21 de julio de 2018 11:37 AM
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Si comemos menos carne se emite menos CO2

En España seguimos comiendo mucha carne, pero hay buenas noticias. Tenemos cada vez más en cuenta las repercusiones ambientales y sobre la salud de nuestra alimentación, y desde 2012 disminuimos año a año el consumo de carne pese a las agresivas campañas de la industria. En 2017 consumimos un 5% menos de carne que en […]

En España seguimos comiendo mucha carne, pero hay buenas noticias. Tenemos cada vez más en cuenta las repercusiones ambientales y sobre la salud de nuestra alimentación, y desde 2012 disminuimos año a año el consumo de carne pese a las agresivas campañas de la industria.

En 2017 consumimos un 5% menos de carne que en 2016. Es el dato que arroja el último estudio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. De 50,13 kg por persona al año en 2016 se pasó a 47,60 kg en 2017. Por tipos de carne, el consumo se desgrana como vemos en la gráfica siguiente:

Si comemos menos carne se emite menos CO2

Pese a que la huella ecológica del consumo y producción de carne tiene muchas variantes, si traducimos esta reducción del consumo en reducción de emisiones de gases de efecto invernadero los resultados son esperanzadores y deben motivarnos a seguir esta tendencia. Según la FAO, por cada kilogramo de proteína de vacuno se emiten 295 kg de CO2eq, por la de los pequeños rumiantes 201 kg, por la de cerdo 55 kg y la de pollo 35 kg (no hay datos para carne de conejo).

Así, si cada kilogramo de carne de vacuno, pequeños rumiantes (caprino y ovino), cerdo y pollo tienen respectivamente un 20%, 19%, 16% y 20% de proteína, según la Fundación Española de la Nutrición, la reducción de un 5% del consumo de carne en España en 2017 suposo un ahorro de casi 2 millones de toneladas de CO2eq.

Una reducción en el consumo de carne no es «ningún drama» para la salud, según Pilar Riobó, jefa asociada de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz. En España tomamos «más carne de la que necesitamos», añade Riobó. «La dieta mediterránea alarga la vida, pero estamos muy lejos de tenerla generalizada.

 

Una reducción en el consumo de carne no es «ningún drama» para la salud, según Pilar Riobó, jefa asociada de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz.

Habría que tomar más legumbres y cereales, pero la realidad es que tenemos una dieta desequilibrada y con más grasas de la cuenta». Se trata de consumir menos proteína animal y más vegetal, pero aún estamos lejos de ello. Consumir menos carne es beneficioso para el planeta, y también para nuestra salud.

A pesar de los buenos datos, la industria sigue enrocada. Esta tendencia a la baja en el consumo va acompañada de una producción cada vez más enfocada a la exportación. Precisamente, según también los últimos datos del MAPA, la carne de porcino es ya el segundo producto más exportado, sólo detrás del aceite.

Siguiendo la lógica anterior planteada para el consumo, la producción de carne de vacuno incrementó entre 2016 y 2017 casi 4.000 toneladas, la de pequeños rumiantes bajó casi 1.500 toneladas, la de cerdo incrementó casi 70.000 toneladas y las de pollo casi 16.000 toneladas. Así, el incremento de la producción de carne en España supuso un aumento de casi 900.000 toneladas de CO2eq.

Para seguir mejorando nuestra salud y la del planeta es fundamental reducir el consumo de carne pero también parar la frenética escalada de proyectos de ganadería industrial en España, que harán aumentar aún más las ya elevadas emisiones de gases que provocan en calentamiento global, además de agravar otros impactos como la pérdida de biodiversidad, el incremento del consumo y contaminación del agua y los suelos o el despoblamiento rural. El horizonte es aún lejano, pero vamos por el buen camino.

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