25 de mayo de 2018 02:07 AM
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“Europa se abre a nuevos mercados”

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker confirma el inicio de las negociaciones con Australia y Nueva Zelanda para cerrar sendos acuerdos de libre comercio.

Continuando con la avanzada que hiciera el presidente de Francia, Emmanuel Macron a comienzos de este mes, su homólogo de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker y los veintiocho países que conforman la Unión Europea, han ratificado hoy la disposición comunitaria al inicio de las negociaciones con Australia y Nueva Zelanda para cerrar sendos acuerdos de libre comercio.

La UE se abre a Oceanía, como ya lo está haciendo con la negociación en curso con los países del Mercosur, en un esfuerzo estratégico por incorporar nuevos mercados, ante el embate proteccionista emprendido por Donald Trump. Y como señaló Emil Karanikolov, ministro de Economía de Bulgaria, quien presidió la reunión de hoy en Bruselas: “La decisión sirve también para recordar al mundo el compromiso de la UE con la apertura, el libre comercio y la cooperación mundial”.

La decisión fue uno de los resultados de la reunión que mantuvieron los ministros europeos de Comercio que analizan las tensas relaciones entre la UE y EEUU, agravada por los desplantes y amenazas con la que Trump ha saturado la paciencia de los líderes europeos.

Al retiro del pacto con Irán y la batería de represalias con las que amenaza EEUU a las empresas europeas con negocios en territorio iraní, se suman la cuestión pendiente de los aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio, aprobados por EEUU, cuyas exenciones temporales expiran el 1° de junio.

La Unión Europea se ha mostrado dispuesta a negociar los problemas comerciales pendientes pero no bajo presión ni amenazas. Para el ministro alemán de Exteriores, Peter Altmaier: “Necesitamos un entendimiento entre la UE y EEUU. Tenemos que evitar una guerra comercial. Por eso tenemos que abordar conversaciones sobre los temas en los que hay conflictos de intereses como los estándares industriales o la industria automovilística”. Pero como ha expresado Juncker: “No negociaremos bajo la espada de Damocles”.

Bruno La Maire, el ministro de economía de Francia, ya había manifestado el 9 de mayo pasado que era “inaceptable” que Estados Unidos se considere el “gendarme económico del planeta” después de la decisión de Trump de restablecer las sanciones contra Irán e imponer nuevas a quienes negocien con ese país y que pretenda negociar en condiciones de “vasallaje”.Para La Maire la ruptura del acuerdo sobre el programa nuclear de Irán es “un error” para la seguridad internacional pero también desde el punto de vista económico.

Para romper la presión que pretende ejercer Trump, la estrategia de Bruselas es abrirse a nuevos mercados. Jean-Claude Juncker fue contundente: “El mensaje es claro: Europa está abierta a hacer negocios”. Es la estrategia ya trazada por Bruselas el pasado mes de septiembre, dentro de los renovados esfuerzos de la UE por abrirse a nuevos mercados, ante el empuje proteccionista lanzado por Trump y su “America First”.

El próximo mes, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, viajará a Camberra y Wellington, con el objetivo de comenzar la primera ronda de conversaciones en julio. La UE ya tiene varios acuerdos bilaterales y convenios de asociación tanto con Australia, (2008), como con Nueva Zelanda (2017) y pese a la distancia física que los separa, es el tercer mayor socio comercial de Australia, con un volumen de comercio de 47.700 millones de euros en 2017, y el segundo en el caso de Nueva Zelanda, con intercambios por valor de 8.700 millones en el pasado ejercicio.

El objetivo ahora es ir más allá, generando dos acuerdos de libre comercio que, no incluirán al sector agrícola, considerado más vulnerable. Así lo manifiesta el comunicado que hizo conocer el Consejo de la UE Consejo de la UE: “No se contempla la plena liberalización del comercio de productos agrícolas, que se prevé que cuenten con un tratamiento específico”. La cuestión no es menor, dado que la mayoría de las exportaciones de ambos países a territorio europeo actualmente son productos agrícolas. Y ya se han visto las complicaciones que produce ese sector en las negociaciones del tratado de libre comercio con el Mercosur.

Según Bruselas la apertura de mercados en Oceanía tendrá algunos sectores “con más posibilidades de beneficiarse de los acuerdos” como los de equipamiento para vehículos de motor, maquinaria, productos químicos, alimentos procesados y servicios.

De todos modos, el contexto europeo no será fácil para una negociación rápida. Los críticos de los acuerdos de libre comercio, consideran que la UE cuenta con un mayor nivel de protección en materia de trabajo, seguridad, medio ambiente, clima y protección de los consumidores y que es un error abrirse a otras áreas menos exigentes en estos frentes.

Por otra parte, la llegada al poder en Italia de una fuerza populista que incluso pretende retirarse del euro, será un escollo difícil de resolver ya que será necesario contar con la aprobación de todos los países de la UE a los acuerdos.

Pero el escollo puede sortearse si se ven los actuales resultados: en 2017, la UE acumuló un saldo comercial positivo de 21.000 millones con Australia y 1.900 millones con Nueva Zelanda se elevó a 1.900 millones de euros, en exportaciones en su mayoría de productos manufacturados e industriales.

Fuente: Agencias

Fuente: MT

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