18 de agosto de 2018 10:56 AM
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Retenciones: se movi贸 al monstruo

Al monstruo de las retenciones se lo movi贸 y empez贸 a hacer desastres. La decisi贸n del Gobierno de suspender por seis meses la baja de los derechos de exportaci贸n a la harina y al aceite de soja y eliminar a partir de marzo pr贸ximo el diferencial arancelario de tres puntos porcentuales entre el poroto y […]

Al monstruo de las retenciones se lo movi贸 y empez贸 a hacer desastres. La decisi贸n del Gobierno de suspender por seis meses la baja de los derechos de exportaci贸n a la harina y al aceite de soja y eliminar a partir de marzo pr贸ximo el diferencial arancelario de tres puntos porcentuales entre el poroto y los derivados abri贸 una grieta en la cadena productiva.

Por un lado est谩n los que sostienen que ese diferencial arancelario vigente desde hace casi 30 a帽os signific贸 una transferencia de ingresos desde la producci贸n hacia la industria, que le permiti贸 financiar las plantas de crushing y los puertos asentados a la vera del Paran谩.

Por el otro, est谩n los que dicen que ese diferencial sirvi贸 para agregar valor a la materia prima, mejorar la capacidad de pago de la industria y fue esencial para responder al esquema arancelario de regiones y pa铆ses importadores, como la Uni贸n Europea o China, que fija tributos m谩s elevados al producto procesado que a la materia prima.

Estos criterios divergentes no se debatieron en una reuni贸n acad茅mica con el aporte de argumentos y n煤meros de uno y otro lado que permitieran arribar a una conclusi贸n de consenso m铆nimo. Como suele suceder en la Argentina, la urgencia de corto plazo es la que domina y as铆 se cerr贸 el debate. Tras una depreciaci贸n del peso de 57% en lo que va del a帽o y frente a la necesidad de bajar el d茅ficit primario de 2,7% del PBI, en 2018, a 1,3% en 2019, seg煤n lo acordado con el FMI, el Gobierno decidi贸 que era momento de echar mano a los recursos del sector privado. En parte lo reconoci贸 en los fundamentos del decreto que suspendi贸 la baja, cuando afirm贸 que la reducci贸n se adopt贸 por “la necesidad de fortalecer la situaci贸n fiscal y la conveniencia de armonizar al铆cuotas aplicables”.

Hasta poco m谩s de un mes el presidente Macri hab铆a dicho que no iba a haber cambios en el esquema de las retenciones, pero ante los ruralistas de la Mesa de Enlace tambi茅n reconoci贸 que hab铆a presiones de su propio equipo de gobierno para que las modificara.

En el Gobierno argumentan que se cumpli贸 con la palabra presidencial porque las al铆cuotas seguir谩n bajando hasta diciembre de 2019 cuando deben quedar en 18%, tal como se anunci贸 en octubre de 2016. Esa decisi贸n deber谩 resistir la tensi贸n del estr茅s cambiario y del comportamiento de la econom铆a, influidos por variables que se manejan muy lejos de la Casa Rosada como la depreciaci贸n de las monedas de los pa铆ses emergentes o el nivel de la tasa de inter茅s de la Reserva Federal de los EE.UU. Nada que contribuya a manejarse en un escenario previsible.

El despertar del monstruo de los derechos de exportaci贸n revela tambi茅n que gran parte de la dirigencia pol铆tica y econ贸mica del pa铆s los considera como un recurso propio y un tributo justo. Esto se vio con la queja de los gobernadores e intendentes peronistas por la eliminaci贸n del Fondo Sojero, un engendro inventado en 2008 por la entonces presidenta Cristina Kirchner para conseguir el apoyo legislativo a la 125 tras las protestas de los productores en las rutas. Al Gobierno le bastar铆a ordenar una simple auditor铆a sobre los municipios sobre las obras realizadas con ese fondo desde que se cre贸 para comprobar si efectivamente se us贸 para el fin propuesto. Con el festival de coimas que hubo en la obra p煤blica, seg煤n se revela en los testimonios judiciales recogidos tras la investigaci贸n de LA NACION en los cuadernos del chofer Oscar Centeno, es improbable encontrarle que ese fondo haya cumplido su prop贸sito original.

A esa dirigencia pol铆tica no se le reconoce un celo similar al que tiene ahora con el reclamo del fondo sojero para conocer el destino de los 86.000 millones de d贸lares que el Estado recaud贸 en concepto de derechos de exportaci贸n a la producci贸n agropecuaria entre 2002 y 2015, de acuerdo con los c谩lculos del sector privado. Los domina la memoria de corto plazo. En todo caso, podr铆a proponer y acordar una estructura tributaria que no ahogue a la actividad privada sino que le permita ser creadora de riqueza.

Con los derechos de exportaci贸n y los diferentes tipos de cambio m煤ltiples que la Argentina ensaya desde hace 60 a帽os hay suficiente evidencia econ贸mica como para demostrar su car谩cter regresivo. Decincentivan la inversi贸n en tecnolog铆a, castigan a quienes producen en los lugares m谩s alejados de los puertos y no restablecen equilibrios entre cereales y oleaginosas. Tampoco sirven para reducir los precios de los alimentos en el mercado interno en el mediano plazo m谩s que un ocasional cambio de corto plazo tras una devaluaci贸n brusca.

Aun cuando las retenciones queden en 18% para el poroto y los derivados de la soja seguir谩n siendo ineficientes. Y ese debate deber铆a ser considerado alguna vez.

Por: Cristian Mira
Fuente: La Nacion

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