18 de julio de 2018 00:18 AM
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El país, la 125 y el drama de tropezar siempre con la misma piedra

PASARON 10 AÑOS Y LOS TEMAS Y PROTAGONISTAS SIGUEN EN ESCENA - Las retenciones no solo aún existen, sino que hasta se discute el ritmo en que se reducirán. Enemigos de entonces hoy son posibles aliados. El déficit público que se intentaba cubrir subiendo impuestos siguió en trepada y se transformó en herencia maldita. La política aprendió pocas lecciones.

La madrugada del 17 julio de 2008 (cerca de las 4.30) el periodista Ezequiel Rudman y este cronista corrían casi desesperados por los pasillos del Senado buscando algún indicio sobre la decisión que tomaría Julio Cobos como vicepresidente de la Nación en la votación que terminó rechazando la ratificación de la famosa Resolución 125. Ambos cubríamos la actividad parlamentaria para Ámbito Financiero y en la redacción bramaban por una definición que permitiera cerrar la edición. Tuvieron que esperar, como el resto de los diarios argentinos. El carácter decisorio de la participación de Cobos ya era un hecho para ese momento. Rudman había chequeado, además, que otro voto clave, el del senador por Santiago del Estero Emilio Rached, iba en sentido negativo y que los radicales (aunque lo negaban) lo habían refugiado en las oficinas de su bloque hasta el momento de la votación. Fue Rached quien puso a Cobos en la posición más incómoda de su vida. Todos los participantes de esa noche, adentro y afuera del recinto y del Palacio del Congreso creían vivir una jornada que cambiaría la historia. Fue así, aunque solo por un tiempo.

Pasaron 10 años y la Argentina de hoy sigue discutiendo muchos de los mismos temas que se meneaban por entonces, aunque agravados por los desaguisados que le sumó Cristina de Kirchner, sobre todo en su segundo mandato, y los problemas que Mauricio Macri no supo controlar. También hay personajes repetidos que, por su permanencia en un primer plano de la historia, al menos asustan.

Argentina es un país que no puede vanagloriarse de haber aprendido de los errores que cometió durante su historia. Resulta doloroso y hasta difícil de escribir, pero lo cierto es que la única lección que este país aprendió en sus últimos 70 años es que no quiere más una dictadura que lo gobierne y fue tras las atrocidades cometidas por la dictadura militar. En lo demás todo es tropezar siempre con la misma piedra.

La 125 apareció como un intento por aspirar mas fondos de las exportaciones agropecuarias. El diseño intentó ser algo mas elegante que una bruta suba de porcentajes, por lo menos así lo pensó Martín Lousteau, el entonces ministro de Economía de Cristina de Kirchner. Todas las medidas fiscales que se siguieron tomando desde ese momento hasta ahora fueron por el mismo camino: continuar sacándole fondos al sector privado para financiar el gasto descontrolado del sector público. Macri, recién ahora y tras dos años y medio de Gobierno, se ve obligado a capitanear un ajuste de la mano del FMI ante una realidad inevitable pero que llegó demasiado tardíamente: la plata no alcanza y eso es así desde hace casi 70 años.

Los protagonistas de la política son hoy los mismos que en 2008. Cristina de Kirchner siguió gobernando por otros 7 años más, incluyendo su segundo mandato donde se consagraron las distorsiones más nocivas para la economía, incluyendo la inflación y la rotura del termómetro para medirla. Hoy el peronismo discute si puede tener una opción electoral 2019 con o sin la expresidenta. Mientras tanto ella juega en silencio el mismo juego que entonces.

Felipe Solá y unos 14 diputados que lo seguían en ese momento cambiaron su voto y rechazaron en Diputados la 125. Hoy Solá se alejó de Sergio Massa y no le hace problema que hablen de la chance de una sociedad con Cristina.

Roberto Lavagna festejó en ese momento la decisión de Cobos. Tras su salida del Gobierno de los Kirchner, había tenido un nuevo acercamiento con Néstor para acercarle un documento crítico sobre lo que comenzaba a pasar con la economía. Ese aporte nunca llegó a nada, obviamente. Lo reconoció en un reportaje en el diario La Nación. Hoy Lavagna dice que no quiere volver a ser candidato, pero Eduardo Duhalde lo propone cada vez que puede. Es cierto que el expresidente le hace un flor de favor a Macri con eso. Lavagna candidato complica dos armados opositores de un plumazo: el de Sergio Massa y el del propio peronismo. Se insiste: Lavagna niega toda chance.

Macri tiene una responsabilidad mayúscula en capitanear la crisis que hoy vive la Argentina. Los radicales deben ayudarlo. Elisa Carrió también. El jujeño Gerardo Morales dijo esta semana en público que el Gobierno debe suspender el cronograma de reducción de retenciones a la soja. Es un escenario complicado: el campo promete que, si no media otra desgracia como la última sequía, invertirá en una nueva cosecha que será record para la campaña 2018/2019. Esa cosecha es la que debería ayudar a proveer los u$s30.000 millones que le faltan siempre al balance de dólares, deficitario porque el país sigue como siempre comprando o gastando en el mundo más de lo que le vende. ¿Es momento de volver a meterle la mano en el bolsillo al que debe proveer esos dólares?

Morales no traicionó: lo mismo que dijo en público se escuchó en la última cena que tuvo Macri en Olivos con las cabezas radicales. Ese día le pidieron que frenara baja de retenciones y suba de tarifas por lo menos hasta volver a hacer un poco de caja. Esos radicales tienen que soportar al mismo tiempo las presiones internas de los otros, que aunque sea para la foto ejemplifica Ricardo Alfonsín, piden irse de Cambiemos ahora mismo. Esta claro que Alfonsín no tiene territorio que comandar y eso lo libera de responsabilidades mínimas.

En el Congreso se vive por estos días otro revival increíble de personajes centrales en la pelea por la Resolución 125. Agustín Rossi era el jefe del bloque kirchnerista de Diputados, donde se votó a favor de la 125. Cristina de Kirchner lo alabó por entonces de todas las formas posibles. Rossi hoy está lanzado a ser candidato presidencial por el kirchnerismo más cerrado. Cristina hace silencio y no habla de chances electorales para ella; el que lo hizo fue Miguel Pichetto para decir que la expresidenta sí lo hará pero por su partido, Unidad Ciudadana, pero nunca por el peronismo racional. Tal es el desbarajuste que vive el peronismo que Rossi está furioso con Pichetto porque habla de Cristina candidata y se estima que lo hace porque el lugar lo quiere para él. Pichetto, mientras tanto, se divierte dividiendo y uniendo peronistas. Postales que hubieran sido imposible predecir esa noche de 2008.

Fuente: Ambito Financiero

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