21 de abril de 2018 01:32 AM
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Un plan de fondo para cortarle la ruta a la Diarrea Viral Bovina

Analizar a todos los reproductores para confirmar la ausencia de la enfermedad es la única manera de que no se siga reproduciendo en el rodeo

Por Javier Confalonieri, médico veterinario

En la nota del mes pasado conté sobre los problemas que nos presenta una enfermedad como la Diarrea Viral Bovina (DVB), no solo por la complejidad en sus presentaciones clínicas, sino además por lo difícil que resulta su prevención, fundamentalmente por el riguroso plan vacunal que se debe seguir. Riguroso en cuanto al número de vacunaciones necesarias para tener un pie inmune que nos dé una protección adecuada.

También se debe tomar en cuenta que, según un estudio epidemiológico del INTA, la prevalencia (proporción de individuos que presentan la enfermedad en un periodo determinado) de la enfermedad en la zona de la Cuenca del Salado, en la provincia de Buenos Aires, en el 2015 era del 86%. Esto significa que al menos un animal fue positivo a la enfermedad en 86 campos de cada 100 muestreados.

Pero además, por si fuera poco, se presenta en su forma de persistentemente infectado (PI). Esto ocurre cuando una vaca preñada se infecta con este virus (DVB) antes de los 125 días de gestación. Esta infección se debe producir con lo que se conoce como cepa no citopática (NCP), que simplemente significa que en los cultivos de laboratorio esta cepa del virus no mata las células. Si las destruyera, no sobreviviría el huésped. ¿Y por qué se debe producir la infección antes de los 4 meses de gestación? Se debe a que en esa edad gestacional el sistema inmune del feto no reconoce al virus como algo extraño ni malo, entonces no genera anticuerpos y lo adopta como propio. Por este motivo el animal nace y se desarrolla con el virus en forma normal y lo mantiene en su interior, donde se multiplica y se libera, siendo estos animales una gran fuente de diseminación de esta enfermedad.

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También es verdad -y lo dijimos en su momento- que cuando se presenta el cuadro clínico y se manifiesta la enfermedad en estos animales, al enfrentarse con el virus que está en circulación en el campo desarrollan la enfermedad, de tal forma que es fatal para ellos. Motivo por el cual se dice, en estos casos, “se mueren los que se tienen que morir”.

En general, el porcentaje de animales que tiene esta condición, por suerte, no supera el 1-2% de la población. ¿Por qué son importantes estos animales, si estamos diciendo que se mueren los que se tienen que morir y que además solo el 1 al 2 % del rodeo puede llegar a estar en esta condición de persistentemente infectado?

Una de las premisas es la promoción de la ganadería Angus para que siga consolidándose como la raza productora de carne de mejor calidad del mundo.

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El problema consiste en que el 50% de los (PI) pueden lograr sobrevivir y llegar a vida adulta reproductiva, donde van a transmitir su condición a sus descendencias. Si es un macho y lo castramos se cortaría una de las vías de contagio, como es el semen. Si sigue para toro y va a un centro de inseminación artificial, estos hacen controles periódicos, donde el animal PI sería identificado y descartado. El problema lo tenemos con aquellos que hacen pajuelas en el campo, ya sea para uso particular o no tanto, porque van a propagar la enfermedad, o aquellos que siguen con el mal hábito de “prestarse toros”.

La otra categoría que nos va a traer serios problemas son las vacas donantes de embriones, porque por esta vía pasa el virus y la cantidad de descendientes infectados es mayor.

Nuestro país actualmente no cuenta con un plan de erradicación de esta enfermedad, motivo por el cual debemos aprender a convivir con la misma, tratando siempre de minimizar los efectos negativos en nuestros rodeos.

Para lograr la erradicación se debería identificar y eliminar a los animales PI. El costo del análisis del laboratorio ronda los 300 pesos por muestra por animal actualmente, algo que estoy seguro que ningún establecimiento va a llevar a cabo en todos sus animales. Pero sería muy importante que aquellas personas, campos, cabañas, etc, que tienen animales de alto valor económico y que son utilizados para multiplicar genética, sean libres de esta condición.

Este análisis solo se debe hacer una vez en la vida, el positivo es positivo y el negativo, negativo. No pueden cambiar esa condición con el paso de los años. Por eso el costo en estos animales es mínimo.

Por los demás, solo nos resta vacunar y vacunar.

Fuente: Clarin

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