4 de septiembre de 2018 01:57 AM
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May rechaza otro referéndum sobre el Brexit porque “sería una traición a la democracia”

En una carrera hacia el vacío, la primera ministra británica reitera su voluntad de no claudicar ante la UE ni aceptar una consulta electoral a sus ciudadanos, porque consultarlos “sería una traición a la democracia”.

En una triste interpretación de la democracia, la primera ministra británica, Theresa May, aseguró que no está dispuesta a ceder ante aquellos que piden la celebración de un segundo referéndum sobre el Brexit.

Entiende que una consulta democrática a sus ciudadanos acerca de cómo consideran en la actualidad que debería ser la relación del Reino Unido con la Unión Europea, supondría una “traición a la democracia”.

La consulta electoral podría incluso confirmar la decisión de salir de la UE y reforzar su frágil liderazgo político actual, pero el visible temor de May y sus seguidores a lo que el pueblo británico podría haber reconsiderado en estos penosos meses de Brexit, no solo les impide convocar a un nuevo referéndum, sino llegar al absurdo de proclamar como “traición a la democracia” un posible llamado a una consulta democrática.

En un artículo publicado el pasado domingo en el Sunday Telegraph, la líder conservadora reafirmó sus posturas crecientemente extremistas respecto de la posibilidad de que el pueblo del Reino Unido vuelva a ser llamado a las urnas, en caso de no alcanzar un acuerdo de salida con la Unión Europea (UE) o para someter a votación los términos del mismo.

Ambas alternativas han ido cobrando vigor en los últimos meses. Los británicos, según las encuestas de opinión, se estarían inclinando lentamente hacia posiciones más moderadas, tanto por parte de aquellos que quieren seguir permaneciendo en la UE como los que, sin tener posición tomada, no quieren una ruptura brusca que precipite al país en una encrucijada.

Pero May declaró que tiene “clara” su misión de satisfacer “la decisión democrática del pueblo británico” de abandonar el bloque comunitario, argumento que permitiría concluir que si alguna vez los británicos votaran por un partido A, ya no sería necesario volver a llamar a nuevas elecciones porque “esa es la voluntad democrática expresada por los británicos”. Un auténtico disparate… Los pueblos cambian de opinión y de eso se trata la democracia.

Campañas como ‘The People’s Vote’, están insistiendo en que tanto diputados como activistas presenten una moción en la conferencia anual del Partido Laborista, que se celebrará este mes, para solicitar que esa formación política apoye oficialmente una nueva consulta.

May se ha encerrado en su única estrategia de salida, conocida como ‘plan Chequers’ y manifiesta que no está dispuesta a claudicar ante la UE, si Bruselas trata de forzar la introducción de modificaciones en su plan para el Brexit, que no vayan en sintonía con el “interés nacional”.

Aunque May insiste en que su plan Chequers ha producido un “progreso” en las negociaciones con la UE, los temas cruciales como la frontera de Irlanda y su acceso al mercado comunitario parecen insolubles.

La ‘premier’ reconoció que los meses venideros son “cruciales” para “modelar el futuro” del Reino Unido: “Queremos irnos con un buen acuerdo y tenemos confianza en que podemos alcanzarlo”.

Hoy, martes se retoma la actividad parlamentaria en Londres y todo el Gobierno británico se prepara también para un eventual escenario sin acuerdo, tal como quedó de manifiesto con la divulgación en agosto de más de 20 documentos técnicos sobre los problemas que enfrentará el país si no hay pacto con la UE.

Fuente: Agencias – Redacción Marco

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