16 de julio de 2018 01:17 AM
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“Un senador K quiso ingresar armas al Senado contra el campo”

Julio Cobos tenía diez años menos cuando, siendo su vice, decidió ir en contra del gobierno de Cristina Kirchner, provocando la caída de la Resolución 125 con su voto “no positivo”. Aquélla larga noche, Cobos cuenta que un senador kirchnerista le pidió ingresar armas al Senado para defenderse del campo y asegura que le hizo […]

Julio Cobos tenía diez años menos cuando, siendo su vice, decidió ir en contra del gobierno de Cristina Kirchner, provocando la caída de la Resolución 125 con su voto “no positivo”. Aquélla larga noche, Cobos cuenta que un senador kirchnerista le pidió ingresar armas al Senado para defenderse del campo y asegura que le hizo un favor no sólo al Gobierno sino a la oposición y al sector del agro.

– ¿Cuándo supo que desempataba? Todos creíamos que ganaba el voto a favor de la Resolución 125. El que definía era Emilio Rached. Habló conmigo el día anterior y me dijo “voy a tener que acompañar”. Llegó el día de la sesión y de repente veo que se levanta y va a mi oficina y les dice a mis colaboradores que iba a votar en contra. Supe que debía desempatar yo.

– ¿Ya tenía claro lo que iba a votar?

Sí. No creía que se fuera a dar pero sabía que la situación era muy complicada en la calle. Obvio que en el momento puede haber factores que influyan en esa decisión. Antes de votar se lo comunico a Pampuro y a Alberto Fernández. Les pido que Miguel Pichetto pida un cuarto intermedio por el empate. El campo también estaba desgastado, era fácil resolverlo.

– ¿Había hablado con su familia?

Mi hijo me da un abrazo y me dice, “papá votá como vos quieras, pero pensá en la gente”.

– ¿No era una salida para Ud ausentarse y que Pampuro dirija la sesión? No, no, yo la saqué volando, era una senadora la que me lo propuso. Eso era no asumir una responsabilidad, no. Eso quería Pampuro pero no lo dejaron tampoco.

– ¿Hubo senadores que intentaron ingresar armas al Senado?

Fue un senador del kirchnerismo el que me pidió ingresar armas. Le preocupaba el ingreso y yo le dije que estaba garantizado. El temor era la inseguridad. Muchos me pidieron custodia en su casa, senadores del PJ que votaban en contra y se las puse.

– Habló con Néstor o Cristina Kirchner esa noche?

No. Llamaban Randazzo o Fernández pero ya no atendía a nadie. Pampuro estuvo conmigo hasta lo último. Alberto me decía que votara a favor y que Cristina recibía al otro día a todas las entidades del campo. Pero eso era nada.

– ¿La extraña frase “mi voto no es positivo” fue por los nervios?

Si, fue lo que salió en el momento. Es que no estaba pensando en un discurso. Pampuro me dice, “trata de estirarlo como puedas que yo veo si convenzo al bloque”. Pero cuando me dice que no, empiezo a hilvanar algo.

– ¿Que sintió despues de votar?

Ya está, que sea lo que dios quiera. Fui a mi oficina, me tomé un café, vinieron algunos a saludarme. Quería irme a mi casa al otro día porque tenía mis dos hijas en Mendoza. Me dije, si pido un avión no me lo van a dar y si voy a Aeroparque no sé qué puede pasar. Fui a desayunar en la casa de un amigo en el centro y me fui en auto. Llegué a mi casa y yo no tomo nada, pero tomé algo para dormir y a la media hora escucho ruido a autos, bocinas, gente. Miro, y era una batería de cámaras de televisión.

– Muchos le endilgaron a Ud que era parte del Gobierno…

Leí mucho después. La Constitución da la posibilidad de desempate en una situación extrema sino se contaría como un voto más y listo. Creo que le hice un favor no solo al gobierno, al campo y a la oposición. ¿Quién se perjudicó con este voto? Nadie. El gobierno recuperó la iniciativa, terminó bien y Cristina fue reelecta.

– ¿Cómo fue el reencuentro con Cristina?

No la noté bien. Pedí hablar a solas pero estaba con Randazzo y Massa. Le dije, “mirá, si este es un gobierno de concertación me parece que traté de aportar resolviendo un conflicto innecesario”. Y ella me respondió, “no, esto se quebró, vamos a mantener sólo una relación institucional”. Randazzo quiso hablar, pero ella no lo dejó. Y Sergio anotaba todo. Después me confesó: “yo cuando me pongo nervioso anoto porque sino parezco que me río y no quiero”. El hizo mucho para tratar de recomponer la relación.

– ¿Esa madrugada quedó grabada en su mente o es un recuerdo mas? Imborrable. He tenido en mi vida dos momentos difíciles. Uno fue a los 23 años con el conflicto del Beagle. Yo era subteniente y no solo estuve en la frontera sino que me movilicé a la 1 de la mañana con la misión de invadir Chile y nos frenaron justo. Le había escrito una carta de despedida a mis padres, menos mal que llegó después. Y el otro fue este. A mi me ayudó siempre la preparación física. He corrido maratones de 42 kilómetros, he practicado karate. Yo siempre dije que con el deporte me ahorro el cardiólogo y el psicólogo.

– ¿La volvió a ver?

La única vez que hablé fue cuando falleció Raúl Alfonsin, ella estaba en Londres. Y a Néstor Kirchner lo vi el día del velorio, nos saludamos bien.

– Esa grieta que llegó a su máximo registro en ese momento, persiste?

A partir de ahí comenzamos a ver todo en blanco y negro. Todo después fue conflicto y seguimos con esa lógica. Macri dijo unir a los argentinos y bueno, nos está costando.

Fuente: Clarin

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