11 de agosto de 2018 11:16 AM
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“Hoy hay un fuerte optimismo en el productor argentino y está dado por los valores”

Carlos Vila Moret, productor agropecuario argentino y Director de Prensa de la Sociedad Rural Argentina (SRA)
¿Cuál es la situación hoy el agro argentino?
Estamos viendo que se está empezando a revertir la inercia que tuvimos en la última década con el gobierno kirchnerista y recuperando mercados; con la quita de retenciones volvió a crecer exponencialmente la producción agropecuaria en todos sus aristas. Hoy en día pasamos a tener 60 millones de toneladas de soja. Además, calculamos superar este año los 7 millones de hectárea de trigo (vamos a estar arriba de las 22 millones de toneladas). Al igual que Uruguay, sufrimos un traspié climático que nos pegó duro, pero calculamos que este año, con perfiles de humedad adecuados, vamos a recuperar la performance que tuvimos en años anteriores. Vengo de una empresa familiar de varias generaciones, que nos dedicamos a la cría de ganado Hereford y de ovinos de la raza Corriedale con mis hermanos; ellos producen en la Provincia de Buenos Aires trigo, girasol y soja. Yo me dedico más a la ganadería en el sur.
¿Cómo está el ánimo de los productores argentinos?
Al haber una pequeña devaluación, los procesos económicos impactan directamente sobre los commodities, por lo tanto, el valor de la soja, del trigo, del girasol y del resto de los productos primarios de la agricultura de Argentina han crecido. También se debe tener en cuenta que han crecido algunos insumos, como los fertilizantes, los agroquímicos y todo aquel que tenga algún componente importado; cuando sube el tipo de cambio también suben los insumos. En ganadería vemos un panorama bueno y alentador, después de un año de estar un poco estacionados en el precio de la hacienda, este año hubo un reacomodamiento. Está claro que la apuesta en ganadería tiene otro ciclo, de dos, tres o cuatro años, pero hay un fuerte optimismo por parte del productor y está dado por los valores: no hay zanahoria delante del burro que traccione más para un productor que ver el valor en el diario. Cuando ves que el disponible en el trigo está a US$ 240 y el valor de cosecha a US$ 200, eso anima a los productores a salir a sembrar. Pensamos que nivelando el valor del dólar, el tipo de cambio, hay que recuperar tasas que nos permitan crecer. Las tasas están un poco altas, me parece que en los próximos meses se tienen que reacomodar. Una vez que bajen algunos puntos las tasas y recuperemos el crédito, el sector va tener una bocanada de oxígeno que hoy no la tiene. Hoy los precios son muy buenos, el perfil de humedad es muy bueno y el productor está dispuesto a salir a sembrar, pero las tasas son un poco altas. No hay un acceso fácil al crédito.
En cuanto a la liquidez, ¿cómo está hoy el bolsillo del productor argentino?
Cuando hablamos del acceso al crédito, estamos hablando de esto. Difícilmente se pueda crecer con recursos genuinos. Habrá quien tenga una economía de escala que se lo permita, pero el productor chico, si no tiene acceso a los créditos no puede afrontar la compra de insumos tan relevantes como es el fertilizante, los agroquímicos, las semillas de primera calidad. Más hoy con una agricultura que esta terciarizada casi en un 80%. Los productores, año a año, enterramos un montón de plata en los campos –en esta fábrica a cielo abierto– y si no tenemos acceso al crédito se va a complicar.
Argentina está con una fuerte apuesta en la apertura de nuevos mercados para colocar sus productos.
Recientemente se abrió el mercado de Japón para la carne vacuna, ¿cuál es el peso y cómo se visualizan estos avances?
Bien. Vamos a ver cómo influye esto en el mercado, en principio la que está con condiciones sanitarias como para ingresar a Japón es Patagonia, donde tampoco existe una cantidad suficiente como para proyectarse con un perfil exportador agresivo. Lo que podemos hacer es tratar de ganar un mercado, pero hay que seguir trabajando en ganar otros. Japón es un nicho muy especial, que además abre otras puertas. Hay veces que el destino mismo no es el mercado en sí, sino que es la puerta para entrar a otros destinos. Por ejemplo, cuando entras con carne a Estados Unidos, Canadá dice vení y México te facilita… Cuando entrás a Japon, Asia dice ‘bueno, si entró a Japón…’. Me parece que hay mercados puntuales que tienen mucho más que ver con que, esa presencia, nos dispare a su vez a ganar a otros.
¿Cómo está Argentina en seguridad rural?
Hay inseguridad, hay problemas de abigeato. La Provincia de Buenos Aireas está trabajando bien con las patrullas rurales, una reciente creación que se trata a nivel provincial y municipal. Sin embargo, en las cercanías de las grandes concentraciones urbanas, de las ciudades, así como también la cercanía en las fronteras, siguen existiendo problemas difíciles de solucionar.
¿Cómo se visualiza el tema de la exportación en pie?
Me parece que la exportación en pie, en tanto y en cuanto, hablemos de exportar genética estoy absolutamente de acuerdo. Me parece muy importante exportar genética y es un nicho que hay que explotar. Ahora, si es para exportar animales en pie para que sean faenados en otro país, la verdad que me parece que perdemos la oportunidad de darle un valor agregado. Y no sólo esto, sino que también perdemos mano en obra en los frigoríficos y un montón de cosas más. Por lo tanto, desde este punto de vista no lo veo como algo virtuoso.
En los últimos meses la idea de Brasil de dejar de vacunar contra la aftosa ha causado un revuelo en el resto de los países del Mercosur. ¿Cuál es su postura en este sentido?
Creemos que hay que ser cuidadosos. Personalmente pienso que hay que tener mucho cuidado, me parece que la parte norte de Brasil tiene otra problemática, otra dinámica. La zonificación es complicada también. Hoy dejar de vacunar nos expone a perder mercados, y además, tampoco creo que estén dadas las condiciones como para dejar de hacerlo.
¿Cómo ven los argentinos al agro uruguayo?
Bien. Creo que Uruguay tiene mucho para crecer. Hay que seguir trabajando con lo que es la hidrovía del río Uruguay; me parece que eso puede dispararle también la posibilidad de canalizar mucha exportación del sur de Brasil. Me parece relevante, por su posición geográfica, que pueda seguir creciendo exponencialmente como lo está haciendo. Pensamos que está en condiciones de venderle un buen trigo al sur de Brasil, que es nuestro cliente, o sea que estaría compitiendo con nosotros. Lo vemos como un competidor sano y virtuoso en lo que es la carne. Uruguay ha venido trabajando en exportación de carne en los últimos años muy bien y es realmente un ejemplo.
Fuente: Observa

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