13 de junio de 2018 12:46 PM
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“Estamos viendo brotes intensos de langosta cada cuatro años”

Mario Poot Pech, coordinador del Programa de Langosta en Yucatán (México), expuso este martes en Córdoba, en el inicio del 14 Encuentro Nacional de Monitoreo y Control de Plagas, Malezas y Enfermedades

Las nuevas tecnologías para teledetección y monitoreo, y contar con insecticidas vegetales para el control en áreas agrícolas o urbanas sensibles están entre las herramientas para el control de la langosta, destacó Mario Poot Pech. También el uso de “biotopos”, comunidades vegetales para generar un modelo de gregarización, como las diseñadas con panicum en la zona del Mar Rojo.

A mayor densidad de especies vegetales, mayor densidad de la langosta, insecto que también se potencia con la humedad en el suelo, que es donde evapositan las hembras.

El experto mexicano, coordinador del Programa de Langosta en Yucatán, expuso este martes en Córdoba, en el inicio del 14 Encuentro Nacional de Monitoreo y Control de Plagas, Malezas y Enfermedades.

Con cursos específicos y exposiciones plenarias, el encuentro continúa durante la tarde y este miércoles, de 9 a 13.30, en el área de convenciones del hotel Quorum de Córdoba.

Ante Agrovoz, Poot Pech respondió sobre la cooperación con instituciones locales y sobre las tecnologías disponibles para el control del insecto.

–¿Qué tecnologías de control han desarrollado en México para langosta?

–Los métodos de control que estamos empleando insecticidas químicos y biológicos, en este caso con el uso de metarhizium acridum; es un hongo patógeno exclusivo de la langosta. Así como los humanos se enferman, los insectos también. Entonces, lo que hicimos fue obtener esa enfermedad de la langosta, reproducirla y difundirla en su ambiente. A nivel de químicos, cuando la langosta está ya en altas densidades, o cerca de un cultivo y es importante   suprimirla, se hace el control con insecticidas.

–¿Existen diferentes métodos de control, tratándose de una plaga forestal, urbana, agrícola o ganadera?

–También utilizamos métodos mecánicos, mediante una bomba de succión con la que se aspiran las langostas en áreas urbanas, patios de las casas, escuelas.

–¿Cómo fue desarrollado el control biológico en México?

–Fue desarrollado por el Centro Nacional de Referencia de Control Biológico, una dependencia federal de la Secretaría de Agricultura que pertenece al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Demandó casi 15 años hasta tener el producto formulado para la aplicación. Eso incluyó pruebas de bioseguridad, así como pruebas de eficacia biológica en laboratorio y campo sobre la patogenesidad de este micoinsecticida.

–¿Cuánto hace que se están haciendo aplicaciones en campo?

–Desde comienzos de los 2000 se hicieron las primeras, en pequeñas áreas y este tipo de control fue creciendo. Actualmente ya lo hacemos en aplicaciones aéreas de entre dos mil a cinco mil hectáreas, en diferentes regiones.

–¿Cuánto foco le han puesto las grandes compañías en la investigación o en el desarrollo de insecticidas específicos para langosta a nivel global?

–Lo que se están buscando son nuevas alternativas para el control de este insecto, nuevos formulados en el caso de entomopatógenos o bien el uso de extractos vegetales que pudieran ser efectivos y poco dañinos para el ambiente. Pero son muy pocos los productos que se encuentran en el mercado para un manejo ecológico y eficiente.

–¿Qué intercambio o y cooperación con instituciones argentinas tiene el Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Yucatán (Cesvy) al que usted pertenece? 

–Desde que se iniciaron brotes de langosta en 2015, hemos estado relacionados entre el Senasica México y el Senasa. Hemos tenido varias charlas por videoconferencia y se concluyó el año pasado, aquí en Córdoba, con la reunión internacional de la langosta sudamericana, con expertos que vinieron de Perú, Estados Unidos, México. Se estuvo tratando la elaboración de protocolos de actuación, cómo hacer el manejo preventivo, qué productos utilizar, sobre todo que no fueran de alto impacto en el ambiente. Hace dos meses nos invitó una asociación de productores del norte argentino a la feria Apronor, para exponer sobre la problemática y nuestras experiencias.

–¿Y en Córdoba, específicamente, cómo sigue el monitoreo?

–Este lunes estuvimos reunidos con personal del Senasa para analizar el manejo preventivo y como llevarlo al éxito, para evitar que se repitan formaciones de mangas, que pueden traer muchos problemas en la producción de alimentos.

–Junto con los factores predisponentes, como humedad, temperatura, dotaciones vegetales, ¿Qué papel está jugando el cambio climático en la proliferación de este insecto?

–Tiene su influencia; hicimos un análisis en retrospectiva de los últimos 60 años, específico en la península de Yucatán, y encontramos que la falta de precipitaciones en períodos de sequía y un exceso de humedad en época de invierno está detonando la presencia de la langosta en el siguiente año, además de que los brotes de langosta se están presentando de forma más frecuente en los últimos años, en comparación con 50 años atrás. Hace 50 años los teníamos cada ocho a 10 años. Ahora estamos viendo brotes intensos cada cuatro años.

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