos de hasta tres metros de profundidad, y otras donde las lenguas de piedra entran entre los cuarteles”, explica. “Marcamos las hileras según su vigor, para cosechar cada parte por separado y obtener lo mejor de cada lote”.

“Este año tendremos una cosecha que recordaremos por mucho tiempo. Estamos viviendo un clima típico mendocino, con un verano caluroso y soleado de noches bien frescas. Esa amplitud permite que la uva logre un color y una acidez excepcional, lo que luego se ve reflejado en vinos de un sabor único. Porque el vino nace acá, en el viñedo”

 

Del viñedo al vino premium

David Bonomi, enólogo principal de Bodega Norton

“Gran parte de mi trabajo es caminar. Cada día camino más de 10 kilómetros de viñedos, probando las uvas, para decidir el momento justo de cosecha”, explica David Bonomi, enólogo principal de Bodega Norton y uno de los más reconocidos del país, que en octubre de 2017 fue nombrado como uno de los 10 mejores enólogos de sudamérica por la revista Decanter. “La decisión se toma acá, en la finca, mordiendo la uva, sintiendo la semilla y la piel en la boca, de esta forma uno ya se imagina en qué vino se convertirá”, asegura.

Visitar la bodega junto a David es entrar por la puerta principal a la historia del vino en Argentina. El edificio fue construido en 1919 y allí conviven desde las piletas originarias de la bodega hasta grandes tanques de acero y lo más moderno, pequeños huevos de concreto, que permiten elaborar vinos de alta gama en partidas limitadas. “Es lo que llamamos nuestro Signature Winemaking, vinos que llevan nuestra firma, que están elaborados con pasión y conocimiento”, cuenta, mientras camina por los pasillos de la bodega, atravesando salas de barrica, hasta llegar a la cava subterránea, uno de los secretos mejor guardados de esta casa. “Esta cava privada es una de las más grandes de Mendoza. Acá guardamos nuestros vinos para conocer su evolución. Por ejemplo, tenemos más de 1200 botellas de un Malbec de 1974. La importancia de ese vino es que le demostró al mundo que el Malbec puede evolucionar de una manera fantástica. Y cada año seguimos sumando a la cava botellas de nuestras mejores partidas, de etiquetas como Privada, Lote y Lote Negro, para poder probarlas en unas décadas”, explica.

“Esta cava privada es una de las más grandes de Mendoza. Acá guardamos nuestros vinos para conocer su evolución.”

Las principales creaciones de Alta Gama

.Lote Negro: blend de Malbec y Cabernet Franc que representa la máxima expresión del Valle de Uco. Esta edición limitada de 14.000 botellas recibió puntajes de 94, 93 y 92 puntos por los prestigiosos y reconocidos críticos internacionales Tim Atkin, Robert Parker y James Suckling respectivamente. Un vino de gran estructura, de carácter elegante y con un largo final en boca.

.Lote Malbec Single Vineyard: una línea de Single Vineyards seleccionada entre los mejores ejemplares de sus fincas. Se compone de tres Malbec de la cosecha 2012, elegidos precisamente por representar el terroir y las expresiones particulares de cada finca: Lunlunta, La Colonia y Agrelo. Una verdadera experiencia sensorial para descubrir las cualidades de cada terruño.

.Privada Family Blend: nace como un pedido personal de la familia Swarovski al enólogo de la bodega con el objetivo de crear el mejor vino para disfrutar entre los íntimos y agasajar a los amigos. Sus uvas provienen de los viñedos más antiguos de Norton, de entre 50 y 90 años. Un vino realmente único, resultado de una selección especial de las mejores barricas de Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon ofreciendo un blend armónico, complejo y elegante. Su edición 2014 fue galardonada como el Mejor Blend de Argentina y obtuvo 97 puntos por Decanter Asia. Entre sus numerosos ratings ha recibido también 95 puntos por James Sucklign y 93 puntos por Tim Atkin.

 

Una bodega abierta al turismo

Edelweys Barzola, Relaciones Públicas de Bodega Norton

Bodega Norton fue una de las primeras bodegas de Mendoza en abrir sus puertas al turismo vitivinícola. Su wine bar tiene una ubicación estratégica, con una terraza con vista a los viñedos y al imponente Cordón del Plata, la cadena montañosa que se recorta en el horizonte. “Quienes nos visitan logran una experiencia única, la de vivenciar la evolución de la historia del vino argentino a través de los años. Tenemos varios recorridos, como el de Alta Gama, que comienza con una cosecha manual en los viñedos, luego se recorre la bodega probando vinos de las barricas y culmina en la cava histórica, degustando vinos de guarda. Finalmente se puede visitar la casa originaria de la bodega, fundada por el mismo James Palmer Norton hace más de 100 años”, cuenta Edelweys Barzola, Relaciones Públicas de Bodega Norton.

Otra opción, entre varias más, es la de ser “Enólogo por un día”, un juego de aprendizaje, donde el visitante recibe tres varietales de la línea Reserva, con los que elabora su propio corte. “Es el mejor modo de acercarse al vino, de entenderlo de un modo más profundo. Armás tu corte favorito, con distintos porcentajes de cada varietal, luego lo embotellás, le diseñás la etiqueta y te lo llevás a tu casa”, dice Edelweys.

La bodega cuenta también con el restaurante La Vid, conducido por la chef Patricia Suárez Roggerone. Inaugurado en 2009, el lugar simula ser una cava con sus viejos toneles como protagonistas y apuesta a ofrecer una cocina argentina contemporánea, mostrando no sólo productos locales y de toda la Argentina, sino también algunas cocciones referentes en el país. Las empanadas ya son un clásico que varían según la estación, así como una trucha deliciosa, un ojo de bife servido al punto deseado y diversos platos de pasta. A esto se suman recetas clásicas de Mendoza, reinterpretadas por Patricia, como un tomaticán, una carne a la masa, un locro o un chivo. “En La Vid tenemos comensales de toda la Argentina, de buena parte del mundo y muchos habitués mendocinos. Por eso está la opción de pedir a la carta, hay un menú del día y ofrecemos un menú degustación, donde contamos la historia de nuestra gastronomía y nuestros vinos”, explica.

Desde 1895 al día de hoy, Bodega Norton sigue reinventándose respetando sus raíces, experiencia y sabiduría, con una fuerte visión hacia la innovación, siendo referentes de la historia, el presente y el futuro del vino argentino.

Fuente: La Nacion

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