21 de junio de 2018 05:33 AM
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Los piensos con sabores mejoran el rendimiento del ganado bovino

Las vacas tienen unas 25.000 papilas gustativas, lo que explica que el uso de sabores en los piensos provoque un aumento del consumo y mejore el rendimiento del animal

Los animales dependen de su sentido del olfato y del gusto para evaluar la alimentación deseable, y cuando los piensos tienen un olor y sabor desagradables pueden reducir la ingesta de alimento. Por ello, debido a la gran cantidad de papilas gustativas que tienen las vacas, el uso de sabores en los piensos es una buena forma de aumentar el consumo y, a su vez, el rendimiento del animal, según informa Allaboutfeed.

Concretamente, estos animales poseen aproximadamente unas 25.000 papilas gustativas situadas en la superficie dorsal de la lengua, faringe y laringe. En comparación con las 9.000 de los humanos y las 24 de los pollos, esto permite que el ganado tenga una mejor respuesta a los sabores alimenticios.

“La permanencia prolongada del pienso en la boca del animal rumiante favorece la solubilidad de los agentes aromatizantes, lo que contribuye adicionalmente a su efecto sobre el sabor de alimentación en la boca y, por lo tanto, mejora la ingesta de alimento y el rendimiento animal”, indican.

Ponen de ejemplo las dietas a base de ensilaje, “puede ser esencial utilizar sabores de alimento para enmascarar los efectos de los alcoholes formados durante la fermentación sobre la palatabilidad”. También puede ser esencial utilizar los sabores de los piensos con una dieta compuesta principalmente de paja cortada en trozos gruesos que generalmente es evitada por los animales. La adición de sabores en la alimentación mantendría a los animales alimentados hasta que aumenten gradualmente el consumo de los elementos que inicialmente evitaron.

Entre algunos de los aromatizantes que pueden usarse los expertos nombran el ajo, el anís y el comino negro, y por otra parte, los extractos de frutas y los productos químicos, como la vainillina y el glutamato de sodio.

Esta teoría está basada en un estudio que demostró que “los terneros alimentados con alimentos con sabor pesaron más en el destete y al final del experimento”.

Por otro lado, hacen hincapié en las vacas lecheras, ya que son muy sensibles a los cambios en el sabor de la dieta. “Los olores desagradables o los sabores amargos pueden provocar una baja ingesta de alimentos, lo que afectará el rendimiento de la leche y afectará el rendimiento de la granja”, apuntan.

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