8 de septiembre de 2018 09:45 AM
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Maquinaria agrícola : El paso a paso para que cada semilla quede donde tiene que quedar

Una siembra bien hecha explica buena parte del rendimiento final de los cultivos. Cómo calibrar la sembradora para empezar la nueva campaña con el pie derecho.

Comienza la siembra de maíz y como siempre, es necesario un fuerte control de los costos de implantación de los cultivos y por ello es oportuno repasar algunos aspectos que hacen a la ejecución de la tarea.

Para lograr una buena emergencia, rápida y uniforme en el tiempo, las semillas requieren de una distribución precisa que involucre además de la distancia entre ellas, la profundidad de siembra. Para lograr tales condiciones, la sembradora de directa entra en el suelo por su peso el cual es generoso, ya que se trabaja en lotes de rastrojo o pasturas sin laboreo previo. Es por ello que su estructura se conforma por robustos perfiles y órganos de buen porte, precisamente para que la máquina tenga el suficiente peso a fin de cortar el suelo duro. Tal es así que cada cuerpo de siembra es capaz de ejercer una fuerza de arriba hacia abajo de unos 250 kg, independiente de la carga de las tolvas la cual puede ser de 9.000 kg o más, por sobre esos 250 kg. Y recordemos, para tener alguna referencia, que un disco de rastra pesada para arar o par desmonte, entrega unos 100 kg de peso, pudiendo ser más pero ya con ese peso es considerada “rastra pesada”.

Los pulmones de carga son una opción para facilitar la calibración

Los pulmones de carga son una opción para facilitar la calibración

No obstante ese gran peso disponible, toda unidad de siembra ofrece mecanismos que permiten evitar excesos de carga en cada cuerpo a fin de minimizar la compactación del terreno, el desgaste prematuro de la máquina y a la vez lograr uniformidad en la profundidad de siembra. Es que la dureza del suelo es variable, y entonces varía la necesidad del peso para cortar le mismo. Cuando el suelo es duro puede ocurrir que la carga en los cuerpos no sea suficiente para que los surcadores hagan su tarea. Tal condición se detecta con los doble disco apoyados en el suelo, haciendo girar las ruedas limitadoras de profundidad (niveladoras) a mano, y si sembramos, las semillas quedan en superficie. Así puede verse como la sembradora avanza y las ruedas limitadoras no giran firmes en el suelo. El cuerpo trabaja flojo como un flan.

En ese caso es necesario agregar peso a los cuerpos, el cual provendrá desde las ruedas de transporte, lo cual se logra con diferentes mecanismos de acuerdo a cada modelo de sembradora. El hecho es que, se aumenta el peso de cada cuerpo, para que se clave firmemente hasta la profundidad definida por las ruedas niveladoras. No obstante, si el aumento es más de lo necesario y la carga resulta excesiva, la máquina se clava a profundidad deseada, pero las ruedas niveladoras marcan su pisada (dejan huella) y así quien pone a punto la máquina, entiende que debe sacar algunos kg del surcador y enviarlos de nuevo a las ruedas de trasporte, de lo contrario, el peso excesivo sobrecarga el cuerpo y compacta el suelo. Esta regulación se hace de acuerdo a la dureza del terreno a sembrar.

Pero la dureza de un suelo puede ser cambiante en metros de recorrido, y entonces se producen excesos de peso transitorios, debido a que el operador de la máquina carga de manera generosa los cuerpos a fin de evitar que la profundidad de siembra cambie demasiado y que la semilla quede sin surco en superficie. Y también el terreno de un rastrojo o una pastura sin laboreo previo, puede ofrecer desniveles, es decir un relieve desparejo (rastros de anteriores siembras, pisoteo de hacienda). De manera tal que cuando un cuerpo sube o baja copiando esos desniveles, también cambia la carga que ofrece cada cuerpo para entrar en el suelo, pudiendo resultar ésta alternativamente excesiva o insuficiente. Cabe recordar que cuando la carga es insuficiente la semilla no llega a la profundidad que marcan las ruedas limitadoras y cuando es excesiva las ruedas limitadoras se sobrecargan y compactan el terreno y se desgastan innecesariamente.

Compresor y mecanismos para lograr cargas precisas en cada centímetro del surco.

Compresor y mecanismos para lograr cargas precisas en cada centímetro del surco.

Los mecanismos que ofrecen los diferentes modelos de máquina para este ajuste de carga pueden ser los resortes de regulación manual que a su vez pueden ser de “carga variable” de “carga constante”. En los primeros, la carga que ofrece cada cuerpo es variable de acuerdo a la dureza del suelo y a su altura (cuando el suelo es duro la carga es insuficiente, y cuando el nivel del suelo es bajo la varga es insuficiente, y al revés cuando el suelo es blando o su nivel alto, la carga puede resultar excesiva). Los de carga constante son una alternativa son resortes que por la geometría de su anclaje al cuerpo de siembra, mantienen constante la carga de dicho cuerpo ante los desniveles del suelo. Otro mecanismo son los pulmones que reciben aire comprimido desde un compresor accionado por una central electrónica. En estos casos, sensores ubicados en las ruedas reguladoras de profundidad detectan la carga que reciben estas y a partir de ese dato regulan los kg que trasfieren de las ruedas de trasporte a las niveladoras y viceversa. Cabe aclarar que cuando el exceso de peso no se envía a las ruedas de trasporte, lo sostienen las ruedas niveladoras (limitadoras de profundidad).

Algunas máquinas ofrecen un amortiguador denominado actuador hidroneumático, que mantiene constante la carga sobre el cuerpo de siembra, en tanto el paralelogramo copia las irregularidades del terreno, independientemente se las oscilaciones de estos.

Cualquiera sea el recurso de la sembradora que se opere, es importante manejarlo de manera adecuada a fin de lograr la distribución de semilla buscada en el plano horizontal (distancia entre las semillas en la hilera) y en el plano vertical (profundidad de siembra). De lo contrario será difícil o al menos aleatorio alcanzar el máximo rinde a cosecha.

Por Juan Bautista Raggio

Fuente: Clarin

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