23 de julio de 2018 03:56 AM
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La recuperación de la ganadería durante el gobierno de Mauricio Macri

Son notorios los signos positivos de la actividad, a partir de las medidas adoptadas en diciembre de 2015. Argentina volvió al plano internacional y podría ocupar este año el 7° lugar del ranking de exportadores de carne vacuna. Los problemas de competitividad que aún quedan por resolver. El rol de la Mesa de las Carnes

Por estos días, la Capital Federal recibe como todos los años el potencial del sector agropecuario que se instala en la rural de Palermo. La ganadería es el corazón de la muestra. Una actividad muy golpeada durante la época kirchnerista, pero que recuperó la confianza con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia de la Nación. En la actualidad sus números estadísticos muestran un escenario muy diferente al de años anteriores, pese a que todavía hay problemas por resolver.

Desde que en marzo de 2006 el entonces presidente Néstor Kirchner prohibió las exportaciones de carne vacuna, la actividad ganadera estuvo virtualmente intervenida por el gobierno. El kirchnerismo aplicó medidas que no incentivaron la inversión y perjudicaron a la producción. Lo cierto es que los empresarios argentinos de la carne vacuna estuvieron fuera del mercado internacional durante muchos años y asistieron a la liquidación de buena parte del stock ganadero, durante el momento más importante en materia de demanda.

En 2005, nuestro país exportaba por año 774.000 toneladas y ocupaba el 3° lugar del ranking mundial de exportadores. Al dejar la presidencia Cristina Fernández de Kirchner en diciembre de 2015, las exportaciones anuales de carne vacuna se encontraban por debajo de las 200.000 toneladas y caímos al puesto 17° del ranking.

 

Recuperación

Al asumir Mauricio Macri la presidencia de la Nación y cumplir con la palabra de campaña electoral de eliminar las retenciones e incentivar la producción, la ganadería en los últimos 30 meses registró un importante crecimiento de la oferta y producción. Pese a todo esto, en la actualidad el precio del ganadero y de la carne al consumidor quedaron por debajo de la inflación.

Los números actuales demuestran que las políticas oficiales tuvieron efecto. Desde 2015 a la fecha, la producción aumentó un 10%, las exportaciones de todas las carnes crecieron fuertemente: carne vacuna 116%, aviar 27%, ovinos 70% y porcinos más del 60%. Todo esto se logró, sin tener que desabastecer el mercado interno sino todo lo contrario, porque Argentina “sigue siendo uno de los mayores consumidores de proteína animal con 120 kilos per cápita al año”, explicó Fernando Canosa, coordinador técnico de la Mesa de las Carnes.

Gustavo Lopetegui, vicejefe de Gabinete de la Nación, esta semana en la Rural anunció que en 2018 “Argentina exportará el doble de carne vacuna de lo comercializado al mundo en 2015”. Las ventas al exterior en el primer semestre de este año aumentaron un 60% y el año terminaría por encima de las 400 mil toneladas.

Esto demuestra como Argentina, en muy poco tiempo, volvió a instalarse en el plano internacional. La interacción público-privada permitió recuperar mercados externos. A partir de esto, nuestro país volvió a posicionarse en el top ten de los exportadores de carne vacuna en el mundo. Del puesto 17° en 2015, el año pasado ocupó el 10° y al cierre del 2018 podría alcanzar el 7° u 8° lugar en el podio.

En lo estrictamente coyuntural, desde la consultora Zorraquin + Meneses alertaron sobre el aumento del porcentaje de hembras con destino a faena, “lo cual podría indicar un inicio de fase de liquidación”, comentaron los especialistas, y agregaron que la otra amenaza es que la rentabilidad actual de los criadores se viene deteriorando rápido a pesar de la última suba de los precios del ternero, con los vientres sin aumentos relevantes y los precios de los toros en los primeros remates con subas menores a la inflación respecto al año pasado.

En materia de costos, por citar algunos ejemplos, desde el 2015 hasta nuestros días, el maíz aumentó un 150% y un 80% el gasoil. Mientras que el índice de precios al consumidor llego a cerca de un 100% y la carne en el mostrador solo un 40 por ciento.

Problemática

Esta semana en la rural de Palermo, durante el encuentro de la Mesa de las Carnes, se analizó la problemática del bajo índice de destete, que desde hace alrededor de 30 años se encuentra estancado en un 63 por ciento. El peso mínimo de faena es bajo, encontrándose en los 225 kilos, mientras que competidores como Uruguay y Australia, alcanzaron los 245 y 250 kilos respectivamente.

La presión impositiva es un tema que afecta a la cadena de ganados y carnes. Según comentó a Infobae, David Miazzo, Coordinador de Investigaciones de Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), es alta la incidencia de los impuestos en el precio final de la carne, y expresó, “el 24,5% de lo que el consumidor paga en una carnicería o en un supermercado por un corte de carne, son impuestos. Uno de cada cuatro pesos que se abonan, son impuestos”.

“El impuesto más importante es el IVA, como en el resto de la economía; en segundo lugar, se ubica el Impuesto a las Ganancias y después el resto de los impuestos. En cuanto a Ingresos Brutos, siempre se habla de que es un impuesto en cascada, es decir, que se aplica en cada uno de los eslabones, este termina representando el 4% del precio final. Incluso cuando, varias provincias tienen exenta la actividad primaria y bajo el pacto fiscal se han bajado algunas de olas alícuotas”, explicó Miazzo.

En tanto, el economista consideró que “los dos impuestos más distorsivos, y hay cierto consenso sobre esto, son a los Créditos y Débitos e Ingresos Brutos, son los dos impuestos que se podrían atacar de manera directa para modificar la situación y que de manera conjunta explican el 5% del precio final. En tanto, el Impuesto a las Ganancias ya se bajó al 30 %y está estipulado que se llevará al 25%”.

La mejora de la competitividad también pasa por reducir los costos del transporte. Hay una coincidencia de todos los actores de la cadena y los funcionarios, que la logística de Argentina es más cara que la de nuestros competidores y esto afecta las exportaciones. Un ejemplo: para una distancia de 300 kilómetros, medido en centavo de dólar, el costo por tonelada y por kilómetro es de 11,3 para Argentina, 8,2 para Brasil y de 6,8 para Estados Unidos.

 

Mesa de las Carnes

La Mesa de Ganados y Carnes tiene como objetivo que “lo público y privado trabajen en conjunto”, expresó Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina. Por su parte, David Lacroze, Coordinador de la Mesa resaltó: “El lema de esta cadena es que juntos somos más, con respeto y diálogo, pese a las diferencias de intereses de los distintos eslabones”.

En los inicios del trabajo de la Mesa, con muchas reuniones que contaron con la presencia de Macri, se fijaron objetivos de trabajo en relación a las políticas públicas para el proceso de cambio. Ellos son:

– Incremento de la oferta de novillos. Incremento de la producción y productividad del rodeo (más terneros).

– Control de reglas de competencia, garantizando un trato equitativo para los operadores.

– Mejora de la calidad institucional y derogación de las normas que distorsionan la producción, el comercio y las inversiones.

– Mejora del acceso comercial y sanitario a los mercados.

– Incremento del empleo formal, eliminando la precarización y enfatizando la capacitación de los operarios. Recrear las condiciones para fortalecer a los pequeños y medianos productores y fortaleciendo el arraigo regional.

A partir de ese momento, se recorrió un largo camino y hasta el momento se han conseguido implementar las siguientes medidas, que fundamentalmente están ligadas a la transparencia de la cadena, con una reducción de la informalidad y la evasión. Los reclamos de la Mesa que ya tuvieron respuesta del gobierno son:

– Impulsar sistemas de financiación basados en garantía de la propia hacienda (prenda ganadera). Falta todavía ajuste por kilo de hacienda.

– Régimen de Anticipos (IVA, Ingresos Brutos y Cargas Sociales). Reducción de tasas distorsivas en la retención y percepción en cabeza del frigorífico/matarife.

– Desarrollar mercados de Futuro.

– Mercado de China para carne enfriada y congelada con hueso, y Japón para la carne ovina y bovina.

También hay avances en la implementación de las siguientes medidas:

– Líneas de crédito para financiar inicialmente la recría, la producción de animales pesados y el incremento de la producción de terneros.

-Ajustes impositivos, ajustes similares en la etapa minorista.

– Reducir la competencia desleal de pseudo cooperativas y regularizar esquema de aportes y ART de operadores.

– Estándar sanitario único.

– Acelerar las negociaciones para el acceso de carnes a los siguientes mercados: Estados Unidos, México y Corea del Sur.

-Avanzar en las negociaciones comerciales del Bloque Unión Europea- Mercosur y otros mercados.

Y por último, falta respuesta a los siguientes planteos que surgieron desde la Mesa de las Carnes:

– Ajustes por inflación para la liquidación de Impuesto a las ganancias para bienes de uso productivo.

– Amortización acelerada de inversiones y devolución del IVA crédito.

– Eliminar las distorsiones generadas en el tránsito federal inter provincial, donde provincias y municipios generan tasas, percepciones, retenciones, etc.

– Reducción de las retenciones a los cueros semielaborados.
Desde la Mesa de las Carnes aseguran que los resultados esperados a los pedidos que han realizado ante las autoridades nacionales, son a través de políticas previsibles, que generan una óptima tasa de inversión, integración del mercado interno y externo y las siguientes contribuciones del sector a la sociedad. Ellas son:

– Crecimiento del ingreso de divisas, sin comprometer el abastecimiento del mercado interno.

– Mejorar los beneficios de los pequeños y medianos productores evitando el cese de sus actividades y sosteniendo la vida rural.

– Asegurar la salubridad de los productos, mejorando los procesos.

– Formalización laboral e incremento del empleo calificado y formal.

– Aumento en los ingresos de recursos fiscales, combinando el crecimiento de aportantes y la reducción de la carga impositiva.

– Efectos positivos sobre la producción de todas las carnes, el federalismo y el desarrollo de las economías regionales.

El objetivo es la puesta en marcha de políticas públicas que son de interés de la agroindustria, de las administraciones nacionales, provinciales y municipales; y la sociedad en su conjunto, dado el impacto que tiene el desarrollo de la agroindustria pecuaria en la mejora del bienestar general.

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