19 de abril de 2018 10:58 AM
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Siguen muy firmes los precios del trigo argentino

Por cereal para Bahía Blanca los exportadores pagaron 220 dólares por tonelada, 5 dólares más que anteayer; para la zona del Gran Rosario la oferta se mantuvo en 4400 pesos

La presión compradora de los exportadores; la necesidad de los molinos, y una oferta que resulta cada día más ajustada, son los fundamentos que mantienen muy firme el mercado de trigo argentino, y que blindan la plaza doméstica de la volatilidad vigente en el mercado externo.

Ayer, los exportadores ofrecieron 220 dólares por tonelada de trigo disponible para el puerto de Bahía Blanca, 5 dólares más que anteayer. La mejora fue de 2 dólares en Necochea, donde los interesados pagaron hasta 215 dólares, en tanto que para la zona del Gran Rosario el valor del grano fino se mantuvo en 4400 pesos por tonelada.

Según el informe de la Dirección de Mercados Agrícolas del Ministerio de Agroindustria de la Nación, al 11 del actual los exportadores ya compraron 9.628.100 toneladas de trigo, un 5,15% por encima de las 9.156.200 toneladas adquiridas un año atrás.

Cuando apenas transcurre el quinto mes del año comercial 2017/2018, el volumen asegurado por la exportación representa el 81,59% del saldo exportable total previsto por el organismo en su informe mensual de marzo, de 11.800.000 toneladas. Al 12 del actual, las Declaraciones Juradas de Ventas Externas del cereal suman 8.872.569 toneladas.

Fuentes del mercado explicaron a LA NACION que frente a la coyuntura de firmeza de la plaza y a vendedores que saben el “valor estratégico” actual de la mercadería que poseen, algunos compradores acceden a pagar un “plus por volumen”, con lo que suelen destrabar las negociaciones.

En cuanto a los molinos, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) informó ayer que las propuestas oscilaron de 4150 a 5100 pesos por tonelada de trigo, según calidad, procedencia y forma de pago.

Según el informe de la Dirección de Mercados, al 11 del actual los molinos compraron 2.541.600 toneladas de trigo, un 2,74% menos que las 2.613.300 toneladas adquiridas un año atrás. En este caso, el volumen asegurado por la industria representa el 41,67% de las 6.100.000 toneladas previstas por Agroindustria para la molienda del ciclo 2017/2018.

Así, entre lo comprado por los exportadores y lo adquirido por los molinos, el 65,78% de la cosecha argentina, de 18.500.000 toneladas, ya está comprometido. “Lo que queda es para Brasil y para los molinos, no hay más”, aseguró un operador.

Por trigo de la próxima cosecha las propuestas de los compradores para el grano con entrega entre diciembre y enero se mantuvieron estables, en 190 dólares por tonelada.

En el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba), la posición julio del trigo aumentó US$4,80 y terminó la rueda con un ajuste de 238,80 dólares por tonelada, mientras que el contrato enero bajó US$3 y cerró con un precio de 193 dólares.

En la Bolsa de Kansas, el trigo estadounidense logró ayer quebrar una racha adversa de cinco ruedas consecutivas, en buena medida por compras de ocasión de parte de los fondos de inversión especuladores, pero también de comerciales. Al cierre, las posiciones mayo y julio sumaron US$0,91 y 0,92, en tanto que sus ajustes fueron de 176,55 y de 183,54 dólares por tonelada.

El repunte podría haber sido mayor de no mediar el informe semanal del USDA sobre estado de los cultivos, en el que anteayer, luego del cierre de los mercados, elevó del 30 al 31% la proporción de trigo de invierno en estado bueno/excelente, un nivel que, sin embargo, quedó muy lejos del 54% vigente un año atrás.

Las pizarras de la Bolsa de Chicago reflejaron alzas de US$1,47 y de 0,92 sobre los contratos mayo y julio del trigo, cuyos ajustes resultaron de 171,32 y de 176,92 dólares por tonelada.

Soja estable

Sin cambios se negoció ayer la soja en el mercado disponible local, donde los compradores ofrecieron 6000 pesos por tonelada para las terminales del Gran Rosario y para el puerto de Bahía Blanca, y 5800 pesos para Necochea.

En su comentario diario, la Bolsa de Comercio de Rosario indicó que el volumen de soja comercializado en su zona de influencia rondó las 50.000 toneladas.

En el Matba, las posiciones mayo y julio de la soja subieron US$2 y 2,10, mientras que sus ajustes fueron de 313 y de 320 dólares por tonelada.

Tras dos ruedas bajistas consecutivas, la soja se negoció en alza en la Bolsa de Chicago, donde los contratos mayo y julio subieron US$1,47 y terminaron la jornada con ajustes de 384,34 y de 388,48 dólares por tonelada.

Maíz firme

Por tonelada de maíz disponible los exportadores pagaron 3700 pesos para la zona del Gran Rosario; 185 dólares para Bahía Blanca, y 180 dólares para Necochea, sin variantes. El grano para las entregas durante el mes próximo sobre las terminales ubicadas en la costa del Paraná se cotizó a 3800 pesos por tonelada.

La BCBA informó que los consumos pagaron entre 3250 y 3750 pesos por tonelada de maíz seco, según calidad, procedencia y forma de pago.

En el Matba, las posiciones abril y julio del maíz aumentaron US$1,50 y concluyeron la jornada con ajustes de 188 y de 183,50 dólares por tonelada.

Para el maíz no hubo repunte en la Bolsa de Chicago, donde los precios del cereal completaron la tercera rueda bajista consecutiva. En efecto, los contratos mayo y julio perdieron US$0,88 y 0,69, tras cerrar con ajustes de 149,70 y de 153,24 dólares por tonelada.

Ayer, el USDA relevó el avance de la siembra de maíz sobre el 3% del área prevista, frente al 2% de la semana pasada; al 6% vigente un año atrás, y al 5% promedio de las últimas cuatro campañas. El dato oficial quedó por debajo del 5% previsto en promedio por los operadores. Ese dato no bastó para recomponer los precios.

Hostilidades

La “guerra comercial” entre los Estados Unidos y China comenzó a transitar de la dialéctica a los hechos concretos. Y el sorgo estadounidense sería el primer damnificado en la relación agrícola bilateral.

Desde China, el Ministerio de Comercio anunció que a partir de mañana se exigirá un “depósito temporal por el 178,6% del valor del volumen de sorgo importado desde los Estados Unidos”, según informó la agencia Reuters.

Para las autoridades chinas, esta es una “medida antidumping temporal” mientras se continúa analizando si la entrada de sorgo estadounidense perjudica a los productores chinos. Claro que más allá de las explicaciones, la disposición llega justo en medio de la creciente tensión entre Pekín y Washington por los aranceles impuestos por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a una serie de productos chinos.

“Básicamente, el sorgo de los Estados Unidos no podrá entrar en China”, le dijo a Reuters Fan Jingya, analista de Cofco Futures. La agencia de noticias añadió que, para fuentes del sector, el depósito exigido resulta mucho más alto de lo previsto y que probablemente frene las importaciones estadounidenses y eleve los precios de granos alternativos como la cebada.

Según datos de la Administración Nacional de Aduanas de China, durante 2017 llegaron a puertos chinos cargamentos de sorgo estadounidense por 4,76 millones de toneladas, valuados en unos 1100 millones de dólares, para abastecer una demanda total levemente superior a los 5 millones de toneladas.

Y pese a que el sorgo podría parecer insignificante frente a mercados como el de la soja, que compromete ventas estadounidenses a China por más de 35 millones de toneladas, para miles de productores de los Estados Unidos la disposición que comenzará a regir mañana ocasionará pérdidas y podría generar mal humor contra su propio gobierno, por tensar la relación comercial con uno de los mayores “clientes” de sus cosechas.

La semana pasada, en su último informe mensual de oferta y demanda, el USDA estimó las ventas externas 2017/2018 de sorgo de EE.UU. en 6,30 millones de toneladas, por lo que el volumen destinado a China, y que ahora quedaría en riesgo si no se revierte el cobro del “depósito temporal”, representa el 75,55% del total de las ventas externas estadounidenses del grano forrajero. Además, la demanda global de sorgo fue proyectada por el organismo en 7,61 millones. Es decir que no hay comprador que pueda reemplazar a China.

Si bien en el mercado son mayoría los que creen que, pese a las medidas adoptadas por Trump, China finalmente no impondrá aranceles del 25% a la soja estadounidense por su dependencia de esa mercadería, la disposición anunciada ayer sobre el sorgo podría ser la primera carta puesta sobre la mesa por el gobierno chino, para tantear la jugada de su rival. La partida recién empieza, por lo que sería prudente no darla por concluida antes de tiempo, sobre todo cuando uno de los jugadores lleva miles de años administrando tensiones comerciales.

Por: Dante Rofi
Fuente: La Nacion

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