21 de mayo de 2018 01:11 AM
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José Moscuzza saca hoy a pescar otro barco con permiso ilegal

La pretendida incorruptibilidad del gobierno de Mauricio Macri se ve socavada por la emisión de un permiso de pesca cargado de irregularidades desde su reformulación que nunca fue revisada y al que se le está permitiendo violar la normativa vigente por amiguismo con el poder.

El barco José Américo de la empresa Moscuzza nació de una reformulación irregular que ni siquiera fue respetada por el armador, construyendo un barco más grande que el autorizado. Ninguno de estos actos fue revisado por la autoridad de aplicación y además se le permitiría ingresar a la pesquería de langostino a pesar de no cumplir con las características exigidas por la normativa vigente. Trascendió que a pesar de todo el barco se incorporará a la prospección de langostino, hecho que de concretarse haría incurrir a las autoridades responsables en el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.

El 9 de diciembre de 2015, cuando al gobierno de Cristina Kirchner le quedaban minutos para llegar a su fin, la empresa Moscuzza logró que el Consejo Federal Pesquero le aprobara una reformulación de permiso escandalosa. El incombustible Oscar Fortunato, representante sciolista de la Provincia de Buenos Aires y eterno empleado de Moscuzza, Solimeno y Valastro, manejaba la reunión ante la ausencia del subsecretario Bustamante. Reunión desvergonzada que terminaría validando la transformación de calamar en especies no cuotificadas y otorgando un cupo de captura al barco receptor que triplicaba el promedio de los barcos cedentes .

“Autorizar la emisión de un permiso de pesca, con una autorización de captura de 2600 toneladas para todas las especies no cuotificadas, a favor del buque a ser incorporado a la matrícula nacional por Pedro Moscuzza e Hijos S.A., congelador de altura con redes de arrastre de fondo/media agua, de 39,90 metros de eslora, una capacidad de bodega de 530 m3 y potencia de motor de 1480 HP, y las demás características detalladas en las actuaciones”.

El permiso para el buque a construir había surgido del barco Mar Azul, un fresquero merlucero con una captura histórica promedio de 570 toneladas y del Victoria, potero con permiso exclusivo de calamar y una captura histórica promedio de 539 toneladas. No había argumento válido para aprobar esos volúmenes de captura a Moscuzza, sobre todo cuando a esa altura ya se sabía lo que se estaba haciendo: transformar un permiso de calamar en uno de langostino que tomaba su condición de congelador desde un potero, una aberración nunca vista hasta ese momento.

La situación fue tan bochornosa que las nuevas autoridades de Cambiemos, que no mostraban ninguna voluntad de revisar las actuaciones del pasado, no pudieron esquivar este tema: “En esta reformulación de un potero a tangonero hay algo que no está equilibrado”, indicó en marzo de 2016 el entonces subsecretario de Pesca Tomás Gerpe y agregó que “en algunos casos la discrecionalidad a priori no es buena, en función del caso que estamos hablando, de estas actas, la discrecionalidad no es buena”.

Hasta aquí la ilegitimidad del permiso aprobado se limitaba al otorgamiento irregular de un cupo de captura que no le correspondía. Lo que nadie por entonces podía imaginar es que además Moscuzza estaba construyendo un barco más grande que el que se le había aprobado en la reformulación y que además pretendería ingresarlo a la pesquería de langostino contra lo estipulado en la legislación vigente.

Cronología de la soberbia

A Moscuzza el Consejo Federal Pesquero le aprobó el permiso para un barco a construir de 39,90 metros pero lo construyó con una eslora total de 47,8 metros o de 44,21 metros si se quiere tomar la de arqueo como válida. En cuanto a la potencia se le aprobaron 1480 HP y el barco que terminó botando tiene 2172 HP. Es decir que las características del José Américo no se corresponden con el permiso aprobado y por lo tanto hasta se podría asegurar que ése no es el barco al que se le dio dicho permiso de pesca.

Pese a ello, el actual subsecretario de Pesca de la Nación Juan Bosch firmó la emisión de un permiso de pesca provisorio hasta julio del corriente año para el barco José Américo, pero nadie explica de qué reformulación surgió el permiso para este barco, dado que no se corresponde con el aprobado en el Acta 48 de 2015.

Si la reformulación ya era de dudosa legalidad, la emisión del permiso para un barco cuyo proyecto no fue aprobado resulta a todas luces completamente ilegal. Pero que además se pretenda permitirle el ingreso a la pesquería de langostino, que tiene limitaciones específicas que este barco no respeta, transforma a este en un caso inédito de impunidad y, si a su vez la autoridad de aplicación le permite ingresar a la prospección de langostino, la impunidad se vuelve obscena.

Según lo establecen la Resolución 1113/88, la Resolución 153/02 y la recientemente aprobada por unanimidad, la Resolución 7/18 del Consejo Federal Pesquero, para ingresar a la pesquería de langostino el barco debe tener una eslora total inferior a 40 metros y una potencia de motor que no supere 2000 HP, condiciones que el José Américo no tiene. Solo podría hacerlo si las tres resoluciones antes citadas se derogaran.

Para actuar dentro de los márgenes de la Ley, la empresa Moscuzza debería encarar una nueva reformulación de permiso o transferir el permiso de alguno de sus barcos que se ajusten a las características del José Américo para estar habilitado a pescar. A la vez habría que revisar el cupo de calamar con el que conformó su autorización de captura y para ingresar a la pesquería de langostino, tendría que comprar o construir un barco con las características aprobadas en el Acta 48 de 2015, es decir que respete las limitaciones de eslora y potencia que regulan esta pesquería.

Hasta que ello no ocurra, el José Américo no debería pescar y si lo hiciere, la autoridad de aplicación encabezada por Juan Manuel Bosch como subsecretario de Pesca y Mauricio Remes como director de Pesca, estaría cometiendo el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Algo que al parecer están haciendo con gusto y obvia connivencia con Moscuzza.

Si se modificara la reformulación por la cual se le otorgó un permiso, corrigiendo los metros reales que el barco tiene, el José Américo estaría en condiciones de capturar otras especies no sometidas al régimen de cuotas, diferentes al langostino; incluso hasta podría pescar merluza si comprara cuota o la transfiriese de otros barcos del mismo grupo. Pero de ninguna manera el José Américo debe ser habilitado a pescar langostino bajo la legislación vigente.

Si como ha trascendido, hoy a las 10 el José Américo zarpa desde la base naval del puerto marplatense para incorporarse a la prospección de langostino en aguas nacionales, todos seremos testigos del hecho de corrupción a cielo abierto más obsceno de la historia de la industria pesquera del menemismo al presente.

Nuevamente tenemos a José Moscuzza como eje central y beneficiario de un permiso de pesca ilegal como aquellos que obtuvo en los noventa. Hasta se podría trazar un hilo conductor entre el José Americo y el Itxas Lur: los memoriosos recordamos que ese enorme buque congelador obtuvo su permiso de pesca a partir de la transferencia del permiso de la Siday, una pequeña lancha amarilla desvencijada tras haberse caído desde una grúa.

Fuente: Revista Puerto

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